El 22 de agosto de 1972 la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse asesinó a sangre fría a 16 militantes pertenecientes a las FAR, ERP y Montoneros, detenidos en la base naval de la ciudad de Trelew.
Dormida la justicia por el somnífero de la impunidad durante décadas no se pudo avanzar en un juicio para buscar y condenar a los responsables. Pero luego del comienzo de los juicios a los genocidas, le llegó el turno a la Masacre de Trelew. Así fue como el 15 de agosto del año 2012 el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia resolvió condenar por este caso a prisión perpetua a Emilio Del Real, Luis Sosa y Carlos Marandino como autores de los 16 homicidios y tres tentativas, hecho ocurrido el 22 en la Base Almirante Zar de Trelew.
Cabe señalar que la «Masacre de Trelew», como entró en la historia, fue un primer esbozo de lo que luego sería la metodología de la dictadura de Videla: el asesinato a sangre fría de prisioneros desarmados.
La fuga y el operativo
Desde marzo de 1971, el penal de Rawson (Chubut) había comenzado a recibir los primeros presos políticos. La mayoría pertenecía a organizaciones guerrilleras, pero había también dirigentes obreros y sindicales como Agustín Tosco. El penal, de «aislamiento extremo», estaba rodeado de bases del Ejército, la Marina y la Gendarmería. A fines de abril de 1972, ya sumaban más de 200 los detenidos por razones políticas.
El 15 de agosto de 1972 el penal fue copado por los presos políticos como resultado de un operativo largamente planificado, que tenía por objeto liberar a más de cien detenidos de las diferentes organizaciones. Intervinieron, además, varios grupos de apoyo exteriores al penal. El copamiento del penal tuvo lugar en el cuadro de una aguda crisis política del plan de «institucionalización»(«Gran Acuerdo Nacional») impulsado por Lanusse. Un ala del gobierno militar planteaba que la salida a la crisis mortal de la dictadura, abierta por el Cordobazo, pasaba por la realización de «elecciones limpias», sin Perón, pero con el acuerdo de éste. Otra ala, planteaba directamente la liquidación del «plan político» y el derrocamiento de Lanusse. Al mismo tiempo que se ocupaba el penal, un grupo secuestraba un avión en vuelo y lo dirigía al aeropuerto de Trelew para trasladar a los fugados a Chile.
Otros grupos estaban encargados de conseguir los vehículos para llevar a los presos al aeropuerto. A las 18:30 comenzó el copamiento del penal, que se completó en diez minutos. En un primer auto, salieron los máximos dirigentes presos. En dos camiones, debía salir el resto… pero los camiones no llegaron. Se improvisó un traslado en taxis, en los que sólo pudieron salir 19 presos. Por la demora, éstos llegaron al aeropuerto cuando el avión ya había despegado. Tomaron entonces la torre de control, desde donde negociaron su rendición. En la mañana del 16 de agosto, se rindieron los presos que habían continuado ocupando el penal, rodeado por tropas del Ejército con armamento pesado y blindado.
La Masacre
Los detenidos fueron llevados a la base naval de Trelew, encerrados en celdas individuales, sin posibilidades de trato entre ellos o con sus abogados y familiares, fueron sometidos durante una semana a sistemáticas torturas físicas y psíquicas. El 22 de agosto, a las 3:30 de la madrugada, fueron sacados de sus celdas, alineados en un pasillo y ametrallados. El tiroteo duró 20 minutos. Los sobrevivientes fueron rematados (aún así, hubo tres sobrevivientes, que más tarde serían asesinados por la dictadura de Videla, al igual que la mayoría de sus abogados).
Hoy todos los historiadores están de acuerdo en que la Masacre de Trelew fue una medida política seriamente evaluada por la Junta de Comandantes liderada por Lanusse. Treinta y seis años después, la investigación histórica confirma esta caracterización política: «Descarto totalmente que esto haya sido dispuesto por el capitán Sosa (el marino ante el cual se habían rendido los militantes en el aeropuerto) ni por algún miembro local de la marina. Es más, ni siquiera creo que esto haya sido dispuesto sólo por el Alto Mando de la Marina. Esta decisión fue tomada por la Junta de Comandantes en Jefe de las tres armas» (Eduardo Luis Duhalde, ex Secretario de Derechos Humanos de la Nación e histórico referente del peronismo revolucionario).
Los Mártires de Trelew
Los militantes asesinados fueron: Alejandro Ulla (PRT-ERP), Alfredo Khon (FAR), Ana María Villarreal de Santucho (PRT-ERP), Carlos Alberto del Rey (PRT-ERP), Carlos Astudillo (FAR), Clarisa Lea Place (PRT-ERP), Eduardo Capello (PRT-ERP), Humberto Suárez (PRT-ERP), Humberto Toschi (PRT-ERP), José Ricardo Mena (PRT-ERP), María Angélica Sabelli (Montoneros), Mariano Pujadas (Montoneros), Mario Emilio Delfino (PRT-ERP), Miguel Angel Polti (PRT-ERP), Pedro Bonet (PRT-ERP), Susana Lesgart (Montoneros).
Los heridos que lograron sobrevivir y luego fueron desaparecidos por la dictadura de Videla fueron: Alberto Miguel Camps (FAR – Desaparecido luego en 1977), María Antonia Berger (FAR – Desaparecida en 1979), Ricardo René Haidar (Montoneros – Desaparecido en 1982).
Fuentes confiables hablan de la existencia de un ritual de celebración muy perverso, realizado por la Marina, cuando se asesinó al último de los sobrevivientes de la Masacre de Trelew. La búsqueda y el asesinato de los sobrevivientes de Trelew fue una cuestión de estado para la Marina que buscaba a través de criminales asesinatos «limpiar» su honor.
La actualidad de la causa
La causa sobre la Masacre de Trelew fue reabierta luego de que la justicia consideró que se trataba de delitos de «lesa humanidad», imprescriptibles. El juez federal Hugo Sastre procesó, con prisión preventiva, a cinco marinos hasta que se diera el comienzo del juicio oral y público. El fallo, fue conocido el 10 de marzo de 2008 y alcanzó a los capitanes Emilio del Real y Luis Sosa y al ex cabo Carlos Marandino como presuntos autores materiales de los asesinatos. Y como supuestos partícipes necesarios al contraalmirante Horacio Mayorga y al capitán Rubén Paccagnini. Además, el juez Sastre impuso embargos de entre 2,5 y 3 millones de pesos y ordenó el traslado de Mayorga, Paccagnini, Sosa y Del Real a la cárcel bonaerense de Marcos Paz.
Por pedido de Hugo Sastre, la causa fue elevada a juicio en Mayo de este año (2009) y actuaron los tribunales federales de Comodoro Rivadavia. La causa que aborda la masacre está caratulada como «Sosa, Luis Emilio; Bravo, Roberto Guillermo y otros de privación ilegítima de la libertad, torturas y homicidio agravado». Las actuaciones de la causa estaban contenidas en 29 cuerpos de 200 fojas cada uno, embalados en 10 cajas con documental, fotos, prueba fílmica y libros donde se detalla cómo fueron acribillados a balazos los militantes revolucionarios el 22 de agosto de 1972.
Fuente: diariocontralegem