Roberto Gómez, una historia atravesada por el involucramiento de los vecinos por su barrio

La vida cotidiana del barrio San Martín de Paraná en primera persona. Las obras, las expectativas cuando se formó la comisión vecinal y el análisis de la situación social actual. El vecinalista dialogó con Agenda Abierta.

Roberto Gómez
Roberto Gómez

Por Mariano Osuna

Roberto Gómez trabaja por su barrio hace muchos años, aunque hace seis que es el presidente de la Comisión Vecinal, que este 2016 tendrá nuevamente elecciones. Las demandas del San Martín son estructurales y abordan derechos humanos básicos para la dignidad de las personas. «Empecé a interesarme en el barrio cuando un amigo mío me pregunta por qué no agarramos la vecinal. Desde ese entonces se nos abrió la posibilidad de trabajar con la gente institucionalmente, porque hasta ese momento no había vecinal. Y desde ahí fuimos arrancando a trabajar, al principio sólo como vecinos, limpiando con nuestros compañeros, y después como presidente de la vecinal. No sabía nada de lo que era ser vecinalista, arranqué preguntando, copiando a otras vecinales. Lo que primero hicimos fue armar una copa de leche y de ahí fuimos conociendo gente, porque a nosotros nos encanta hacer un trabajo social y político», definió Gómez en una entrevista a Agenda Abierta.

San Martín es uno de los cinco barrios que rodea el basural a cielo abierto más importante de la provincia, que durante más de cien años desparrama humo y contamina, y se ha convertido en el punto de la ciudad más olvidado históricamente. «Nuestro sueño cuando agarramos la vecinal era hacer la entrada al barrio, con asfalto y cordón cuneta. Antes no ingresaba una ambulancia ni la policía. A muchos vecinos le pasaron cosas malas porque no entraba una ambulancia. Y los médicos que tenemos en los barrios bajaban caminando en las precarias calles cortadas y lo traíamos en los carros», explicó el titular de la Comisión Vecinal del barrio.

Roberto Gómez, junto a un grupo de ciudadanas y ciudadanas, y a la articulación con instituciones sociales, deportivas, culturales, con instancias gubernamentales y organizaciones sociales, vivieron la transformación de no conocer una ambulancia a compartir la ampliación, aún con algunas fallas, del jardín materno-infantil y del centro de salud, dos puntos claves en el desarrollo cotidiano de la comunidad. «Nosotros arrancamos por la copa de leche, presentando notas para que nos arreglen las calles y las luminarias del barrio, para que limpiaran un poco y se cortaran los pastizales, Cuando tomamos este camino asumimos la responsabilidad de trabajar para la gente», afirmó el vecinalista.

oreja

En el camino, «con Anabella Albornoz y Ale Baron (de la ONG Suma de Voluntades) nosotros fuimos un equipo de trabajo, fuimos tres locos que andábamos todo el día en la calle. Arrancamos con otras metas y terminamos en estas cosas. Ahí surgió la idea de un comedor por ejemplo», señaló Gómez a Agenda Abierta.

«El jardín y el Centro de Salud han ayudado mucho al barrio, más allá de algunas falencias. Lo del jardín es algo muy importante porque Paraná casi no tiene otro como el que hizo la gestión pasada en el barrio», se refirió el vecinalista respecto a los últimos años en el San Martín. Y agregó que «en mi barrio hubo un cambio, y uno apoyó esa transformación porque no podíamos vivir como lo estábamos haciendo. Lo importante es que las cosas se hagan siempre para la gente».

En el barrio también funciona una banda como parte del programa «Orquestas, Bandas y Coros Infantiles y Juveniles», política pública que fue eliminada por el Ministerio de Educación de la Nación y que en Entre Ríos tiene un compromiso de palabra de continuarlas. «Ya van a ser tres años que la banda se encuentra en el barrio, con 25 chicos y chicas que la disfrutan y la comparten», mencionó el vecinalista.

Sobre la gestión de Varisco

«Todo esto que estamos haciendo en estos ocho meses que van, lo hicimos a pulmón, porque el Municipio cortó todo. Imaginate que vamos a entrar en verano y aún no nos han entregado las frazadas para los vecinos por el invierno», sentenció Gómez, al tiempo que precisó que «hoy estamos volviendo a aquéllos tiempos cuando arrancamos. Esta gestión no está haciendo nada y vino a destruir lo que nosotros armamos».

«Nosotros nos calzamos la remera de nuestro barrio, pero no puede ser que desde el 17 de febrero, con la tormenta grande, se quemaron los focos, y lo arreglaron recién ahora en agosto», afirmó el presidente de la Vecinal del barrio San Martín. Además, sobre sus expectativas actuales, aclaró que  «a uno como vecinalista le interesa que se continúen con las obras, como las setenta farolas que ganamos a través de un proyecto, o la finalización del asfalto por las calles «Estado de palestina» y la cortada «1316». Estas obras no se siguieron más, y no sabemos por qué las empresas se fueron del barrio»

La planta y el Vivero

La planta de Clasificación y Tratamiento de residuos «Manuel Belgrano» y el Vivero Escuela «Sembrando Futuro», fueron dos ejes que atravesaron la vida cotidiana de las vecinas y vecinos de los barrios San Martín, Barranquitas Oeste, Antártida, Piloto Ramirez y Mosconi. El tema de residuos en la capital provincial, y el negocio montado por décadas de manera paralela al Estado municipal, mantuvieron en la agenda pública una problemática estructural para Paraná.

«A la Planta Clasificadora hoy la veo desde afuera porque nosotros no podemos entrar, no nos dejan hacerlo», relató Gómez a Agenda Abierta. Además destacó que «muchos trabajadores de la planta, como también los laburantes de los programas de entrenamiento de la Oficina de Empleo municipal, están contratados hasta diciembre. Acá tenemos veinte laburantes al que el municipio no les ha asegurado la continuidad de sus puestos».

planta reci

El Vivero Escuela, inaugurado el viernes 22 de mayo del 2015, ya no queda nada. Durante el verano las instalaciones fueron saqueadas. Se arrancaron los plantines, pero también las aberturas y los inodoros del baño, dejando sin respuestas a trabajadoras y trabajadores del lugar. «El Vivero fue un sueño pero terminó siendo un fracaso, porque desarmaron y saquearon una cosa que era el futuro de nuestros hijos. Hasta el 2 de diciembre que nosotros estábamos era un lugar donde se capacitaban adultos y jóvenes, se realizaban talleres, se hacían plantines. Y ahora no quedó nada», detalló Gómez. Advirtió que «uno cruza por ahí y antes de mirar agacha la cabeza porque dejaron todo desmantelado», y agregó que «si hoy ese parque hubiera estado acá más bajo seguiría vivo. La gestión que entró nunca se arrimó a hablar con la gente».

Así quedó el Vivero actualmente
Así quedó el Vivero actualmente

Situación social actual

«La situación está mal y se agrava porque hoy si viene una tormenta o pasa algo en el barrio, hay toda una parte del Estado que no está. Si nosotros necesitamos un bolsón de comida para ayudar a una familia a pasar el día, luego de una tormenta, ni eso tenemos», reflexionó Gómez sobre la realidad que se percibe en la comunidad.

Fiesta del día del niño

«Vamos para la sexta fiesta del día de niño, que nos gusta hacerla porque necesitamos que un chico pueda comer un caramelo o conocer lo que es un juguete. La idea es hacerlo el 11 de septiembre desde la Comisión Vecinal, con ayuda mucho de la filial River, y muchos actores, amigos y compañeros que nos van a dar una mano», invitó Roberto Gómez.

Sobre el final de la entrevista a Agenda Abierta dejó un mensaje sobre el trabajo cotidiano que realizan en su barrio junto a su comunidad. «Me interesa seguir viviendo en mi barrio. Sigo siendo humilde, con mi casa de siempre. No tengo una gran vivienda, pero duermo tranquilo y apoyo la cabeza en la almohada porque siempre laburamos para la gente, más allá de que estemos o no en la vecinal», finalizó el vecinalista.