La familia de Claudio Godoy advierte que hubo más implicados

Le transmitieron al fiscal de la causa los dichos de vecinos. Afirman que les respondió que solamente si se presentan testigos se puede avanzar en más detenciones.

Claudia Fernández y Jorge Godoy son la familia de Claudio Godoy, el hombre que se encontraba en situación de calle, de 44 años, y que fue asesinado el 30 de julio último en Paraná. El homicidio, a la orilla del Arroyo Antoñico, en la zona de “El Pozo” de la capital entrerriana, expuso la omisión estructural del Estado en la restitución de derechos en una problemática estructural.

“Claudio era alcohólico y unos días antes de que lo mataran había estado internado en el Roballos. Ese era su gran problema, el alcohol, desde que falleció su mujer, él tomaba sin medida y no había manera de sacarlo de la calle. En nuestra casa tenía su piecita, para cuando quisiera quedarse y yo casi a diario lo rastreaba por los lugares por donde solía andar, para que tenga alguna ropa limpia y para convencerlo que se quede a dormir un rato, pero la enfermedad era más fuerte y volvía a la calle”, expresó dolida su madre.

Los Claudios

“Ese domingo lo salí a buscar, yo sabía que lo podía ubicar en calle Moreno, donde junto a otros muchachos levantaban algunas monedas cuidando autos o si no en la Plaza de Mayo. Cuando pasé ya no estaba, me dijeron en calle Moreno que habían andado dos tipos buscándolo y lo convencieron para que los acompañe y ya no los vieron más”.

Fernández afirma que “por la descripción que me dieron los muchachos de calle Moreno, los dos que lo buscaron podrían ser los que terminaron detenidos –Gabriel Almada, de 22 y Alberto Sánchez, de 27- pero en estas últimas semanas, gente que nos conoce se nos han acercado y nos han dado nombres y descripciones y nos aseguran que a Claudio lo mataron a golpes y después lo bajaron a la zona del arroyo entre cuatro o seis tipos”.

«Yo no sé por qué semejante ensañamiento, porque si fue para robarle, le habrán sacado 200 pesos o a lo mejor un poco más, pero llama la atención que le llevaron hasta sus zapatos, porque no aparecieron nunca”, dijo Claudia, su madre. Muy conmovida agregó “lo destrozaron tanto que lo tuve que velar a cajón cerrado, ni siquiera le pude dar un beso para despedirlo”, lamentó.

Fuente: El Diario