Es el segundo fin de semana que los “chalecos amarillos” protestan contra el aumento del precio de los combustibles y las políticas económicas del presidente Emmanuel Macron.

La Policía lanzó gases y utilizó un cañón de agua contra miles de manifestantes que intentaron acercarse a la residencia del presidente Emmanuel Macron para expresar su descontento por sus políticas económicas y la subida de los precios combustible. Se desataron enfrentamientos en el perímetro de seguridad levantado por la policía.
El nombre “chalecos amarillos” se debe a las chaquetas fluorescentes que todos los conductores de Francia deben llevar en sus vehículos. La prenda se ha vuelto un emblema contra los impuestos que Macron introdujo el pasado año sobre el diesel y la gasolina, pensados para incentivar la compra de vehículos respetuosos con el medio ambiente, una medida que fue acompañada de una batería de incentivos para comprar vehículos ecológicos.
Las fuerzas de seguridad expresaron su preocupación porque grupos de extremistas de extrema izquierda y extrema derecha se infiltren en las manifestaciones.
Los disturbios dejan dos muertos y 606 heridos
El sábado pasado, casi 300,000 personas participaron en las primeras manifestaciones de los «chalecos amarillos» en todo el país. Denis Jacob, secretario general del sindicato de policía Policía Alternativa informó que este fin de semana se espera que solo en París protesten unas 30,000 personas.
Las protestas nacieron como una reacción violenta contra el aumento de los precios del combustible, que ha aumentado la sensación de frustración en la población después de que su poder adquisitivo haya disminuido el Gobierno de Macron.
A pesar del esfuerzo del Ejecutivo por contener las protestas, estas se han extendido a territorios franceses de ultramar, incluida la isla de la Reunión en el océano Índico. Los disturbios han dejado dos muertos y 606 heridos dentro de territorio francés, según informó el pasado jueves el Ministerio del Interior.
Con EFE y Reuters