La Cámara Federal pasó revista a los represores antes de emitir su fallo

El 2 de noviembre el tribunal dará a conocer el adelanto de su veredicto sobre las apelaciones en la causa Área Paraná. Cinco de los siete condenados desfilaron ante los jueces.

represores_area_parana
Foto: UNO/Mateo Oviedo

por Alfredo Hoffman

Este jueves por la tarde la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná realizó la denominada «audiencia de visu», en la cual tomó contacto directo con los represores que fueron condenados por el juez Leandro Ríos por los delitos de lesa humanidad que cometieron durante la última dictadura cívico militar, en el marco de la causa Área Paraná. Ahora el próximo paso del tribunal, luego de haber escuchado los fundamentos de los recursos de apelación y de nulidad planteados por las partes, será emitir su veredicto. Se anunció el adelanto del fallo se dará a conocer el miércoles 2 de noviembre a las 13.

La Cámara deberá resolver si confirma o no la sentencia de Ríos y, en su caso, en qué la modifica, luego de lo pedido en diferentes sentidos por la querella, la Fiscalía y la defensa. Los condenados fueron Cosme Demonte (Policía Federal y luego personal civil del Ejército) a prisión perpetua; Jorge Humberto Appiani (ex militar y abogado) a 18 años de prisión; José Anselmo Appelhans (ex militar y director de la Unidad Penal 1 de Paraná durante la dictadura) a 14 años de prisión; Hugo Mario Moyano (médico de la Fuerza Aérea y del Servicio Penitenciario Provincial) a ocho años, Alberto Rivas (ex militar) y Rosa Bidinost (directora de la cárcel de mujeres) a seis años y Oscar Obaid (ex militar) a tres años.

Por la sala de la Cámara desfilaron este jueves cinco de esos siete. Solamente no asistieron, por motivos de salud, Bidinost y Moyano. El martes los jueces se trasladaron a Gualeguaychú para realizar la audiencia correspondiente en la casa de la primera imputada; mientras que este mismo jueves se trasladaron al domicilio del médico, en Paraná, quien acusó un problema de lumbalgia, con ocho días de reposo.

La presidenta del tribunal, Noemí Berros, dio a cada uno la oportunidad de decir unas palabras. Todos –excepto Appiani– resumieron argumentos que ya expusieron en sus declaraciones indagatorias y además aseguraron que son inocentes de los hechos por los cuales se los acusa.

Caras de represores

El acto fue, en principio, un mero formalismo que establece el ya derogado Código de Procedimientos en Materia Penal, que sirvió para que los magistrados vieran por primera vez a los imputados, salvo Appiani, a quien ya conocían porque como abogado ejerce su autodefensa. Sin embargo, tuvo como dato saliente que hubo represores a los que por primera vez se les conoció públicamente la cara. Ese fue el caso de Rivas y de Obaid, quienes habían estado hasta ahora a salvo de los flashes fotográficos, favorecidos por el carácter escrito de la megacausa Área Paraná. También se lo pudo ver a Appelhans, quien no asomaba la cabeza desde que fue detenido en 2009.

Appelhans fue el primero en pasar frente al estrado. Berros le recordó cuál fue su condena y que el fiscal y los querellantes pidieron elevar su pena de 14 a 25 años de prisión. Este hombre de 88 años, que cumple prisión domiciliaria en calle Perón de Paraná, se movió y expresó con algo de lentitud, pero demostró estar plenamente ubicado y entendiendo por qué tiene este proceso en su contra. Dijo que el general Juan Carlos Ricardo Trimarco lo mandó a dirigir la cárcel, pero solamente tenía contacto con los presos comunes, no con los detenidos por razones políticas, los cuales eran sometidos a torturas en la unidad penal. Hacia éstos –aseguró– «no tenía autoridad».

Appelhans. Foto: UNO/Mateo Oviedo
Appelhans. Foto: UNO/Mateo Oviedo

Le siguió Rivas, quien fue traído desde su casa en Yerba Buena, Tucumán, donde vive en libertad otorgada por Ríos. A él el juez de primera instancia le dio sólo 6 años de prisión, que consideró ya cumplidos, mientras que la querella y la Fiscalía piden 25. Era el encargado de hacer firmar a los detenidos, bajo tortura, actas de declaraciones autoincriminatorias. Es un hombre alto, bien conservado a pesar de sus 82 años y de haber sufrido tres ACV, según dijo. Se preocupó por taparse la cara con una mano para evitar ser registrado por los fotógrafos. «Niego todas las acusaciones que hay en el expediente», afirmó. Su rol en el Ejército, se animó a decir, era enseñarle educación física y esgrima a la tropa y a otros militares.

Rivas. Foto: UNO/Mateo Oviedo
Rivas. Foto: UNO/Mateo Oviedo

Demonte, de 64 años, con una Biblia en sus manos, juró ser «inocente», a la vez que reiteró lo ya dicho en sus indagatorias intentando desvincularse de los casos de los militantes desaparecidos Pedro Sobko y Victorio Erbetta, por los cuales fue condenado a perpetua. Al finalizar su intervención leyó un fragmento de la carta del apóstol Pablo a los hebreos y se encomendó a su fe como testigo de Jehová.

Demonte. Foto: UNO/Mateo Oviedo
Demonte. Foto: UNO/Mateo Oviedo

Luego fue el turno de Obaid, de 64 años, quien negó las acusaciones en su contra como custodio en el centro de torturas que estaba ubicado en proximidades de la Base Aérea. Finalmente habló Appiani, quien escuetamente dio sus datos personales, explicó que sigue dirigiendo desde la cárcel de Paraná su estudio jurídico de Buenos Aires, donde trabajan cinco abogados y demás personal, y negó genéricamente las acusaciones. Se lo considera uno de los represores más perversos, que cumplía un rol clave en los centros clandestinos de detención de Paraná, por donde pasaron decenas de presos políticos y militantes que continúa desaparecidos.

Obaid. Foto: UNO/Mateo Oviedo
Obaid. Foto: UNO/Mateo Oviedo

Defensores de represores

Otro dato saliente de la audiencia fue la presencia organizada de personas que se presentan como «defensores de presos políticos». Se trata de integrantes de entidades que se oponen a los juicios por delitos de lesa humanidad y prestan asistencia a los imputados. En sus discursos avalan la Teoría de los Dos Demonios e inclusive en ocasiones reivindican el terrorismo de Estado.