El FPV ocupó la parte de homenajes para referirse a la situación desatada por el fallo de Servini de Cubría. Sosa responsabilizó a Macri y lo ubicó junto a Lonardi, Aramburu, Onganía y Videla. Cáceres fustigó “la sumisión e indiferencia” del oficialismo local.

Por Pablo Urrutia.
Durante la sesión ordinaria de este miércoles del Concejo Deliberante de Paraná, la situación desatada por el fallo de la jueza María Romilda Servini de Cubría que determinó la intervención judicial del Partido Justicialista nacional y nombró como interventor a Luis Barrionuevo, se hizo presente.
Los ediles del FPV, ocuparon la sección homenajes del plenario para plantear repudios a la intervención y críticas al oficialismo.
La primera en manifestarse fue la edil Cristina Sosa. “No puedo dejar de hacer referencia a la reciente intervención del Partido Justicialista nacional”, planteó e hizo “un llamado a la reflexión a toda la dirigencia política, independientemente de la orientación ideológica”.
Sosa introdujo una contextualización en la que sostuvo que “sólo tomando el nivel de endeudamiento al que nos está llevando el equipo presidencial, la prescindencia del gobierno sobre todo tipo de control o de regulación sobre las empresas reguladoras del mercado, además de la imparable espiral de aumentos de bienes y servicios de primera necesidad, sólo por mencionar algunos de los problemas más acuciantes, no son buenos augurios para nuestro futuro. Si a ello le agregamos las detenciones arbitrarias de dirigentes sindicales y políticos, vemos que esto tiene a todas luces el objetivo de destruir y descalificar, vemos que el camino se está tornando cada vez más oscuro y sombrío”, apuntó.
Luego hizo referencia a un breve desarrollo histórico en que seleccionó algunos momentos: “Ante esta sorpresiva decisión de intervenir el partido justicialista, quiero hacer memoria, para nuestros jóvenes. Es ineludible recordar en este momento aquél histórico Decreto 3855 de 1955 que hablaba acerca de la disolución del partido peronista femenino y masculino”, señaló y acotó que “en el artículo 2º –del mencionado decreto– dice claramente que los partidos intervenidos quedan a cargo del Ministerio de Gobierno, en cambio ahora queda el sindicalista Luis Barrionuevo que tiene una visible amistad con el Gobierno de turno”, planteó y continuó: “También voy a hacer referencia a un Decreto tristemente famoso que fue del año 1956, que prohibía el uso público de los símbolos del peronismo y hasta la misma mención de su nombre. Y se dispuso la intervención de la CGT y del Partido Justicialista. Es increíble estar hablando de esto en el presente”, cuestionó.
En el punto más álgido de su crítica, Cristina Sosa propuso una línea histórica de “quienes fueron los que intervinieron el partido justicialista” y enumeró: “Lonardi, Aramburu, Onganía, Videla y Mauricio Macri”.
Tras esas palabras, a su turno habían hablado Luis Díaz, María Marta Zuiani y Emanuel Gainza, sin hacer mención alguna al hecho planteado por la concejal, cuando el presidente del bloque de la oposición pidió la palabra: “No iba a hacer uso de la palabra, y realmente esperaba que desde el bloque oficialista también hicieran mención al avasallamiento del partido justicialista, principalmente de aquellos que son integrantes del centenario partido radical”, manifestó David Cáceres para luego agregar: “Me llama la atención la sumisión y la indiferencia ante un hecho jurídico lamentable, indignante y que requiere del repudio de todos aquellos que decimos defender la democracia, porque esto es un atentado, no al partido justicialista, si no a la democracia en sí misma”, alegó.
Continuando en esa línea, dijo que “creía que lo valiente no quita lo cortes y creía que concejales con mucha historia defendiendo las banderas de la democracia harían una referencia aunque sea menor sin que dañe la relación armoniosa que tienen con el oficialismo nacional. Y me llamó mucho la atención el silencio”, insistió.
En el cierre de sus palabra, Cáceres sostuvo que “la política se basa mucho en lo gestual y designarlo a Luis Barrionuevo, nos debe llamar mucho la atención, principalmente en este recinto, porque la judicialización de la política hace que la democracia deje de ser democracia”.
Tras sus dichos, Carlos González fue el encargado de referirse al tema por parte de Cambiemos.
En un tono improvisado, hizo mención a quienes “acudían a golpear la puerta de los cuarteles” cuando no coincidían con algún gobierno constitucional.
En defensa de su espacio político, le respondió a Sosa que “me parece una profunda injusticia que se le adjudique al presidente Macri responsabilidad en este tema. Creo que la corporación judicial está dando muestras de su poder”, argumentó aunque dijo desconocer los pormenores del fallo de Servini de Cubría.
“De todas maneras coincido en que la intervención de cualquier organización política es siempre dolorosa, siempre es una falla de la democracia. En esto tenemos que tener una actitud concreta, más aún cuando la justicia no ha podido responder claramente que era imprescindible esa medida”, añadió.
Por último, quien hasta el año pasado era el jefe de la bancada oficialista planteó que “tenemos que poner las cosas en su lugar, así como en aquél momento, cuando hubo sectores con los que muchas veces tengo relación por el espacio en que he militado pedía el derrocamiento de Isabel Perón que luego le dio entrada a una terrible dictadura, hoy pido que cuidemos la democracia y seamos precisos a la hora de actuar”, concluyó.
Stefanía Cora, por su parte, hizo referencia a la detención de Milagro Sala y a la persecución de dirigentes gremiales en la Argentina y a la situación actual en Brasil en relación a la detención de Lula Da Silva y la escalada de violencia política en ese país. Esa situación “tiene un correlato con la proscripción”, apuntó. “Y se vuelve a proscribir en la Argentina al peronismo”, agregó.
“Me preocupa que no tengamos empatía ante el avance de la violencia. Como joven muchas veces me pregunté cómo fue posible la dictadura, que secuestraran a tu vecino y no lo denunciaran, que nadie dijera nada. Y pienso en el miedo y en las traiciones y en hombres nefastos como Barrionuevo, que no representa a mi querido partido justicialista”, expresó Cora.
El último en expresarse sobre el tema fue el concejal Enrique Ríos, también del FPV. “Adhiero a lo dicho por los concejales Cora, Sosa y Cáceres”, sostuvo y señaló que “el movimiento nacional justicialista que es más grande que el partido, que es su herramienta electoral, ha sabido mantenerse vivo a pesar de las persecuciones la tortura, las traiciones y fundamentalmente a pesar de los 30 mil compañeros desaparecidos”, por lo que manifestó que “no nos van a quebrar y no nos van a disciplinar”.
Comunicado del bloque de Concejales del FPV
En consonancia con lo manifestado durante la sesión de hoy en el HCD de Paraná, los de la oposición enviaron a los medios un comunicado repudiando la intervención del Partido Justicialista nacional que se reproduce a continuación:
“La intervención del Partido Justicialista nacional es un ataque a la democracia argentina
Desde el Bloque de Concejales del Frente Para la Victoria de Paraná, repudiamos la decisión de la jueza María Romilda Servini de Cubría, en respuesta a un planteo de tres sindicatos, de proceder a intervenir el Partido Justicialista nacional y decimos que es un claro ataque a nuestra democracia en la que los partidos políticos son una pieza fundamental para garantizar la participación de los ciudadanos en la vida institucional del país.
El nombramiento como interventor de nuestro partido de Luis Barrionuevo y el auténtico mamarracho jurídico que representa el fallo de Servini de Cubría, no puede tener otra razón que una intencionalidad política. Todos los argumentos expresados carecen de sustento y parecen impugnar lo que en realidad representa la vida cotidiana de un partido político en el marco de una democracia verdadera.
La única cita contenida en el documento de la jueza, data de 1926. Servini de Cubría tuvo que remontarse a una época pre democrática o, más precisamente, a una época en que la democracia no tenía vigencia plena y donde a las mujeres no se les permitía votar. La cita habla de un país y una sociedad que no existen desde hace mucho tiempo. Esa es la calidad jurídica del fallo.
Nombrar a Luis Barrionuevo, que no es un dirigente, si no un personaje de la política, y un personaje nefasto por cierto, es una afrenta hacia el peronismo pero también debe representar un llamado de atención a toda la sociedad. Se trata de quien quemó urnas en Catamarca y es recordado por su frase, “tenemos que tratar de no robar por lo menos dos años”, en defensa del ex presidente Carlos Menem. Ese es el sujeto que Servini de Cubría nombra para “normalizar” el principal partido de la oposición en la Argentina y tal vez uno de los partidos políticos más importantes de América Latina.
La preocupación por esta judicialización de la política y este intento de domesticar al principal partido de la oposición debes ser un tema de preocupación para todos los argentinos y para sus dirigentes y partidos políticos. Convocamos a todos a dejar de lado las mezquindades y tomar con seriedad el lugar que el momento demanda. No es un hecho aislado en esta sucesión de ataques a la institucionalidad democrática del país y a la seguridad jurídica de sus habitantes, pero sí constituye un acto de singular gravedad con ecos de un pasado oscuro al que de ninguna manera vamos a volver.
El Partido Justicialista, desde sus inicios, fue concebido como una herramienta electoral al servicio del movimiento nacional y popular. Su intervención y el nombramiento como interventor de Luis Barrionuevo, nos alejan claramente de ese destino e implica una virtual proscripción del PJ, pero principalmente, de las mayorías populares que representa.
La judicialización de la política, el intervencionismo de cualquiera de los poderes del Estado en la vida política del pueblo, pero principalmente del poder judicial que es una casta y un ámbito de los menos democráticos que tiene nuestra república, es un hecho de suma gravedad. Porque el problema de la judicialización de la política es que la democracia, deja de ser democracia”.