Luis Cosita Romero: “El río no tiene dueños pero sí administradores”

El río crece lento luego de las gestiones que habilitaron la apertura de las compuertas de Itaipú, sin embargo, defensores ambientales sostienen el reclamo por la veda total a la pesca para cuidar el recurso hídrico e ictícola ante la bajante histórica. El gobierno provincial sostiene la decisión de no declarar la veda en base al monitoreo y la fiscalización que realizan semanalmente. En diálogo con Luis Cosita Romero, el referente de la costa aborda la controversia desde su mirada profunda.

 

Hace alrededor de 5 años que el río Paraná, en términos generales, no alcanza su altura normal histórica. Las sequías y la gran cantidad de represas hidroeléctricas que regulan el caudal de agua parecen los principales factores.

El río se encuentra alrededor de 1,26 metros de altura actualmente. Alcanzó, hace alrededor de un mes, los niveles mínimos registrados desde 1989 y  se ha denunciado la depredación indiscriminada del recurso ictícola a través de la pesca comercial para la exportación. Este tipo de faena entró como una de las excepciones del art. 6º del D.N.U. 297/2020 que marcó las actividades esenciales durante la cuarentena.

Corrientes y Chaco mantienen vedas totales a la pesca comercial y los pescadores de la zona reclaman medidas similares para las provincias de Paraná, Santa Fe y Buenos Aires con el fin de cuidar la población de peces y garantizar la continuidad de las especies que corren peligro. Santa Fe y Entre Ríos son las dos provincias con más frigoríficos dedicados al acopio de fauna ictícola del país.

En la Cámara de Diputados de Entre Ríos se aprobó hace más de un mes un proyecto de resolución que insta al Poder Ejecutivo a que declare la veda para la pesca de especies que están en peligro.

Ante esto, el gobierno provincial analizó y decidió no implementar la veda total sino un control que prohíbe pescar los fines de semana y veda la extracción del surubí, el manguruyú y el pacú. En el mismo sentido, la Comisión de Pesca Continental del Consejo Federal Agropecuario, teniendo en cuenta las recomendaciones del Subcomité Técnico, decidió reducir el cupo de exportación del sábalo.

La implementación o no de la veda, es una controversia ambiental abierta y vigente, marcada por el conflicto de valores y la multiplicidad de agentes: empresas de exportación (frigoríficos), pescadores para la exportación y pescadores artesanales, organismos del estado y no gubernamentales, políticos, técnicos, jurídicos, económicos, etcétera.

Cada agente tiene sus intereses y valores bien definidos. Algunos, a las claras, concentran mayor poder que otros. La tensión de esta controversia parece estar marcada por “el cuidado de los trabajadores” y “el cuidado del ambiente y el recurso natural”. Los puntos de contacto entre ambas posturas deben encontrarse para elaborar una acción coordinada.

El subsecretario de Agricultura y Ganadería, Lucio Amavet, informó a ERA Verde que el trabajo desde la bajante ha consistido en tres ejes. (1) el monitoreo semanal para elaborar informes técnicos; (2) el cotejo de esos informes técnicos con los del Subcomité de la Mesa de Pesca Continental (nacional) que trabaja con informes técnicos de la nación y los distintos gobiernos provinciales; y (3) el control de la Dirección General de Fiscalización, dependiente de la Secretaría de Agricultura y Ganadería. “Sobre esos ejes se determinó como provincia de Entre Rïos no declarar la veda sobre el recurso”, explicó Amavet, que además agregó: “hemos velado porque no se esté realizando una pesca indiscriminada del recurso o una depredación, como ha salido en muchos medios”.

Sobre la controversia el funcionario opinó: “para nosotros no es una situación de veda sí o veda no, privilegiamos la cuestión social de la familia de los pescadores o la cuestión comercial; sino que todas las decisiones que hemos tomado las tomamos en función de lo que ven nuestros técnicos, los técnicos de Nación, los técnicos de la Provincia de Santa Fe, lo que estamos viendo de toda la fiscalización y los operativos que realizamos”. Detalló que en base a la información de estas áreas tienen la seguridad de que “no está en riesgo extremo el recurso ictícola”.

A través de la Federación Entrerriana de Pesca y Lanzamiento, un grupo de peñas pesqueras de la provincia ingresó en Tribunales una solicitud de amparo colectivo ambiental para prohibir la extracción ictícola en la jurisdicción provincial del río Paraná. Según Gabriel Ducasse, pescador involucrado en el pedido, se llega a esta instancia judicial luego de infructuosas gestiones al más alto nivel del Ejecutivo y Legislativo de Entre Ríos.

Río agitado

Lo que remarcan las organizaciones y grupos de pescadores es que hace falta mayor participación ciudadana en la toma de decisiones sobre los recursos hídricos e ictícolas. “Acá no tenemos que poner el foco solamente en si tal organización hace un recurso de amparo y tiene la razón. En realidad acá no hubo espacio para discutir esto y las veces que se ha discutido no se ha llegado a buen término por los intereses que hay” opina el pescador artesanal y defensor ambiental Luis Cosita Romero, en diálogo con ERA Verde.

Cosita Romero hoy se reconoce como trabajador del río y parte de él. Fundamentalmente, es un defensor ambiental comprometido con los recursos hídricos e ictícola. Actualmente trabaja en las organizaciones de ecoturismo Baqueanos del Río y Cuidadores de la Casa Común como guía.

En el ‘96 fue parte de la gesta colectiva que impidió la instalación de una represa hidroeléctrica en el Paraná medio. Una lucha que Cosita y Raúl Rocco protagonizaron en un formato innovador: recorrieron cerca de mil kilómetros remando en canoa. Río arriba a río abajo visitando comunidades distintas de pescadores, ciudades y pequeños pueblitos. Sin teléfonos ni apoyo terrestre. Cargando decenas de kilos de folletería, hicieron un recorrido que despertó a otras personas que se sumaron a la protesta por el cuidado del recurso natural.

Esta conversación con Cosita está marcada por la distancia social, en momentos de un virus global. Una entrevista en horarios inusuales y con preocupaciones elementales.

—¿Qué opinión tenés del amparo ambiental presentado a fines de mayo para pedir una veda de la pesca? ¿Crees que se debería exceptuar a la pesca artesanal de esta veda o habría que hacer una veda total y asistir desde el estado a los pescadores artesanales?

—Yo tuve la suerte de acceder al amparo por Jorge Daneri y con él compartimos una visión que tiene que ver con declarar la veda total. Sin embargo, quedan muchas personas que no están contempladas hoy en día como pescadores de subsistencia o artesanales y que no perciben un salario o no están censados. Se queda mucha gente afuera si se prohíbe a todos la llegada al río. Entonces nos parece que tomar a todos como iguales no es correcto, hay quienes tienen una incidencia más fuerte en el río y se quedan con una porción más grande del recurso y hay quienes lo disfrutan solamente para esparcimiento como la pesca deportiva. Pero por supuesto que hay otras actividades de pesca como la artesanal, que es una pesca responsable donde se pesca con anzuelo y se utilizan redes pequeñas de arrastre para obtener una carnada. La incidencia del trabajo de los pescadores artesanales en el río no altera el orden ecológico que ha existido. Lo cierto es que la pesca comercial es la que tiene una expresión mayor en el Río Paraná.

—¿Hablamos de actores hegemónicos?

—Sí, hablamos de la pesca comercial destinada a la exportación. Ojalá el trabajador que pesca para los frigoríficos ganara el equivalente en dólares a lo que ganaba hace 2 o 3 años atrás. No sucede eso. Sigue cobrando en pesos y es pobre y día a día está obligado nuevamente a salir a pescar para sostener la vida de sus hijos. No tiene un tiempo de disfrute ni tampoco alcanza para eso. Es una pesca  en la que unos pocos se quedan con todos esos recursos. Son 7 empresas que están en la provincia de Santa Fe, 4 en la provincia de Entre Ríos y otras 3 en la provincia de Buenos Aires. Entonces, hay mucha presión sobre la costa. Esta presión va a llevar a terminar con nuestra profesión de la pesca artesanal que ha permanecido cientos de años.

—¿Qué consecuencias son las que acarrea esta bajante y qué medidas demanda una veda como esta, con las diferenciaciones que marcas?

—Bueno, ese pedido de amparo que se está haciendo es justamente para tratar de equilibrar un poco. Durante muchos años ha habido un cambio en lo hídrico por la bajante prolongada en el río. Estadísticamente no se ha dado tanta cantidad de años seguidos. Entonces, esto nos lleva a reflexionar para ver cómo vamos a cuidar nuestro recurso. Si no va a quedar en mano de unos pocos y vamos a ver destruido el Río Paraná sin haber hecho nada para poder hablar sobre esto. Nos parece que es un tema que se tiene que tratar con seriedad. Hay miles de personas que dependen de este recurso pero no podemos dejar que lo maten sin siquiera poner en discusión lo que está sucediendo con el cambio climático y la falta de alimento que va a haber en el mundo, como está sucediendo ahora mismo. En distintas partes del mundo sucede esto y nosotros estamos exportando un recurso que lo deberíamos disfrutar nosotros, protegerlo y que sea parte de nuestra soberanía alimentaria y no lo es.

Acá no tenemos que poner el foco solamente en si tal organización hace un recurso de amparo y tiene la razón. En realidad acá no hubo espacio para discutir esto y las veces que se ha discutido no se ha llegado a buen término por los intereses que hay.  Uno va con una visión ambientalista, o de protección, o de manejo sustentable del recurso y hay otros que van con una visión comercial… y también hay otros que van con una intención de subsistencia nada más, pidiendo que se les reconozca el derecho de que son pescadores históricos y son los que van a desaparecer. ¿Quién pone en riesgo la desaparición de las actividades tradicionales de pesca? Los que están explotando en mayor escala el recurso.

—Lo que llama la atención es que pese a que en el Poder Judicial se ha recibido este amparo y pese a que la Cámara de Diputados de Entre Ríos ha resuelto “instar al poder ejecutivo, a través del Ministerio de Producción de la provincia, a declarar veda de pesca” no se declaró la veda, ¿Qué debería hacer el estado ante esta situación?

—En primer lugar, deberían tener un estudio de lo que gana un trabajador en el río. Porque si un trabajador está trabajando y tiene un promedio de ingresos por mes de 25 mil pesos, no podés sacarlo del río con una veda pagándole 10 mil pesos para que siga viviendo. Hay un montón de cosas que se caen… la imposibilidad de poder mandar a sus hijos a la escuela… Me parece que aquí a lo que hay que apuntar es a hacer un estudio verdadero sobre la capacidad de ingresos  que tiene un trabajador del río.  ¿Cuánto es el esfuerzo humano para ganar 30 mil pesos por mes? bueno, es el equivalente a $1200 por día que debería ganar (un pescador artesanal). Pero si el estado lo saca del río para hacerle pasar mayor necesidad se comete un error porque se toma a todos como responsables de la pérdida que ha sucedido en el río.

 —El gobierno provincial dice que no se ha implementado la veda para cuidar a los pescadores artesanales… ¿esto es así?

—Yo no comparto la visión del gobernador de que no declara la veda para no hacerle pasar mayor necesidad a la vida de los pescadores. Hay que darles la ayuda económica que corresponda, hay que atender la necesidad de la familia. No es un presupuesto que va a dañar la economía de ninguna provincia. Pero no puede ser como en las vedas anteriores, que se les ha dado un mísero salario. Los mismos compañeros de pesca me han dicho. «Recibo esta moneda pero me sacan una semana y yo las cuatro semanas que me quedan paso necesidades que anteriormente no las pasaba”. Entonces tiene que ver con responsabilidades de unos y de otros… también de las empresas. ¿Por qué el estado tiene que subsidiarles a las empresas el pago a los pescadores que trabajan para las empresas? Si anteriormente las empresas se habían comprometido a pagarles la indemnización, reconocerle los momentos de veda… que los iban a tener como recurso humano propio… a partir de un porcentaje de la exportación… nunca sucedió eso.

Diálogo profundo

—¿Cómo debería intervenir el estado?

—El estado yo creo que tiene que estar más cerca del problema, yo comparto muchísimas cosas con el estado pero estos temas hay que ponerlos en foco, en una realidad distinta del mundo. Al mundo tenemos que protegerlo, no podemos promover actividades de cacería y también de pesca en plena pandemia. Nosotros tenemos que entender las señales que nos el planeta mismo con todo lo que está sucediendo, es un llamado de atención que nosotros tenemos que escuchar. ¿Por qué intervenimos tanto en la naturaleza permitiendo explotaciones a gran escala que modifican el orden natural? Es como meter una bestia en una sala de cristales. Entonces acá nosotros tenemos que aprender de nuestra propia historia. La pesquería en Mar del Plata se quebró. Se quebró esa pesquería en los 80 y los 90 por sobreexplotar el recurso y estamos hablando de un recurso marino.  Yo no voy contra nadie, simplemente pido que se haga un estudio serio. El recurso se echa a perder pero no porque un pescador lo cague a palazos a un bicho que quedó varado, no creo que sea la culpa esa. Hay que apuntar a un verdadero problema que es la sequía que se está produciendo desde hace años… se sigue quemando el amazonas, se ha quemado Australia, el mundo se recalienta… . Y no sabemos cuánto tiempo va a durar este repunte del río después de los 14 centímetros que llegó por sobre el cero y ahora estamos a un 1,20 o 1,25 metros. Hubo un repunte porque las compuertas de las represas de Itaipú se abrieron a raíz de un pedido de la cancillería argentina. El río no tiene dueño pero sí tiene administradores. Los países se tienen que sentar a dialogar sobre esto porque innecesariamente la represa de Itaipú tenía almacenada una cantidad de agua que nosotros la estábamos necesitando.

—¿Qué consecuencias tiene esto?

—Está peligrando el recurso producto de que había un manejo en las altas cuencas en Brasil de las 45 represas hidroeléctricas que regulan ese recurso. En la región lo reclaman los pescadores de Corrientes, del Chaco, de Formosa; una red de pescadores artesanales; pescadores de sobrevivencia y distintos tipos de asociaciones cooperativas de pescadores. Todos aportan en conjunto a la discusión porque nosotros lo sufrimos aquí abajo cuando achican. Y también lo sufrimos aquí abajo cuando están superados y nos ahogan con una cantidad de agua que ha destruido todos los puertos del Litoral, año 83 y 83… y las rutas… y los puentes…. no nos podemos olvidar. Grandes daños se han producido producto de que cuando se ven superados (en las represas) liberan y cuando piensan que les puede ir mal almacenan sin importarles que es lo que sucede en el sistema río abajo.

–Por lo que venís contando, la educación ambiental aparece como una clave para cambios de fondo.

–¡Clave! Es clave. Muchas veces en nuestras vidas ocupamos nuestras cabezas con mucho espacio de libros que no nos van a servir para nada. Llegamos a adultos sin entender. El abogado, el ingeniero y el arquitecto van a tener que decidir por una sociedad u otra. Van a decidir muchísimas cosas por nosotros. Pero es hora de que pongamos en valor lo que intuimos, poner en valor lo que consideramos que debe ser respetado. Y de esa manera vamos ir torciendo luchas que son presentes y van a ser futuras. Las luchas por nuestros recursos naturales, por la calidad de vida y el derecho al buen vivir.

 

Fuente: Era Verde