El Juzgado de Faltas Nº3 decidió que una parada de diarios y revistas debe desocuparse. El pedido fue del frentista. La titular del kiosco argumentó desconocimiento de ese rechazo al momento de comprarlo.
Sandra Gorosito informó que en los últimos días recibió una cédula de desalojo por parte del Juzgado de Faltas Nº3 de la Municipalidad de Paraná. La mujer adquirió el quiosco de diarios recientemente tras comprárselo a la viuda del dueño anterior. Según explicó, cuando se hizo del puesto ubicado en Cervantes y Buenos Aires desconocía que el frentista no quería más esa parada de diarios en su vereda, que hace 72 años funciona en esa tradicional esquina.
Gorosito dijo que compró “de buena fe” el quiosco de diarios pero desconocía que el frentista -la propietaria de un inmueble donde funciona una farmacia- no quería que el puesto siga instalado en esa vereda.
La mujer explicó que compró a Graciela Müller, viuda de Catalano, el puesto de venta de diarios y revistas y se hizo un trámite de cesión para que Gorosito lo pueda explotar. Además, mencionó que tuvo muchas trabas en el Municipio para que le habiliten el comercio a su nombre. “No me querían dar los papeles pero insistí y me los dieron de mala gana”, señaló.
Sandra indicó que la cédula municipal pidiendo el desalojo llegó a nombre de la propietaria anterior y es por una causa iniciada por una mujer que es la dueña de inmueble frente al cual se ubica el puesto de diarios. “Cuando compré el puesto no sabía que querían el desalojo”, expresó.
“Los dueños de la esquina habrían tenído problemas con los dueños anteriores, (el pedido de desalojo) me llega a mi, yo lo compre sin saber”, afirmó la vendedora de diarios. Asimismo, agregó que al frentista “le molesta el quiosco” y comentó: “Cuando compré, vino y me dijo que era la dueña de la esquina, que el quiosco le molesta; pasó el tiempo, tres o cuatro meses y ahora me llega esta carta pidiendo el desalojo”, lamentó.
“Hace 72 años está el quiosco ahí”, comentó Gorosito quien indicó que hubo una modificación en una ordenanza que fija que ahora el espacio público se puede ceder siempre que el frentista otorgue su consentimiento. Pero entendió que el puesto es anterior a la norma, por lo que la medida no debería aplicarse para atrás.
“No le toco la pared, estoy a casi tres metros del espacio de ella, estoy en vía publica, en un espacio semipeatonal”, remarcó.
Fuente: LT 14