Se trata de las presentaciones en el estadio Tomás Adolfo Ducó del 16 y 17 de diciembre de 1994. ¿Cuál es el origen del material que fue uno de los causantes del distanciamiento entre el Indio y Skay? Hacé clic y mirá el testimonio de dos noches mágicas.
La ¿filtración? de este video fue recibida con entusiasmo por los fanáticos de la banda, aunque volvió a reflotar una de las conversaciones más trilladas y al mismo tiempo interesantes de la escena de la música popular nacional: los verdaderos motivos que derivaron en la separación del grupo. Hace más de una década Skay declaró en una entrevista que uno de los miembros de la banda había querido acumular de forma personal el material producido grupalmente, lo que derivó en una respuesta pública por parte del Indio, quien adujo que la sociedad se había roto cuando no le compartieron las grabaciones de este concierto, además del que tuvo lugar en el estadio de Racing Club en 1998. Aquí se abre una nueva complejidad, ya que los videos estaban en poder de la manager del grupo, Carmen Castro -más conocida como La Negra Poli-, esposa de Skay.
Por supuesto, esta es sólo una de las aristas del tema, que siempre estuvo inmerso en la escasa y emblemática información brindada por los integrantes del grupo, que evitaban brindar declaraciones a la prensa. Otro de los factores que condicionó la continuidad de la banda fue el desborde de violencia en algunos de sus conciertos, que dejaron como antecedente más triste y emblemático el asesinato de Walter Bulacio por parte de miembros de la Policía Federal Argentina en 1991. Las “migraciones” de los fanáticos a las llamadas “Misas ricoteras” generaron movimientos sólo comparables con los generados por los seguidores del grupo estadounidense Grateful Dead entre las décadas del ’60 y del ’90, pero con diferencias sustanciales en cuanto a las complejidades sociales que atravesaban a los ricoteros y al aparato represivo del Estado.
La doble jornada de conciertos que hoy podemos disfrutar en YouTube dejaron como saldo 28 heridos y 60 detenidos, tras lo cual el grupo decidió no tocar más en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. De esta forma comenzó a recorrer el país… lo que no hizo más que robustecer la lógica y logística de peregrinaciones paganas de seguidores que, agobiados por un sistema neoliberal que los expulsaba de cualquier atisbo de oportunidades, encontraban en los recitales de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota un par de horas en los que dejaban de correr a la deriva, manteniendo los ojos ciegos bien abiertos.
Los Redondos recién volverían a CABA en abril de 2000 para dar dos conciertos en el estadio de River Plate.
Fuente : Tiempo Argentino