El presidente Alberto Fernández encabezó, junto a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y al ministro de Economía Sergio Massa, la inauguración oficial del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, la obra de infraestructura más importante de los últimos 40 años planificada por el Estado nacional para lograr el autoabastecimiento energético del país y el cambio de su matriz productiva.
El jefe de Estado destacó que “un 9 de julio, aquí en el corazón de la provincia de Buenos Aires, de algún modo estamos empezando a declarar la independencia energética de la Argentina”, y contrastó el logro con “el gobierno que nos precedió, que lo intentó varias veces y no lo logró” porque “el Fondo Monetario se lo impidió, o porque cuando quiso hacerlo sin fondos del Estado, a través de la participación pública privada, lo que inventó fue un formidable negocio”.
Remarcó que “no hay ninguna posibilidad de que un país se desarrolle si el Estado no está presente llevando adelante las obras que hacen falta”, y no se producen fuentes de trabajo. En este sentido apuntó que “llevamos 32 meses ininterrumpidos creando trabajo registrado”, con una desocupación de 6,9%, “uno de los índices de desocupación más bajos que registra nuestra democracia”.
Convocó a que “preservemos esta unidad, de los que queremos que la Argentina crezca, la unidad de los que queremos una Argentina más igualitaria, una Argentina con justicia social”, y la unidad “de los que queremos una Argentina integrada al mundo y no sumida a alguna potencia”.
Por su parte, la Vicepresidenta aseguró que la concreción del Gasoducto “no fue magia” sino el resultado de una política pública que corona “la recuperación de nuestra petrolera de bandera en 2012”, y porque “mientras que entre 2003 y 2015 se construyeron 3.211 kilómetros de gasoductos”, entre 2016 y 2019 “solo se construyeron 53 kilómetros”, y hubo un “vaciamiento total de YPF”.
Sobre la obra que se inauguró este domingo, la ex Presidenta destacó que además de buscar exportar el recurso “queremos gas y petróleo para que nuestra industria sea más competitiva, y gas también para los hogares argentinos, porque no es justo que si tenemos la segunda reserva de gas del mundo no convencional y la cuarta en petróleo, nos quieran cobrar las cosas a precio dólar”.
Además valoró la tarea del ministro de Economía porque está “atajando” problemas como “el retorno del FMI” que “no fue causado por un político”, sino que “lo trajo un empresario. Porque el que era presidente era del bando de los empresarios”.
El primer tramo del GPNK, que quedó habilitado desde ayer para funcionar tras completarse el llenado homogéneo de todo el ducto con gas natural, se extiende a lo largo de 573 kilómetros desde la planta compresora de gas en Tratayén, Neuquén, hasta la planta en Salliqueló, Buenos Aires, pasando por Río Negro y La Pampa.
En esta gran obra de ingeniería planificada por la empresa estatal Energía Argentina SA (ENARSA), que generó 50.000 puestos de trabajo y fue construida en tiempo récord, se utilizó tecnología de última generación en el mundo para soldar los 47.700 caños del Gasoducto, cuya traza atraviesa 85 cruces especiales de ríos, rutas, líneas eléctricas y ferrocarriles entre las cuatro provincias.
La construcción del GPNK contó con la participación de la UT que conformaron las empresas privadas nacionales Techint y Sacde, a cargo de 440 km de la obra, y de la compañía BTU a cargo de los 133 km restantes, en un gran despliegue de coordinación logística público privada que redujeron de 24 a 10 los meses de ejecución.
Las dos plantas compresoras del GPNK, la de Tratayén y la de Salliqueló, permitirán aumentar a 21 millones de m3 por día la capacidad de transporte del gas natural producido en Vaca Muerta, la segunda reserva de gas no convencional más grande del mundo, hacia los centros de consumo del país. Y abastecer a precios competitivos la demanda industrial, comercial y domiciliaria en el país, con un ahorro de divisas por sustitución de importaciones de ese recurso de 4.200 millones de dólares al año.