Ricardo López Jordán expresó la última resistencia del interior federal al proyecto de sumisión y entrega que implantó Buenos Aires luego de Caseros y Pavón en el marco de una geopolítica del imperialismo británico. Su resistencia se expresó en tres revoluciones o rebeliones jordanistas, que durante la primera parte de la década de 1870 fueron en centro de la política nacional.

Su resistencia termina con una derrota, la última batalla del federalismo en las guerras civiles argentinas del siglo XIX. López Jordán, sobrino de Francisco «Pancho» Ramírez e hijo de quien fuera el compañero de luchas y hombre de extrema confianza del Supremo Entrerriano, fue uno de los hombres más representativos, caracterizados y discutidos de nuestra historia provincial. Afirma Aníbal Vásquez que, con su partida del escenario político nacional, “se va la tradición», desaparece «un resabio del pasado heroico y turbulento”, que se convertirá en “leyenda”.
López Jordán fue el jefe de las últimas montoneras federales que intentaron fijar un curso nacional para la patria argentina, defendió la soberanía de Entre Ríos y fue derrotado por fuerzas militares por el gobierno porteño, superiormente armadas por el dinero del imperialismo británico.
«Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier número que sean». «Es preciso emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre»… «A los que no reconozcan a Paz debiera mandarlos ahorcar y no fusilar o degollar. Este es el medio de imponer en los ánimos mayor idea de la autoridad». «Hemos jurado que ni uno solo ha de quedar vivo». Pensamiento de Domingo F. Sarmiento, extraído de diferentes cartas escritas por él, transcriptas por autores varios.
¿Qué fue el jordanismo?
El jordanismo fue un movimiento político de raíz federal que tuvo rasgos distintivos que lo diferencian de otras corrientes de igual cuño que existieron y se organizaron en el país. Su singularidad tiene que ver con la realidad política de nuestra Entre Ríos.
La reputación nacional de Urquiza como jefe del Partido Federal comienza a deteriorarse después de la “retirada” injustificable de Pavón. Urquiza se desentiende de los levantamientos de las montoneras del Chacho Peñaloza y de Felipe Varela, librando a su suerte los movimientos federales en el interior del país. El prestigio del ex presidente de la Confederación decae aceleradamente en el interior del país.
Cuando el mitrismo le exige que envíe la caballería entrerriana a la Guerra del Paraguay, ésta se le desbanda en Basualdo, se niegan rotundamente a pelear contra los hermanos paraguayos; los entrerrianos cuestionan de hecho su autoridad. En 1870, año de la muerte de Urquiza, en Entre Ríos, el urquicismo se mantiene como un aparato político arcaico, que hoy se podría definir como burocrático e impopular, manejado por los últimos fieles que le quedaban al caudillo.
Fuente: Dr. A. Gonzalo García Garro