La condena a Broggi en primera persona

En diciembre, el ex Director de Cultura de Urdinarrain fue condenado a 14 años de prisión por abuso agravado de menores. Una de las víctimas relató el largo derrotero que culminó con la sentencia, y se refirió al fallo.

Javier Broggi trabajó en el Colegio Nacional y llegó a ser Director de Cultura de la municipalidad de Urdinarrain. Mediante una fachada de vecino respetable y engaños, según  sospecha la justicia, abusó de alrededor de 40 niños de entre 6 y 13 años, desde 1988 hasta 1995. Esos niños crecieron, y algunos se animaron a denunciar. El escándalo estalló en 2008, pero la causa se frenó ante la prescriptibilidad del delito. Hasta que el Procurador General de la Provincia de Entre Ríos, Jorge García, ordenó la apertura de la investigación en los tribunales de Gualeguaychú por “corrupción de menores agravada”. La causa quedó en manos del fiscal Martín Gil. En ese expediente, el Superior Tribunal provincial declaró la imprescriptibilidad de los delitos investigados. En 2015, el Congreso de la Nación convirtió en Ley la imprescriptibilidad de los delitos contra la integridad sexual, cuando la víctima sea menor de edad. La norma fue una iniciativa de la senadora por el FPV, Sigrid Kunath. De allí en adelante la causa pudo avanzar y, en base a dos de los cuatro testimonios de víctimas directas, culminar con la condena a 14 años de prisión para Javier Broggi, por corrupción de menores agravada. En todo ese camino, la Asociación Civil “Con los gurises No”, formada por víctimas y familiares fue fundamental, por su lucha, por las marchas para pedir justicia, y por el apoyo mutuo permanente que permitió avanzar en un camino que en algunos momentos parecía no conducir a ningún lugar.

Cabe aclarar que, como bien se lo denomina en la carta que se reproduce a continuación, el “pedófilo”, sigue aún en libertad. Según nuestra legislación, la prisión no se hace efectiva hasta que no se agoten las instancias de apelación y la condena quede firme; y el tribunal no hizo lugar al pedido de Fiscalía y querella sobre la prisión preventiva, por considerar que la solicitud carecía de fundamento.

Aunque, como dice Esteban, autor de la carta, “Ya habíamos ganado, de hecho yo ya vengo festejando hace rato”. Porque el triunfo fue animarse a hablar, a señalar a una persona que se consideraba importante en un pueblo chico, cargado de apariencias y posturas moralistas, que implican una carga contra la víctima. El logro fue encontrar apoyo en la sociedad y en la familia frente al abusador, que utilizó una pretendida impunidad para perpetrar sus delitos. Y la condena es una caricia para aquellos niños que aún rotos hoy luchan por seguir adelante.

Eso y muchas cosas más es lo que transmite Esteban, una de las víctimas del pedófilo Javier Broggi, en la carta que se reproduce a continuación:

Aún no caigo.

Todo un recorrido hasta llegar acá.

14 años para él y cuántos años para nosotros. Cuántas cosas sucedieron en este camino del decir, del poner en palabras, del denunciar y dimensionar lo que contando…

Hubo un largo proceso, individual primero y grupal después… nos encontramos, nos  desarmarnos y comenzamos a pensarnos nuevamente.

Así llegamos ante la justicia: con un planteo maduro, contundente, impecable: con cierta serenidad y solvencia en cada una/o que estuvo allí con sus palabras.

Juntamos cada fragmento disponible y logramos demostrar que no fueron hechos aislados, sino que había un plan premeditado, y este sujeto sabía lo que hacía… de ahí la acusación por corrupción de menores, único delito por el que se lo podía juzgar.

Increíble.

Solos, con Leo y Mariano, no teníamos chance de llegar a la justicia, chocamos contra la prescripción allá por 2008. Se habló mucho entonces de porqué no se denunciaba, surgían enojos con nuestras familias, y se politizaba el asunto desvirtuando la discusión.

Fue muy difícil sobrellevarla. Sabíamos de otros casos, pero ninguno con ánimo de accionar. Pero no conocíamos las historias de Joel y Juan. Sus valientes testimonios, más todas las personas que nos acompañaron, sumado al apoyo de periodistas, del procurador general de la provincia, de fiscales y abogadas/os… hicieron posible esta respuesta por parte del Estado.

Increíble.

Confieso que no tuve jamás ninguna expectativa con respecto al fallo de la justicia. Consideré grandes logros la denuncia pública de entonces, la condena social, la movilización y conformación de la ONG, el trabajo con otras organizaciones. Luego la llegada a los medios masivos y la repercusión. Me sorprendí con la convicción del procurador que nos dio el envión para sostener la lucha. Y de repente lográbamos llevar a juicio al sujeto este! Epa, tenerlo sentado en el banquillo, aunque después el juicio se clausure y no se sepa que va a pasar…

Otro gran logro es poner sobre la mesa estos temas que nos obligan a observarnos, a pensarnos y transformar el dolor en acción, en movimiento. Desenmascarar la hipocresía con la que vivimos en relación a temas de abuso sexual.

Después, la feliz noticia de la aprobación de la ley de imprescriptibilidad de los delitos sexuales presentado por la senadora entrerriana el año pasado…. El debate y el cambio de paradigma, nos tiene como co-protagonistas. Qué lujo!

Ya habíamos ganado, de hecho yo ya vengo festejando hace rato.

Nos ha hecho muy bien transitar este proceso. Es y ha sido transformador, nos corrimos del lugar de víctimas, de enojo, de queja y lamento, para ocupar un lugar de acción, dejamos el miedo para levantar la voz y decir NO, no nos bancamos el abuso sexual de ningún tipo en nuestra sociedad. Los que estuvimos ahí sabemos que apenas esbozamos la trama de esta historia.

Queda mucha tela para cortar, muchas personas afectadas, directa o indirectamente, cabos sueltos en relación a redes de pedófilos, la certeza de la presencia de otros abusadores en el pueblo, y en el planeta!!! Etc.

No ha sido fácil volver una y otra vez al pasado, ejercitar la memoria con aquello que nos hirió, exponerse públicamente, poner sobre la mesa estos temas difíciles de digerir y acompañar.

Y acá estamos otra vez, frente a frente, sin máscaras ni discursos morales, en paz, viviendo este momento con mucha sensibilidad.

Pronto lo tendremos encerrado (ojalá), bien guardado bajo llaves… algunos descansarán mejor con el monstruo o el fantasma fuera del ropero.

Pero yo voy por más, no me conformo con el castigo a este tipo… hay una cuestión de fondo que a lo largo de los años nos interpela: un pedófilo no nace de un repollo, ni aprende en el espacio exterior… Un pedófilo, al igual que un proxeneta, crece, se educa y aprende entre nosotros, genera redes y subsisten ocultos… la existencia de tantos casos como el nuestro, es consecuencia del funcionamiento de nuestra cultura y nuestra sociedad. Cultura alienante, cultura del miedo, del silencio, de las apariencias y las “buenas costumbres”… Sociedad hipócrita, machista, prejuiciosa, banal y negadora de cualquier cuestión que la incomode.

Por eso existen estos tipos perversos, porque generamos un medio en el cuál se sienten “protegidos”.

Me surgen otras problemáticas asociadas a la vulnerabilidad (niñas/os, adolescentes, mujeres y hombres esclavos, pobres, extranjeros, enfermos etc. etc. etc.), pero vuelvo.

El valor de este fallo es echar luz sobre lo sombrío, eso que cuesta tanto atender, aunque nos interpele una y otra vez, preguntando cómo vivimos, cómo sentimos, cómo somos frente a nuestra comunidad y nuestro entorno.

Hoy somos volvemos a sentirnos completos. Aprendimos. Experimentamos el valor de la acción, del “hacer” más que el pensar. Pusimos el lomo y los sentidos para que esto salga a la luz y hoy sea condenado por todos.

Gracias familia amigos compañeros/as, todos.

Feliz Felicidad Felicitaciones Felini. Qué película tenemos!

Los abrazo