Boletas originales del peronismo de las elecciones de 1946 y 1951 en Entre Ríos manifiestan el rol trascendental de las mujeres en las listas y el armado político electoral, una expresión de la vigencia plena del voto femenino impulsado por Evita y sancionado en 1947, promulgado el 23 de septiembre de ese año.
Por Gonzalo García Garro
El peronismo cristalizó los derechos políticos de la mujer con una fuerte carga de decisión política. Si bien existían en nuestro país antecedentes dispersos respecto al reclamo del voto femenino, no existió en Argentina un marcado activismo como los movimientos sufragistas europeos de comienzos del siglo XX. En parte se puede atribuir a Perón y Evita la visión progresista y de vanguardia de incorporar al voto femenino en la agenda de nuevos derechos que el Justicialismo estaba implementando el el país. La claridad de esta perspectiva y la prioridad de las mujeres en la política se releva con un repaso de las listas de las elecciones de 1951 en nuestra provincia, y el lugar protagónico de las mujeres, como lo analizo brevemente en la nota.
Este sistema de derechos políticos de la mujer se perfeccionó con el cupo femenino, que es otra conquista del peronismo en Argentina logrado décadas después, que al derecho electoral activo del sufragio de la mujer, le incorporó la lógica de la discriminación positiva para garantizar un sistema de cuota mínima para las mujeres en las listas, asegurando así el derecho electoral pasivo de las mujeres. Ese cupo que hoy en nuestra provincia, para el caso de los diputados provinciales, es una cuenta pendiente para las mujeres.
Este sistema de derechos políticos de la mujer se perfeccionó con el cupo femenino, que es otra conquista del peronismo en Argentina logrado décadas después, que al derecho electoral activo del sufragio de la mujer, le incorporó la lógica de la discriminación positiva para garantizar un sistema de cuota mínima para las mujeres en las listas, asegurando así el derecho electoral pasivo de las mujeres. Ese cupo que hoy en nuestra provincia, para el caso de los diputados provinciales, es una cuenta pendiente para las mujeres.

Volviendo a la boleta. En el cuerpo de presidente, que en esa elección se elegía también en el mismo cuerpo a los senadores nacionales, la histórica «Juanita» Larrauri encabezaba la misma. Allí fue elegida senadora nacional por Entre Ríos, convirtiéndose así en la primera mujer senadora en Argentina. Fue por el Partido Peronista, así era el nombre del partido por entonces, luego fue Partido Justicialista. Ese mismo año Juanita cantó el tema «Evita Capitana», a futuro el himno femenino peronista. Juana Larrauri integró, en calidad de encargada de la provincia de Entre Ríos, la conducción nacional del Partido Peronista Femenino, presidido por Evita.
Otro detalle al caso, la primera senadora mujer fue derrocada junto a todos los representantes democráticos por el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955. Fue encarcelada por la dictadura militar de Aramburu. Integró la resistencia peronista en forma activa y en 1973 volvió a ser senadora nacional hasta otro golpe, en este caso el genocida del 24 de marzo de 1976.

Pero hay más de las mujeres. María del Carmen Caviglia encabezaba la lista de diputados nacionales (de la circunscripción donde estaba Paraná conforme criterio electoral de esa elección) y Yolanda Vartorelli era la candidata a senadora provincial (en el mismo cuerpo que el gobernador).
Por último, todas mujeres son las que encabezan la lista de diputados provinciales en la primera elección en que se implementó el voto femenino en Entre Ríos. Las primeras seis!!!

Todo esto lo hizo el peronismo, vanguardia en la equidad de género de la mujer en la política. Sin cupo y sin el art. 17 de la constitución provincial. El peronismo le dio derechos políticos a las mujeres cuando el sistema jurídico no se los otorgó.
Y qué tema el cupo provincial de hoy! De los peores del país, 25% y sustitución por género en caso de reemplazo. Reforma ya!
Fuente: diariocontralegem.blogspot.com