Despidos encubiertos en el Instituto Becario provincial

Con una circular, el organismo autárquico anunció más de 20 despidos de personal adquirido bajo la modalidad de pasantías, pero que cumplen funciones y horarios como cualquier trabajador de planta. Algunos, con seis años de antigüedad.

El pasado martes 12 de noviembre, la jefa de personal del Instituto Becario convocó a toda la comunidad trabajadora bajo la modalidad de becarias y becarios con el fin de anunciar el cese de esta relación laboral por supuesta reestructuración del organismo provincial. Aunque las pasantías tienen otro régimen, de manera insólita algunos trabajadores continuaron con esa modalidad durante seis años, con cumplimiento de funciones y horarios como cualquier personal de planta, sin obra social ni vacaciones y con una remuneración 40% inferior a la del contrato de obra, el vínculo más precario que utiliza el Estado. Los damnificados confirmaron que son entre 25 y 30 las personas despedidas, luego de aquella convocatoria institucional donde también estuvo el jefe de evaluación, la jefa de recursos humanos, el contador y la jefa de área de legales.

«Somos entre 25 a 30 becarios», informaron desde la comunidad afectada en declaraciones a Agenda Abierta. «Tenemos distinta antigüedad, algunos estamos hace 6 años, otros hace 5, 4, 3 y 2 años», confirmaron. «Entramos como pasantes», añadieron, aunque aclararon que solo la primera vez firmaron papeles y luego se fue renovando automáticamente.

Recordaron que en julio intimaron a toda la comunidad bajo esta modalidad para que presenten la rendición de materias y el certificado de materias aprobadas y alertaron que quienes no cumplieran esos requisitos iban a quedar afuera del Becario. Lo cierto es que no se trata del régimen habitual de pasantías, sino de trabajadores del Estado con una antigüedad inaudita y en la peor precariedad.

Tras el aviso de julio, transcurridos unos meses, se rumoreó que iban a recortarle el sueldo de enero y que iban a comenzar a cobrar su salario desde febrero. Aunque al principio no fue tomado en buenos términos, luego fue entendido en el marco del ajuste nacional que se viene practicando y que tiene consecuencias en las provincias y los municipios. La modalidad de contratación por nueve, diez u once meses también es algo común en la administración provincial, por ejemplo en el programa Crecer del Ministerio de Desarrollo Social. «Por ser solo un mes íbamos a ver cómo nos arreglaríamos con ese mes que no tendríamos un sueldo», explicaron en diálogo con Agenda Abierta.

Entre rumores e incertidumbre, la reunión del martes 12, convocada por la jefa de personal con toda la comunidad becaria presente, confirmó el peor desenlace.

Después de la lectura de la circular donde la directora del organismo, Claudia Gieco, explica la baja de las «becas», eufemismo de despidos, funcionarios de la repartición argumentaron el motivo en la «reestructuración del Instituto».

Los afectados destacaron que además les pidieron «hacer un informe individual de las tareas» que cumplen. Y que cada «jefe de área haría un informe de cada uno de nosotros», con el objetivo de sistematizar información que permita determinar a «quien llamar en los próximos meses para trabajar así sea un mes, dos meses, depende la duración de la actividad».

«Todos cumplimos distintas funciones», aseguraron en Agenda Abierta. Algunos en Educando en Movimiento, otros en la evaluación de formularios, en archivo, coordinando a las y los becados, en el área legal, en el área contable, en la mesa de entrada y atención al público. «Nos informan que nos dan de baja la beca con dos semanas de anticipación», lamentaron.

Precisaron que luego de la lectura de la circular, continuaron en ronda, «quedándonos todos sorprendidos, compañeras llorando, otros que se levantaron y se fueron, en un clima tenso». Recordaron que los jefes les plantearon que tienen que estar «agradecidos», porque el becario les ha dado «la oportunidad de trabajar, de compartir experiencias,que esto nos ayudará a crecer».

Denunciaron que solo fue un disfraz el discurso, «queriendo apaciguar las aguas, encubriendo el despido de tantos trabajadores, diciéndonos que somos tan sólo becados, como si no tuviéramos derechos, tratándonos cómo meros objetos». Añadieron que «sin importarles nada nos echaron».