Luego de la explosión que devastó parte de la capital Beirut, y en un contexto de crisis económica y masivas movilizaciones desde octubre del año pasado, una multitud volvió a demostrar su rechazo al gobierno.

Las movilizaciones rodearon varios edificios de ministerios entre ellos la Cancillería de el Líbano, que fue tomada por algunas horas. Se confirma la muerte de una persona y mas de 200 manifestantes heridos. Sin embargo, en contraposición a las imágenes de violencia que se suelen difundir en medios masivos, también hay imágenes de unidad y de salida solidaria por parte de su pueblo.
La población libanesa volvió a salir a las calles a manifestarse luego de las explosiones en el puerto de Beirut que dejaron más de 150 muertos y 5.000 heridos La manifestación fue convocada bajo el nombre de “Día del Juicio” contra el Gobierno y la clase política y se concentró principalmente en la Plaza de los Mártires, en donde hubo miles de personas. Ademas de la Cancillería también el Ministerio de Economía ,el de Energía, y el de Medio Ambiente fueron rodeados por manifestantes. Además de los ministerios, manifestantes asaltaron la sede de la Asociación Bancaria y trataron de irrumpir en el Parlamento.
Sin embargo, en contraposición a las imágenes de violencia que se suelen difundir en medios masivos, la población responde buscando salidas solidarias desde sus posibilidades y buscando la unidad. Las movilizaciones vienen denunciando desde el año pasado el sectarismo religioso de gran parte de su clase dirigente en movilizaciones donde confluyen personas de distintas confesiones religiosas. A las imágenes de masivas movilizaciones y represión, también hay que sumarle la imagen de la solidaridad entre su población. Desde el año pasado, ademas de repudiar la corrupción y las medidas económicas de ajuste, se viene vislumbrando un proceso de secularización con fuertes cuestionamientos al sectarismo religioso de su clase dirigente.
Las consignas principales de esta jornada fueron para exigir justicia y castigo merecido para los funcionarios a los que responsabilizan de la explosión que sacudió la ciudad el martes. Según conclusiones preliminares, en el puerto explotaron unas 2.750 toneladas de nitrato de amonio, como había sido informado por este medio hace unos días. Esa sustancia química se encontraba almacenada de forma insegura desde 2014 después de su incautación del buque Rhosus.
“Vengo como un ciudadano que quiere asegurar su futuro”, declaró otro joven de 18 años, que llevaba una flor blanca como símbolo de las almas de los muertos en la explosión. “Hablamos y hablamos, pero nadie nos escucha”, dijo a la agencia de noticias EFE otra manifestante,
Mientras el país sufre una de las peores crisis económica de su historia, su población se manifiesta buscando un nuevo porvenir. La pregunta también recae sobre la comunidad internacional, cuya responsabilidad por esta situación es compartida con su cuestionada dirigencia local, con sanciones económicas y presiones por una deuda que actualmente supera el 170% de su PBI.
Fuente: ANRed