Distintos testimonios de comunidades originarias invitan a la reflexión sobre la diversidad cultural en Argentina. La impunidad privada y la falta de voluntad política. La importancia de la prórroga de la ley 26.160.
Con motivo del Día del Respeto a la Diversidad Cultural, Amnistía Internacional presenta «Esta es mi casa», un sitio que cuenta en primera persona la historia de comunidades que corren peligro de quedar a la deriva si no se prorroga la ley de emergencia territorial (ley 26.160). Esta nota comparte algunos de los testimonios a la espera de la votación en la Cámara de Diputados.
Comunidades Corralito, Arenales y El Chaguaral
Teresa, José y Hugo hablan entre el ruido de las topadoras. La presencia de esos gigantes de hierro es alarmante. Teresa Mendoza forma parte de la comunidad Corralito, en Salta. No habla español. Tiene en su cabeza un pañuelo de colores y las arrugas de su cara dan cuenta del paso del tiempo. Sin embargo, a pesar de los años, su lucha sigue intacta: “Nosotros vivimos aquí y no hay nadie que nos ayude. Nos quedan los jóvenes que son los que están luchando por esta tierra, la tierra en la que descansan nuestros padres”.
José Ortiz, es uno de esos jóvenes. Entre lágrimas, ve cómo avanzan las topadoras: “Los ingenieros y los dueños de las fincas saben que hay una ley que no se puede desmontar”. Las lágrimas le impiden seguir hablando. Hugo de la comunidad El Chaguaral atraviesa una situación similar.
Federación Pilagá
La comunidad Pilagá en pozo del Tigre es una de las diferentes poblaciones pilagá situadas en Formosa. Todas estas comunidades están unidas por sus valores y perspectivas culturales comunes, el uso de la lengua tradicional, las relaciones de parentesco y también por sus experiencias compartidas de lucha por sus derechos a sus tierras y territorios.
“La tierra ancestral es muy importante, forma parte de nuestra esencia de vida. Nosotros los indígenas formamos parte de la naturaleza. Es nuestra cosmovisión, formamos parte de la familia del árbol, porque el árbol te alimenta y te cobija”, relata Noole Cipriana Palomo, presidenta de la Federación Pilagá en pozo del Tigre.
En Las Lomitas, así como en Pozo del Tigre, hay grandes comunidades pilagá (y de otros pueblos indígenas, como los wichí) que viven en las afueras de la ciudad hacinados en pequeños asentamientos donde la mayoría de las edificaciones son de barro y ladrillo, y pocas casas tienen cañerías y agua corriente y enfrentan una grave situación de pobreza. Para los pueblos indígenas, la pérdida de sus territorios ancestrales está íntimamente ligada a la situación de pobreza y exclusión en la que muchos de ellos viven.
Comunidad Wichí Pampa del 20
Más de 20 familias viven en la comunidad wichí también conocida como “Campo del 20”, ubicada a menos de 20 kilómetros de Las Lomitas, en la provincia de Formosa.. A lo largo de los años, ha sufrido varios intentos de desalojo por supuesta usurpación.
Cerca de 1919 el territorio wichí donde está ubicada actualmente llegaba a las 20 mil hectáreas. Un proceso de ocupación de particulares y de gobiernos avanzó sobre esas tierras. Hoy atraviesan un proceso judicial por usurpación.
Isidoro Castillo Palma sabe lo que es el peligro. La comunidad vive amenazada, por miedo a perder sus tierras. “Nos dicen usurpadores, nos tiran comida envenenada, no tenemos acceso a visitas médicas”, denuncia con calma pero con firmeza. “Este es nuestro lugar. Queremos el título de estas tierras porque son nuestras raíces”, reclama Isidoro en nombre de toda la comunidad.
NamQom
NamQom es una histórica comunidad del Gran Formosa que ha sufrido años de despojo y represión. Israel Alegre, forma parte de la comunidad y relata la importancia para la comunidad de la legislación 26160: “Si la ley no se prorroga los pueblos originarios quedamos excluidos”, se preocupa.
“Para mantener viva mi cultura ancestral milenaria necesito de mi tierra, mi espacio”, reclama Israel, con la esperanza de ser escuchado.
Comunidad 3 Pozos
Severiano Bonilla recorre Formosa todos los días para dialogar con diferentes comunidades wichí sobre la situación de sus tierras. Él forma parte de la Comunidad 3 Pozos y está muy preocupado porque si no se prorroga la ley 26.160 de emergencia territorial, la permanencia en su territorio ancestral corre peligro.
«Todo lo que está en el monte es fundamental para las comunidades. Por ejemplo, gracias a la tierra generan medicina tradicional y artesanías», exclama el hombre. “Esperamos una buena respuesta y que se prorrogue la ley de emergencia territorial”, se ilusiona.
Fuente: Cosecha Roja