A dos años y medio de su asesinato en su departamento del barrio de Flores, arranca la instancia judicial que investiga el travesticidio a la activista feminista y de la disidencia sexual.
Luego de idas y vueltas, inicia el juicio por el travesticidio de de la activista Diana Sacayán, ocurrido en octubre de 2015 en Capital Federal. La causa está caratulada como “homicidio triplemente agravado por haber sido ejecutado mediando violencia de género por odio a la identidad de género y con alevosía y robo”. Es la primera vez en la historia argentina que una investigación judicial reconoce la figura de travesticidio y de crimen de odio en el caso de una persona del colectivo travesti trans.
Según los fiscales Matías Di Lello y Mariana Labozzzeta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), Marino y otro joven asesinaron a Sacayán entre el sábado 10 y el domingo 11 de octubre de 2015. El cuerpo fue encontrado dos días después con múltiples violencias, detalles que no reproduciremos aquí pero que ratifican que Diana se defendió y que fue un crimen de odio.
Marino y el otro sospechoso fueron detenidos 15 días después tras una serie de operativos en Morón. En la indagatoria Marino reconoció que había conocido a Sacayán durante un tratamiento por adicciones y que había tenido algunos encuentros sexuales con ella pero negó haberla matado. Dijo que cuando fue al departamento, Diana estaba con otro hombre, con el que discutió. Según su versión ella sacó un cuchillo, el hombre se lo arrebató y la apuñaló.
Para los fiscales, Marino la asesinó “por su condición de mujer trans y por su calidad de miembro del equipo del Programa de Diversidad Sexual de INADI, impulsora de la lucha por los derechos de las personas trans, líder de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays y Bisexuales (ILGA) y dirigente del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL)”.
La otra pata de la investigación por el crimen es la causa que lleva adelante la fiscal Cristina Caamaño para dilucidar la responsabilidad en el crimen de Diana de los otros dos procesados, Félix Alberto Ruiz y Federico Cardozo, que seguirán siendo investigados pero no irán a juicio todavía.
Diana fue una referente social y política todo terreno: militó por los vecinos de La Matanza, luchó contra la contaminación del Ceamse, quedó a las puertas de ser electa Defensora del Pueblo de ese municipio del Conurbano bonaerense en 2012 y ese mismo año se convirtió en la primera persona travesti o trans en recibir el documento con su identidad de género autopercibida.
Uno de sus principales legados fue conseguir, el 17 de septiembre de 2015, menos de un mes antes de su crimen, la sanción de la Ley de Cupo Laboral Trans Travesti en la Legislatura bonaerense. La legislación que lleva su nombre como homenaje establece que al menos el uno por ciento de los empleos de la administración pública deben ser reservados para personas del colectivo. La inclusión laboral para mejorar la calidad de vida de las personas trans era una de las obsesiones de Diana, la militó durante décadas. A dos años y medio de su sanción la ley aún no fue reglamentada.
Fuente: Cosecha Roja