Bordet descartó casos de hantavirus en Entre Ríos

El mandatario fue tajante al asegurar que no se registraron casos de esta enfermedad en el territorio provincial. Desmintió la información que indica que la provincia es parte de la región endémica del virus, junto a Buenos Aires y Santa Fe.

“No tuvimos ningún caso, quiero decirlo categóricamente para llevar tranquilidad”, expresó Gustavo Bordet. La aclaración se relaciona con las informaciones brindadas por algunos medios provinciales, que sitúan a Entre Ríos como parte de la región endémica de hantavirus, junto a Buenos Aires y Santa Fe.

“No tuvimos ningún caso confirmado de hantavirus en la provincia. Quiero decirlo categóricamente para llevar tranquilidad”, subrayó Bordet al respecto.

Señaló además que el brote de la enfermedad “está en Epuyén, a 2.500 kilómetros de nuestra provincia”, descartando de ese modo que el virus llegue a Entre Ríos.

El brote de hantavirus en la localidad chubutense de Epuyén ya se cobró 10 muertos y se registraron 28 casos positivos. Y si bien lo que ocurre en Chubut es inusual por la cantidad simultánea y por su alta letalidad, se trata de una enfermedad presente en la provincia. Entre 2013 y 2018 hubo 598 casos en todo el país, que provocaron 111 muertes; la tasa de letalidad fue del 18,5%. En ese período, en esa provincia se confirmaron 20 casos.

En el caso de Entre Ríos, los últimos monitoreos en la población de roedores realizados en el Parque Pre Delta por investigadores del Conicet, indicaron que en la isla del Barro –próximo al Paraje Las Jaulas, Departamento Diamante–, en septiembre y octubre pasado detectaron un 20% de roedores con anticuerpos para hantavirus, según se informó en el último Boletín Epidemiológico de Entre Ríos. Además la totalidad de los roedores capturados fueron colilargos (Oligoryzomys flavescens). Los roedores, especialmente los ratones colilargos –la cola es dos veces el largo del cuerpo– son portadores del hantavirus, presente en la orina y en los excrementos.

La enfermedad es viral aguda grave, caracterizada por una fase inicial de corta duración (cuatro a seis días en promedio) en la que se presentan fiebre, mialgias, astenia, cefalea, y en ocasiones, un cuadro gastroentérico con vómitos y diarrea. Evoluciona rápidamente a una fase cardiopulmonar, en la que se presentan distrés respiratorio y alteraciones hemodinámicas graves. Se transmite por inhalación, cuando se respira en lugares abiertos o cerrados (galpones, huertas, pastizales) donde las heces o la orina de los roedores infectados (principalmente los colilargos) desprendieron el virus contaminando el ambiente.

Fuente: El Día