«Seguramente tienen la condena escrita, pero no me importa», desafió la ex presidenta al tribunal al cierre de su declaración, donde sintetizó su visión política sobre los motivos que llevaron a la justicia y al Gobierno a armar la acusación en su contra.
La vicepresidenta electa Cristina Fernández de Kirchner brindó una extensa declaración ante el Tribunal Oral Federal 2 en la causa por la obra pública de Santa Cruz. Expuso su defensa durante tres horas y remarcó el carácter político de la investigación judicial. «Había que condenar a un gobierno, porque había que traer de vuelta al Fondo Monetario Internacional. Y para poder hacerlo, había que convencer de que el que le había pagado, y había desendeudado, era un chorro», dijo sobre el final.
«Nunca fui amiga de Lázaro Baez, pero no voy a tolerar que se diga que porque alguien es amigo de alguien hay que condenarlo. Eso pasaba en la dictadura, cuando te encontraban en una agenda y te metían en cana o te desaparecían», denunció. Aseguró que el tribunal seguramente «tiene tiene la condena escrita» y lo llamó «un tribunal de lawfare«. Con el tono firme y vehemente de toda la declaración, pero visiblemente cansada y emocionada, pidió retirarse y anunció que había concluido su declaración.
«A mí me absolvió la historia. Y a ustedes, seguramente los va a condenar la historia«, concluyó.
Pero, mientras juntaba sus carpetas, le preguntaron si iba a contestar preguntas de las partes. Al principio pareció no escuchar y comenzó a retirarse cuando le insistieron con la pregunta. La vicepresidenta electa volvió hasta el micrófono y les dijo: «¿Preguntas? Preguntas tendrían que contestar ustedes, no yo. Gracias». Y se fue.
Fuente: Página 12