En 1825 por elección popular, en la plaza de Paraná designan a la Virgen del Rosario patrona de la ciudad y a San Miguel patrono de Entre Ríos.
No obstante que desde la fundación de la Iglesia Parroquial de Paraná la Virgen del Rosario fue su Patrona, en el vecindario se produjo una disidencia debido a que muchos vecinos consagraban sus devociones a San Miguel Arcángel y a Santa Rosa de Lima, como consecuencia, —según deduce el historiador doctor César B. Pérez Colman— de las preferencias que por estos tuvo el cura anterior, Gil y Obligado, y a la influencia de los dominicos de Santa Fe, que visitaban la zona en misión catequística.
Para evitar posibles conflictos vecinales, el nuevo cura, Francisco Dionisio Álvarez, solicitó autorización del gobierno, el 18 de noviembre de 1824, para que se eligiera el Santo Patrono en comicios públicos.
Con esa autorización se realizaron las elecciones el 12 de diciembre, en La Matanza (hoy ciudad de Victoria) y el día 11 en la Capilla de Alcaraz (departamento La Paz), arrojando el escrutinio de sufragios gran mayoría en favor de la Virgen del Rosario.
En Paraná, el acto electoral se efectuó el 1º o el 2 de enero de 1825, —más presumiblemente el día 1º—, dando por resultado que la Virgen aumentara considerablemente el número de votos, quedando elegida Patrona, en tanto que se consagró Patrono de la Provincia a San Miguel.
Según la información del historiador don Benigno T. Martínez, el comicio, en Paraná, se instaló «en el centro de la plaza principal, —hoy plaza 1° de Mayo—, depositándose los votos en una urna colocada sobre el brocal de un aljibe para proveer de agua al vecindario», ubicado frente a la actual Catedral.
Esta versión es algo controvertida porque el actual aljibe habría pertenecido a una edificación aledaña a la antigua plaza.
«Debido a este pronunciamiento popular la Virgen del Rosario continuó presidiendo y amparando los intereses y el desarrollo consecutivo de la ciudad de Paraná.», dice Vásquez.
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Archivo de Entre Ríos