La directora de la escuela Nº66 dio su testimonio sobre las fumigaciones sufridas, en una charla en Gualeguay, donde la Sociedad Rural intentó callarla. En diálogo con Agenda de Radio, cuestionó el lobby empresarial y defendió la agroecología.
Por Mariano Osuna
Estela Lemes, la docente que lamentablemente es testigo sobreviviente de reiteradas fumigaciones en cercanías a la Escuela NINA Nº 66 “Bartolito Mitre”, ubicada en Costa Uruguay Sur, Gualeguaychú, fue invitada el pasado miércoles a dar una charla en la escuela secundaria Nº 5 José González Grey, de Distrito Jacinta, Gualeguay. El motivo era compartir, junto a las y los adolescentes que transitan sus estudios, su testimonio que recorre los últimos ocho años de su vida, con los efectos de los agrotóxicos en su cuerpo. La Sociedad Rural de la ciudad elevó una carta a la departamental de escuelas de Gualeguay con el fin de exigir explicaciones e intentar silenciar a la activista. Además, se hicieron presentes en la charla, intentando boicotear la actividad planificada. El análisis de esos hechos, las reacciones de sectores del agronegocio, la lucha por la agroecología y el recuerdo a Fabián Tomasi, parte de la reflexiones de la docente con Agenda de Radio.
«A mí me invitaron desde Gualeguay, que es un departamento cercano al nuestro, porque yo pertenezco a Gualeguaychú. Me invitaron la gente de EcoGuay y el Foro Ambiental a participar de esa charla en un colegio secundario, dando mi testimonio, que es lo que hago siempre, contando mi experiencia con los agrotóxicos en mi cuerpo», comenzó el relato de Lemes en diálogo con el programa que se emite de lunes a viernes, de 16 a 18 hs, por Radio de la Plaza 94.7. «Como todas las veces que me han invitado digo que si, porque no me mueve nada más que dar a conocer a la gente lo terrible que es permitir que sigan fumigando en los alrededores de las escuelas. En realidad, que usen agrotóxicos para el campo», detalló sobre una lucha que data de 2010, cuando comenzaron las denuncias a instancias municipales y dos años después ante el Poder Judicial.
«La noche anterior me llega la versión que la Sociedad Rural había mandado una nota al director departamental de Gualeguay pidiendo explicaciones. No obstante eso, nosotros fuimos porque el compromiso estaba y en realidad nada nos iba a impedir, salvo que la Directora del establecimiento nos dijera que no, cosa que no ocurrió», describió el accionar de la entidad agropecuaria.
«Cuando llegamos a dar la charla estaban los jóvenes estudiantes sentados en el salón y, en el fondo, toda la parte de atrás, estaba la gente de la Sociedad Rural, ingenieros agrónomos, gente de Galarza, que tiene que ver también con una entidad agrícola», relató Lemes. Señaló que mientras sus colegas «daban sus testimonios» antes que ella, «los miraba para que se dieran cuenta que me daba cuenta que estaban hablando con una falta de respeto tremenda». Puntualizó que cuando le tocó el turno de hablar lo primero que hizo fue «felicitar a los jóvenes por la atención, no así a los adultos que habían estado hablando durante todo el tiempo. La cuestión era poner en evidencia que nos dimos cuenta que lo que querían era molestarnos». Añadió que incluso en un momento «como la Directora dijo que el debate era entre los alumnos y nosotros, ellos le decían al oído las preguntas a los chicos para que nos dijeran a nosotros. Una situación que la verdad los deja muy mal parados».
«Nosotros seguimos la charla, en ningún momento nos afectó que estuvieran. Todo lo contrario, creo que era bueno que escucharan para que dejen de ser tan necios como son, diciendo más o menos que es agua bendita lo que le ponen a sus campos», ironizó la docente activista.
«Luego de la charla se acercaron al colega de Gualeguay y ahí le dijeron en un tono bastante alto que no podíamos pasar el video que habíamos pasado, que no se podía decir agrotóxicos», alertó la educadora de Gualeguaychú. «A mí no me dijeron nada, pero no obstante me acerqué a la dirección de departamental de escuelas y le pedí una copia de la carta que le había llegado para poder contestarle yo a la Sociedad Rural, cosa que hice con una carta documento», profundizó.
Pelear por ellos
«La autoridad que tenía para dar las charlas era haber padecido fumigaciones en mi escuela y seguir padeciendo los efectos en mi cuerpo», afirmó en declaraciones a Agenda de Radio. «Por otro lado, ¿quiénes son los ingenieros agrónomos, palabras autorizadas, para dar una charla? En todo caso si queremos hablar sobre lo perjudicial deberían haber llamado un médico», explicó.
Defendió que habla desde su lugar de «afectada y de persona responsable en el cuidado de nuestros gurises, porque quienes están al frente de las escuelas somos responsables de los gurises que tenemos, entonces tenemos que pelear por ellos».
«Vamos a ver que es lo que pasa. Me parecen impresentables, porque al estar pidiendo eso están diciendo ‘déjenos fumigar a los gurises que están en la escuela, total no nos importan'», cuestionó. «A mí no me mueve absolutamente ninguna cosa extra. Y ningún poder económico me mueve tampoco, porque yo me pago con mi bolsillo todos los viajes que hago», agregó Lemes.
No les interesa porque viven el hoy y con sus bolsillos llenos.
«Obvio que lo que los mueve es el interés económico. No les interesa nada más que llenarse sus bolsillos, porque si van a fumigar no solo que afectan a la gente que vive en el campo, ya no hablemos solo de las escuelas sino de la gente que tiene el derecho a vivir en un ambiente sano», aseguró. «Están dañando la tierra, el agua y el aire, pero no les interesa porque viven el hoy y con sus bolsillos llenos», criticó.
También, destacó que «sus hijos no van a escuelas de campo. Ellos no viven en el campo, solamente buscan rentabilidad en eso. Llenarse sus bolsillos a costa de la salud de la gente».
Recordó que incluso se escucharon y se dijeron «cosas descabelladas. Una era que echemos a los peones, porque entonces se van a la ciudad, las escuelas quedan despobladas y podemos fumigar, total no van a haber alumnos en las escuelas, porque se van a cerrar. Me parece super descabellado».
Una zona fumigada
«En esa zona donde fuimos a dar la charla es toda una zona donde ha habido escuelas que han sido fumigadas. Incluso hay escuelas dentro de los campos, donde el dueño del campo le paga la señora que va a hacer la leche o la comida. Hasta en eso han intentado manipular este tipo de cosas, como para amedrentar al colega que por ahí no sabe que tiene todo el derecho y el deber de denunciar cuando fumigan cerca de una escuela», advirtió Lemes.
La lucha de Fabián
«Nosotros hace bastante tiempo que estábamos con esto, lo que pasa es que todo quedaba en nada», afirmó la docente sobre los años de lucha y la instalación en los últimos tiempos de la problemática en las agendas gubernamental, pública, legislativa y mediática. «Éramos dos o tres locos que andábamos denunciando, así nos calificaban», recordó. «Todo sirvió y sirve y sienta precedente para que nosotros hoy estemos hablando y dando a conocer», añadió.
«Lamentablemente tuvimos que pasar por un montón de escuelas fumigadas y el querido Fabián tuvo que dejar su vida y haberse ido de este mundo sin saber que era lo que iba a pasar. Su lucha no debe ser en vano, y por eso nosotros tomamos la posta», valoró sobre el recorrido colectivo prendido por el luchador oriundo de Basavilbaso.
«Nosotros somos quienes tenemos a nuestro alcance, tenemos la voz y la posibilidad que nos dan ustedes, los medios de comunicación, para que nos escuchen y poder seguir con esta lucha», alentó la activista.
Denunció que al lado de su escuela «hace dos años que se está haciendo ganadería, después de tantas fumigaciones y denuncias». Y destacó que además de ese modelo contaminante, «hay otra alternativa que es la agroecología».
«No me vengan con que no es rentable o es poco rentable, asesórense con gente que sabe, con ingenieros agrónomos responsables, que han estudiado y pueden demostrar que la agroecología es posible», finalizó.
Audio completo de la entrevista