Se trata de la primer acción que realiza el colectivo conformado en Paraná para reclamar la libertad de la mujer presa por defenderse de una violación “colectiva y correctiva”, indicaron. Será este jueves a las 17:00 en la Facultad de Trabajo Social.
El pasado jueves 20 de abril se realizó el primer encuentro de la Asamblea por la Libertad de Higui, quien se encuentra privada de su libertad por haberse defendido de un ataque aberrante perpetrado por un grupo de hombres que pretendía de ese modo castigarla por ser lesbiana. El hecho ocurrió el 16 de octubre de 2016 en el partido bonaerense de San Miguel, y desde aquél momento permanece con prisión preventiva a la espera del juicio.
Este jueves, la Asamblea realizará la primera acción resuelta en aquel encuentro. Se trata de una clase pública que tendrá lugar en la Facultad de Trabajo Social de Paraná, en Av. Almirante Brown 54 a partir de las 17:00. Según los integrantes del colectivo, el objetivo es visibilizar la situación de Higui y pedir su libertad.
En ese marco, el martes 2 de mayo, habrá una concentración en la Plaza de Mayo, con horario a confirmar. Y también se resolvió realizar volanteadas y otras acciones.
La Asamblea por la Libertad de Higui, constituida en la ciudad de Paraná, está conformada por organizaciones diversas, desde partidos políticos, a colectivos feministas, de disidencia sexual, travestis, lesbianas, y gays.
Quien es Higui
Eva Analía «Higui» Dejesús es una lesbiana de 42 años y vive en la ciudad de Bella Vista, en el partido bonaerense de San Miguel. El 16 de octubre de 2016 fue atacada por un grupo de hombres que pretendía someterla a lo que las organizaciones que reclaman su libertad definen como “una violación colectiva y correctiva”, ya que el objetivo fue castigar y disciplinar a Eva por su condición de mujer lesbiana, chonga y pobre.
“Te voy a hacer sentir mujer, forra, lesbiana”, declaró Eva que le dijo uno de sus agresores mientras le rompía el pantalón y el boxer que llevaba puesto.
Fue golpeada, pateada en el suelo y un vecino evitó que la asesinaran. Ella se defendió con un cuchillo que llevaba entre sus ropas porque ya había sido víctima de otros ataques, e hirió de muerte a uno de los hombres. Fue procesada por homicidio simple por el Juzgado de Garantías N°6 de San Martín tras una breve instrucción de la Unidad Fiscal N° 25 a cargo interinamente de German Weigel, y desde entonces está presa en el Destacamento Femenino de San Martín, donde su caso comenzó a divulgarse de boca en boca.
“En una visita por otro caso me cuentan la historia de Higui y pedimos conocerla”, dijo Carolina Abregú, que junto a su hermana Karina (una mujer que fue víctima de un intento de femicidio con fuego), conformó las Defensorías de Género, un colectivo que acompaña y denuncia casos de violencia sexista.
Carolina se acercó a los familiares de Higui y junto a otras organizaciones de género y diversidad conformaron una mesa para trabajar por la libertad y lanzaron la campaña «Justicia por Eva».
La abogada especializada en género Raquel Hermida Leyenda, convocada por familiares para asumir la defensa de la mujer, aseguró que “Higui estaba en un ‘estado de indefensión procesal’, no se hicieron las acciones mínimas que debían hacerse; no hubo una ‘valoración de la prueba’, nadie miró la causa, lo que ella declara el mismo día que la detienen; no tuvo atención médica ni psicológica, a pesar de que consta que está golpeada”, explicó.
La letrada sostuvo que “hasta tal punto la causa es ignorada que no hay una pericia sobre la ropa de Eva, no se buscó si hay esperma, y ni siquiera está claro dónde está ni cómo se conservó esa ropa”. Además indicó que solicitará “pericias psicológicas y psiquiátricas que den cuenta del estrés postraumático que ella atraviesa por el ataque y el abuso, que aguarde el juicio en prisión domiciliaria con una pulsera electrónica porque no hay peligro de que interfiera en la causa ni de que se fugue y un juicio oral lo más pronto posible para demostrar que actuó en legítima defensa”.
Eva jugaba al fútbol como arquera, lo que le valió el apodo de Higui por su parecido con el arquero colombiano René Higuita; trabajaba como jardinera, cortaba el pasto y cartoneaba, pero nunca estuvo detenida ni tuvo conflictos con la ley penal.