La posible pérdida de empleo en el sector avícola puso en alerta al Sindicato de la Alimentación (STIA) y a las empresas regionales, que alarmaron por el incremento de los procedimientos preventivos de crisis.

Los productores de la región mesopotámica de Entre Ríos denuncian que los tarifazos de gas y luz y el cierre del mercado venezolano, provocan el deterioro en el sector. Aumentan las empresas con procedimientos preventivos de crisis y hay alarma en el sector laboral por la posible pérdida de empleo.
Es que el empleo está en riesgo debido a la recesión económica y ya se auguran conflictos. Entre las causas se encuentra la suspensión de la venta a Venezuela y el aumento de las tarifas.
La denuncia de la situación que se vive en la industria avícola tiene varias aristas. Los criadores de pollo denuncian que los frigoríficos otorgan, por kilo de engorde, un valor exponencialmente menor al precio de venta al público.
Incluso, en algunos casos, advierten que las granjas de engorde trabajan por debajo de los costos por el incremento del gas y la electricidad. Los criadores también reclaman dilaciones en el cobro de su producción (entre 60 y hasta 120 días) en un contexto inflacionario. Por su parte, las empresas avícolas señalan como principal problema al atraso tecnológico de los establecimientos de cría.
Otro de los problemas que remarcan es la suspensión de la exportación aviar a Venezuela.
Los acuerdos políticos y económicos que el anterior Gobierno estableció con Venezuela implicaron incrementar la cuota de pollos exportados al país bolivariano, llegando a representar más de la mitad de las exportaciones de carne aviar.
El volumen de pollos vendidos a ese país pasó de representar el 40% del total de la carne avícola exportada en 2014 a solo el 6%, en un año. En consecuencia, se generó una sobreproducción de carne en el mercado local. Eso deterioró su precio interno por un incremento sustantivo de la oferta no absorbido por la demanda.
A todo esto, la quita de retenciones a los granos tuvo como consecuencia indirecta el aumento en el mercado interno de la soja y el maíz, principales insumos para la producción del alimento para las aves. Del mismo modo, la quita de subsidios a los servicios de luz y de gas incrementaron los costos.
Entre las alarmas del sector se dió que aumentó el número de empresas que presentaron planes de crisis ante el Ministerio de Trabajo de la Nación.
Es el caso de Avex, ubicada en Río Cuarto; la entrerriana ServiAves; o la empresa Criave, entre otras. Estas avícolas se suman a las que cerraron o redujeron personal o jornadas de faena en los últimos años.
Entre ellas está el frigorífico Pidivori que a mediados del 2015 cerró su planta de Santa Fe, la empresa Las Camelias o Cresta Roja, cuya crisis se destaca por ser la segunda mayor productora de carne de pollo del país.
Así, languidece un sector que llegó a generar más de 100 mil puestos de trabajo en forma directa e indirecta.
Pero que, además, tuvo capacidad para traccionar diversas ramas de la actividad económica por su intensiva demanda de insumos (cereales, madera, productos veterinarios y para la nutrición, plásticos, chapas, vestimenta, combustibles, servicios, informática, etc.).
La recesión económica y el deterioro de la capacidad de consumo de los argentinos impactó en la demanda de carne de pollo.
Fuente: InfoAlimentación