El mosquito Aedes aegypti se reproduce en agua estancada. Por ello, ante las lluvias y el pronóstico extendido que anuncia inestabilidad para toda la semana, se torna fundamental adoptar acciones tanto a nivel individual como colectivo para reducir los riesgos de contagio.
El dengue no se transmite de persona a persona, sino que dicho mosquito es el responsable de diseminar la enfermedad (para hacerlo, pica a una persona infectada con dengue, tras lo cual puede transmitirle el virus a cualquier otro individuo que pique posteriormente).
Este mosquito puede reproducirse en cualquier elemento que contenga agua estancada: desde una simple tapita de algún envase o botella, hasta baldes, macetas, llantas y bebederos de animales. Así, ante la previsión de precipitaciones para lo que resta de la semana, es fundamental que se controlen patios, techos y terrazas, para descartar o guardar aquellos elementos que puedan acumular el agua de lluvia.
Como parte de la estrategia de prevención, es posible mantener alejados a los mosquitos con mallas en ventanas y puertas. En caso de no tener, se recomienda utilizar mosquiteros. Otras acciones individuales que contribuyen a la prevención son el uso del repelente de insectos de manera regular y vestirse con ropa suelta, de colores cálidos o neutros y protectora.
Debido a que los mosquitos que transmiten el dengue son más activos entre media mañana y el anochecer, se sugiere intensificar las medidas individuales en ambos momentos del día.
Es importante que ante la presencia de los síntomas como fiebre alta, dolor detrás de los ojos, dolor muscular y de cabeza, sarpullido, y náuseas y/o vómitos, se concurra al centro de salud más cercano.