La ropa usada es la moneda de cambio y cuentan que la plata ya no alcanza para comer ni mucho menos para vestirse. La situación obliga a conseguir ropa para los chicos y se genera todo un mercado en la ciudad.

Cada vez son más las mujeres que se las ingenian todos los días para llevar un plato de comida a la mesa de sus hogares, muchas de ellas son jefas de familia que utilizan al trueque del parque Ferré de Concordia para subsistir.
La idea de la feria es que la ropa usada se cambie por comida, como muestra real de la crisis que están viviendo miles de personas en la ciudad, “armamos un grupo con la idea de cambiar ropa por comestibles o ropa por ropa, para que la gente no tenga que usar plata porque no la tiene, la gente responde, está viniendo, se suma, busca comestible, aceite, fideo, verdura. Hay mujeres que tienen un árbol en la casa y traen la fruta”.
Cuentan que no pueden ir más al supermercado a comprar la comida, el trueque se ha convertido en una ayuda las mujeres de los barrios.
“Compro donde sea, por bultos, por bolsas, las separo y las vendo, es mi fuente de trabajo, la gente está buscando ropa usada, yo antes, hace tres años vendía ropa de Buenos Aires pero no pude seguir más, ahora me queda conseguir ropa usada”, dice Leonor, de 53 años.
“Antes se podía comprar ropa, se cobraba la asignación universal y quedaba un pesito para alguna ropa o para las zapatillas, ahora no hay plata y nada te alcanza para comer, por eso venimos hasta acá, nosotros empezamos con la ropa, ahora hay comestibles. A todos nos sirve el trueque por eso la gente viene”, agrega.
Fuente: Diario El Sol