En el cierre del primer foro agrario nacional y soberano, Nahuel Levaggi de la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) bebió un vaso de fertilizante natural y desafió a todos los presentes en el acto a beber un vaso de agua con dos gotas de herbicida.
En el cierre del primer foro agrario nacional y soberano, Nahuel Levaggi de la UTT – Unión de Trabajadores de la Tierra se tomó un vaso entero de un fertilizante natural y sirvió otro vaso de agua con dos gotas de herbicida. Lo ofreció: “¿Quién se anima?”, preguntó. Ningún campesino ni campesina estuvo dispuesta a tragar veneno. Tampoco ningún referente político, ni ningún periodista de los y las presentes en el microestadio de Ferro.
Aquellos ministros, ahora devenidos en secretarios, como Lino Barañao y Luis Miguel Etchevehere que dicen que el glifosato es agua con sal o que es inocuo no estuvieron presentes hoy para levantar la mano, tomar el herbicida e inmolarse en pos de beneficiar a Bayer-Monsanto como lo hacen a diario con sus políticas diarias de “buenas prácticas agrícolas”, eufemismo para permitir las fumigaciones que enferman de cáncer a las madres y hacen vomitar a los niños. Tampoco los periodistas que escriben en Clarín Rural cómo los herbicidas «aumentan» la producción pero nunca hicieron una nota sobre las escuelas fumigadas.
Estaban invitados y no fueron. Así que se los volvemos a proponer, ¿por qué no se toman un vaso de herbicida como Nahuel Levaggi se tomó uno de fertilizante natural? ¿Se animará Lino Barañao, secretario de Ciencia y Tecnología?
Dale, tomenselo. Y tómense este foro también. Tomense un foro soberano y popular. De campesinos y campesinas reales, de familias agricultoras, de pueblos originarios, del verdadero campo. Tómense sus propuestas: huertas agroecológicas para que no falte nunca la buena alimentación en los comedores escolares, respetar la ley de bosques, frenar el desmonte, puestos de venta directos del productor/a al consumidor/a, políticas públicas para incentivar la agroecología, establecimiento de precios, de producción y de venta, para que los intermediarios dejen de ser los únicos que ganan en toda la cadena, leche sana agroecológica a un precio accesible y lo más fundamental: basta de agrotóxicos, basta de un modelo de producción de muerte.
Fuente: Revista Cítrica