Maria Ema Papetti: «Declarar en este juicio es algo largamente esperado»

Comenzaron las audiencias orales y públicas, donde los testigos ratificaron sus testimonios, sin la presencia de los ocho genocidas imputados por delitos de lesa humanidad. Además de la hermana de Jorge Papetti, testificó Juan Emilio Basso Feresín.

Agenda Abierta

Por Pablo Churruarín y Mariano Osuna

Este lunes iniciaron las audiencias orales y públicas de la causa Área Paraná II en el Juzgado de la capital provincial. En la primera instancia del juicio, los testigos ratifican sus testimonios, sin la presencia de los ocho genocidas imputados. Ellos son Alberto Rivas, Naldo Miguel Dasso, Rosa Susana Bidinost, José Anselmo Appelhans, Jorge Humberto Appiani, Hugo Mario Moyano, Gonzalo López Belsué y Guillermo Quintana, quienes se encuentran acusados de privaciones ilegítimas de la libertad, tormentos, vejaciones, apremios ilegales y otras severidades en perjuicio de 20 víctimas durante la dictadura cívico-militar-clerical.

Maria Ema Papetti, hermana de Jorge Emilio Papetti, detenido-desaparecido desde el 16 de marzo de 1977, fue uno de los primeros testimonios de la jornada de Memoria, Verdad y Justicia. «Declarar en este juicio es algo largamente esperado», expresó.

«Jorge era un militante de la Juventud Universitaria Peronista que estaba haciendo el servicio militar obligatorio. Le faltaba un mes para salir. El 16 de marzo el jefe del escuadrón, Gonzalo López Belsué, ordenó su detención y nosotros nos enteramos recién el 23 cuando no realizó su salida habitual», describió entre el dolor y la lucha colectiva por la verdad. Describió que cuando la madre va a preguntar «Dasso le expresó que fue llevado detenido a Paraná escoltado por 3 oficiales y esposado y se les había escapado en Villaguay cuando pagaron para ir al baño».

Todos los días al principio y todo las semanas más adelante los padres iban al ejército a reclamar por su hijo y esperaban una respuesta. «No creían esa versión», continuó Papetti con su testimonio. Recordó que supieron la verdad «con el retorno de la democracia cuando comienzan a salir los presos políticos».

«Todos los años les mandaban cartas al ejército reclamando. En el 81 Dasso le contesta que lamentablemente no tenían noticias», precisó. Y agregó que «José Ramírez Ayala desmiente esa versión y cuenta cómo lo habían torturado en Concordia y en Paraná».

La reconocida activista de los derechos humanos advirtió que «los padres lamentablemente no alcanzan a ver justicia» y destacó que el padre de Orduna «los invita a sumarse al grupo de familiares. Eso les permitió transitar esos momentos tan dramáticos, tantas puertas cerradas».

«Mis padres le escribieron a la Comisión Episcopal y Primatesta les contestó que no tenía información», prosiguió con su testimonio en la causa que tramita por el antiguo Código de Procedimientos en Materia Penal. Contó que «sacaron la nacionalidad italiana y el Gobierno italiano se sumó al reclamo» y que también «se contactaron con un grupo de padres de soldados desaparecidos con los que hicieron solicitadas en los diarios». Añadió que fueron años «de muchísimas luchas y muchísima soledad».

Foto: Sebastián Pitta

Durante su testimonio, Papetti valoró la llegada de los juicios a las juntas aunque «se truncaron con la ignominia de las leyes de obediencia debida y punto final». Con la vuelta de la democracia vinieron a declarar los padres y Jorge Ramírez Ayala, pese a sufrir problemas psiquiátricos por lo que había sufrido.

«Luego vinieron los indultos y la soledad de los organismos de derechos, que solamente buscaban justicia», lamentó. «Hoy tienen los imputados el derecho a defenderse, derechos que no tuvieron los desaparecidos», destacó. Además reivindicó la «anulación de las leyes de obediencia debida y punto final y la reapertura de los juicios».

Rememoró que hace 41 años «presentaron el primer habeas corpus por su hermano». Aunque «sus padres no pudan ver esto» pidió que este año haya justicia, «sentencia para quienes han cometido estos aberrantes hechos, en estos días de retrocesos de derechos humanos», en clara referencia al 2×1 a genocidas, a las prisiones domiciliarias y al negacionismo oficial. «La movilización popular logró que Etchecolatz vuelva a prisión», valoró.

Papetti creyó que iban a poder recuperar los restos. «Nos quitaron hasta la posibilidad de poder celebrar a los muertos», afirmó. Y destacó que «ellos vivieron soñando por un país más justo y soberano, con justicia social. No los llevaron porque sí». Recalcó que tiene esperanzas «que este año condenen a los responsables de la tortura, el asesinato y la desaparición» de su hermano.

Denunció que Dasso los amenazó a sus padres en reiteradas oportunidades. “Ni se les ocurra averiguar por otro lado”. Detalló que pudieron reconstruir que cuando «lo sacan de la guardia lo torturan en Donovan, donde había una casita, que muchos expresos reconocieron. Lo sacan de ahí muy torturado y golpeado, con costillas quebradas. No se podía sostenerse de pie. Lo llevan a otros lugares de Salto Grande. Luego lo Trasladan a Paraná en un auto, junto a otros presos, algunos en el asiento de atrás y a otros en el baúl. Los detenidos estaban encapuchados pero escuchan la tos de su hermano. En otra sesión de tortura “se queda”, le da un paro cardíaco y lo intentaron reanimar sin éxito».

Comentó que la versión militar «dice que se lo llevan a Paraná por ser sospechoso de subversión. Lo acusan de tener planos del regimiento. Trimarco los recibe y les dijo que tenían todo documentado sobre sus supuestas actividades subversivas». Describió que les decían que en cualquier momento «su hijo les iba a tocar el timbre de la casa y lo iban a tener que detener por desertor».

«En esos años leen en un diario que se había hecho un consejo de guerra a él y a otros subversivos y que Jorge estaba prófugo. En ese momento Appelhans era el responsable de la cárcel donde lo torturaron y murió», puntualizó la hermana de Jorge en su testimonio.

La historia de Juan Feresín

Juan Emilio Basso Feresín, hijo de Maria Eugenia Saint Girón y de Emilio Feresín, también dio su testimonio en la audiencia del lunes en el Juzgado de Paraná. El 11 de febrero de 1977 su madre fue detenida apenas producido el parto donde el nació. Estaban preocupados porque su padre no había vuelto de una reunión en Santa Fe el día anterior y ese 11 era el cumpleaños de su padre. Ella estaba embarazada casi a término pero ante la angustia comienza con el trabajo de parto. Se interna en el Hospital San Roque de Paraná, donde la secuestran un grupo de civiles y efectivos del ejército y la trasladan al Hospital Militar.

Su madre murió de cáncer en el 96, cuando él tenía 19 años. Fue militante y siempre buscó justicia por su padre, pese a las amenazas hacia ella y la integridad de su hijo. Fue una sobreviviente que con tantos años de impunidad no pudo testificar.

«En 2008 un conscripto testimonió que estuvo en ese lugar y que el personal del Hospital lo tomaban de las patitas mientras la amenazaban», puntualizó. Durante su intervención recordó a Sabrina Gullino, quien busca a su hermano mellizo, que un año después pasó por el lugar.

En su testimonio mencionó a Appiani, Apelhans y Moyano, además de Diaz Bessone. Lamentó «no poder mirar a la cara a esos cobardes que hoy no están presentes».

Feresín relató que luego la trasladan a su mamá a la Unidad Penal 6 y la siguen llevando a sesiones de tormentos donde «le aplican picana como parte de un plan sistemático de torturas». Explicó que le hacían «escuchar voces grabadas de su esposo» y reveló que los tormentos «eran realizados en la casa del jefe del penal de hombres».

Con su cuerpo afectado por el parto, «esa tortura fue bestial». Rememoró que «perdía el conocimiento y le daban pastillas e inyecciones» y que en la UP6 lo llevaban a amamantar, ya que hasta agosto del 77 permanecieron ambos allí.

Su padre no volvió el 10 de febrero de Santa Fe. Fue secuestrado en el bar Schneider, en una reunión con un primo de la madre que también está desaparecido, Guillermo White. Hay testigos en el bar de cuando los detuvieron. Luego su padre estuvo circulando por distintos CCD de Paraná y Santa Fe. Incluso la activista y ex presa política María Luz Pierola precisó que estuvo detenida con la madre y también lo vio al padre, muy golpeado.

La madre le dejó un cuaderno que escribió en julio en la cárcel: “Sos nuestra sangre, nuestra continuación”. Lo que más le dolía era no poder tocarlo ni besarlo. «Te podré ver a través de un vidrio”, redactó.

En agosto del 77 la trasladan a Devoto y a Juan lo dejan con sus abuelos maternos. A la madre le hacen un consejo de guerra y fue presa política hasta que la liberan en diciembre del 82. A los 5 años, casi 6 se reencontró con su madre a la que antes iba a visitar a la cárcel, y la mayor parte de las veces la veía a través de un vidrio.

Fue cuando salió de la cárcel que comenzó con más fuerza aún la búsqueda de su padre. «Estos juicios tienen que poner las cosas en su lugar. Que las fuerzas armadas sirvan a la nación y no a los intereses extranjeros, que no vuelvan las armas contra el pueblo», puntualizó en la audiencia de este lunes.

Cuando nació lo inscribieron como Juan Emilio Saint Girón. Después, cuando su madre formó una nueva familia le ofrecieron llevar el apellido de sus hermanos y lo inscribieron como Juan Emilio Basso. A los 20 o 21 años inició un juicio de filiación para incorporar el apellido Feresín, que le costó 10 años conseguir.

En contexto

Área Paraná II tramita por el antiguo Código de Procedimientos en Materia Penal –vigente al momento en que se cometieron los hechos– lo que implica que las actuaciones son secretas en la mayor parte de su desarrollo y todas las decisiones, incluidas las condenas y/o absoluciones, las toma una sola jueza –en este caso, Beatriz Estela Aranguren– y no un tribunal. Esta causa se inició en 2011 como un desprendimiento del expediente principal, que tuvo sentencia en diciembre de 2015. En esta causa se investigan privaciones ilegítimas de libertad, tormentos, vejaciones, apremios ilegales y severidades en perjuicio de 20 víctimas, cometidos entre 1976 y 1977, entre la que se encuentra el homicidio calificado de Papetti, que permanece desaparecido.

Convocatoria en el juzgado

Organismos de derechos humanos, familiares y ex presos políticos, y organizaciones sociales, gremiales y políticas se manifestaron frente al Juzgado para visibilizar el reclamo de justicia en la causa Área Paraná II.

Foto: Agenda Abierta