24 de junio de 1820: Batalla de Las Tunas

La ruptura entre Ramírez y Artigas tras la firma del Tratado del Pilar desembocó en el enfrentamiento armado y la división del frente federal. La Liga de los Pueblos Libres quedó definitivamente disuelta. Los enfrentamientos en Las Guachas y luego en Las Tunas significaron el ostracismo del caudillo oriental.

Las Guachas
Agotadas todas las posibilidades de un acuerdo, Artigas ingresó a la provincia y sobre el arroyo Las Guachas, afluente del río Gualeguay, margen derecha, en el actual departamento Tala, a las 4 de la tarde del día 13 de junio de 1820, se enfrentó con las fuerzas de Ramírez. Este contaba con 600 hombres, en tanto el caudillo oriental encabezaba una montonera de 1.800 efectivos. Al caer las primeras sombras de la noche cesó la lucha sin una definición categórica aunque la peor parte le correspondió a Ramírez que, para su retirada hacia la Bajada, sólo reunió 400 de sus hombres. Artigas fue en pos de Ramírez con la intención de doblegarlo definitivamente.
Las Tunas

Instalado en Paraná, Ramírez preparó la defensa con el concurso de sus mejores oficiales como Sola, Piris, Mansilla, Francisco Pereira, López Jordán, Barrenechea y otros. Eligió con astucia un sitio estratégico sobre el Arroyo Las Tunas, cercano a Paraná, para provocar al combate al temible Artigas.
El Protector, el 22 de junio, remitió una conminación de rendición a la plaza de Paraná. Artigas reunía 1.300 soldados y Ramírez 1.000. El 24 de junio de 1820, después del mediodía, se toparon las fuerzas en un combate que según la tradición fue observado desde las lomadas por los vecinos de Paraná.
Si el encuentro fue sangriento, más lo fue la persecución de la derrotada hueste artiguista. Fue inmediata y por espacio de 8 leguas. La oscuridad de la noche dio descanso a la furia de las lanzas. Artigas fue derrotado definitivamente. Los hechos de armas posteriores, en Entre Ríos y Corrientes, son como un rosario de agonía para el poder del Protector, Asunción del Cambay, en el Miriñay, (15 de agosto de 1820), señaló el mojón de arranque de su itinerario hacia el exilio.
El 5 de setiembre pasó el Paraná, por Candelaria. Se exilió definitivamente en la selva del Paraguay dejando el escenario de sus luchas, de sus glorias y de sus derrotas. Sólo regresó después de muerto como héroe de la República Oriental del Uruguay, el pequeño país que Artigas nunca quiso ver escindido de las demás provincias del Plata.
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