Tras haber registrado un importante avance, la causa que investiga el destino de los seis integrantes de la familia de Crucecitas Séptima, se postergará hasta nuevo aviso. Las recientes excavaciones arrojaron resultados negativos y ahora se requieren fondos para continuar.

“Vamos a tener una demora en la segunda etapa. Y por la labor que hay que hacer, que es diferente a la simple inspección de un pozo, vamos a tener que pedir una ampliación presupuestaria en el Poder Judicial, y eso, nos va a llevar algo de tiempo. Ahora ya no depende de nosotros ni de la empresa encargada de los trabajos. El Poder Judicial tiene que determinar, en base a las normas administrativas, si hay ampliación de presupuesto para que siga la misma empresa, o habrá que realizar un cotejo de precios y que haya nuevos oferentes”, informó el juez de Garantías y Transición del Juzgado de Nogoyá, Gustavo Acosta, a cargo de la causa que investiga el paradero de la familia integrada por Rubén “Mencho” Gill, Margarita Norma Gallego, y sus hijos María Ofelia, Osvaldo, Sofía y Carlos Daniel.
La familia que vivió en la estancia La Candelaria, propiedad de Alfonzo Goette, fallecido en 2016 en un accidente de tránsito, fue vista por última vez en enero de 2002. Nunca más se supo de ellos. La búsqueda se extendió por distintos puntos del país y llegó hasta países limítrofes, pero fue infructuosa. Con la llegada del nuevo juez a Nogoyá, el expediente fue desempolvado y la decisión de Acosta fue volver al punto de partida, la estancia ubicada en Crucecitas Séptima. Consultar a vecinos, hablar, tratar de encontrar alguna pista. En octubre del año pasado, esa acción dio resultado, un testigo que trabajó para Goette y conoció a Mencho Gill, brindó datos precisos basados en una conversación que mantuvo con el peón.
Gill se quejaba de una deuda de parte de su patrón y de que este le había ordenado cavar dos pozos. Uno de ellos, es el que se estuvo inspeccionando en la primera etapa de la nueva búsqueda en La Candelaria. Allí se hallaron restos óseos que agitaron nuevamente las sospechas en torno al dueño del campo, pero el peritaje sobre los mismos dio cuenta de que se trataba de restos de animales. Resta detectar la ubicación del segundo para dar inicio a una nueva excavación. Es justamente en ese segundo hoyo en que el juez centra sus expectativas, por varias razones. Es el menos visible de los dos, y por órdenes de Goette fue cavado sobre el lecho de un pequeño curso de agua, visible en épocas secas pero que el arroyo cubre totalmente con cada lluvia o crecida. Esa característica también hace más complejo su rastreo para la investigación.
En declaraciones a El Diario, Gustavo Acosta explicó que “lo que hay que hacer es otro tipo de trabajo, diferente al que veníamos haciendo. En realidad, ya no se trata de inspeccionar un pozo de agua, como lo que hicimos hasta ahora. De lo que se trata es de realizar pequeñas perforaciones parciales en el lecho del arroyo para determinar dónde está el pozo que nos señaló Nanni (apellido del testigo). Tenemos que buscar en el lugar en qué sitio está ese pozo grande que nos indica Nanni. Es un trabajo diferente al originalmente planificado, que era vaciamiento de dos pozos”, indicó y agregó que para avanzar en esa búsqueda “la tengo que plantear ante el Superior (Tribunal de Justicia), y justificarlo. Y me tienen que aprobar el gasto”.
La primera búsqueda demandó un gasto de 50 mil pesos; ahora la Justicia entrerriana deberá determinar si amplía ese presupuesto para continuar, hasta que ello suceda, la causa volverá a ingresar en un nuevo compás de espera.
Fuente: ElDiario.