La nieta restituida se refirió al dictado de la sentencia de este martes a Torrealday, Vainstub y Rossi, dueños del IPP, por su apropiación y sustitución, junto a su hermano mellizo, a quien sigue buscando.

El juez Roberto López Arango da a conocer este martes el fallo en la causa denominado Melli, donde se juzga a los dueños del Instituto Privado de Pediatría, Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi, por la apropiación y sustitución de los mellizos Valenzuela Negro, en el marco del plan sistemático de apropiación de bebés durante la última dictadura. Con radio abierta y convocatoria colectiva, familiares de detenidos-desaparecidos, organismos de derechos humanos y organizaciones sindicales, gremiales y políticas, se espera la condena en una causa emblemática por la responsabilidad civil en el terrorismo de estado. La nieta restituida y militante de derechos humanos, Sabrina Gullino Valenzuela Negro, que busca a su hermano mellizo, dialogó sobre las expectativas para una jornada histórica, pese al pacto de silencio e impunidad de los acusados. La cita es en las puertas del Tribunal Oral Federal, ubicado en calle Urquiza 8772, a las 16 hs en Paraná.
«Mañana vamos a conocer el dictado de esta sentencia para los tres médicos dueños del Instituto Privado de Pediatría», valoró Sabrina, en declaraciones a Agenda de Radio, que se emite de lunes a viernes, a las 16 hs por Radio de la Plaza 94.7. «Con un sentimiento medio agridulce, porque por un lado es mirar hacia atrás y ver todo lo que pudimos avanzar, porque este caso de los mellizos Valenzuela-Negro es un caso emblemático en lo que tiene que ver con el plan sistemático de la apropiación de menores durante la última dictadura cívico-militar», describió sobre su historia de vida atravesada por el terrorismo de estado.
Destacó que es «emblemático en ese sentido, porque se pudo ir completando el rompecabezas desde que la secuestran a Raquel, el Tucho y a mi hermanito Seba. Raquel, mi vieja, embarazada de mellizos. La llevan a la quinta de Funes, después la derivan a parir al Hospital Militar, ahí nacemos en cautiverio, entre el 3 y el 4 de marzo. Y después en este último juicio, que se pudo comprobar esa coordinación que hubo entre el IPP y el Hospital Militar en la derivación nuestra». En perspectiva de ese recorrido transitado, resaltó que «en ese sentido, es un poco agridulce por todo lo que avanzamos por un lado, porque es un momento histórico poder juzgar a los responsables civiles, donde se pudo ir echando luz en ese pacto de silencio y en esta participación de ellos, pero por otro lado saber que ellos siguen sosteniendo su mentira y no dicen a quien entregaron al melli».
«Vamos a seguir», repitió luego de esa reflexión, porque además del histórico fallo de este martes, también está la búsqueda incansable para saber dónde está su hermano mellizo Valenzuela Negro.
«Nosotros vamos a cerrar una partecita, que es un chiquito de lo que fue en toda la Argentina. Emblemático, por este entramado burocrático y médico, entramado que hizo posible la apropiación nuestra. Este saber-poder de los médicos, su conocimiento científico puesto al servicio del plan de la dictadura», reflexionó Sabrina a horas de conocerse la sentencia, en el Tribunal Oral Federal, desde las 17 hs. «A veces uno lo habla en términos generales y abstractos, pero cuando uno lo baja concretamente al caso, se dija que estos médicos recibieron dos bebés respetando ese NN López. Así ya fraguaron las leyes de la identidad. Ellos no se tomaron ni siquiera el trabajo de averiguar como se llamaba el melli, no pidieron documentos, y evidentemente hay todo una puesta al servicio, porque además han cobrado por atendernos a nosotros», puntualizó sobre la responsabilidad y el pacto de impunidad de los dueños del IPP.
En declaraciones a Agenda de Radio, recordó «que hay una enfermera que relató que lo vio a Torrealday con el bebé en brazos. Ellos eran los cuatro médicos, los que manejaban esa Neo, que es una terapia intensiva de neonato, es decir de 0 a 30, que había solamente seis incubadoras, que era todo vidriado, que los médicos hacía cinco meses que habían inaugurado ese servicio de neonatología, que estaban muy endeudados, por lo tanto eran ellos los que hacían las guardias». Afirmó que «evidentemente hay todo un pacto de silencio entre ellos, precisamente creo yo porque saben a quien se lo entregaron y probablemente saben cual es la familia apropiadora». Advirtió que «es la única razón por la que se justifica ese pacto de silencio».
Explicó que las enfermeras «siempre fue como un pilar fundamental para ir reconstruyendo». Además, evaluó que si nos ponemos «el lente feminista o contra el patriarcado, también podemos pensar que son los machos, esta jerarquía castrense, o esta jerarquía médica, que no rompe el silencio y que son las enfermeras las que tuvieron en contacto con nosotros, las que nos atendieron, las que se pueden poner en el lugar nuestro y que fueron aportando información sólida para dar cuenta que nosotros estuvimos internados ahí y que era conocimiento de los médicos y de varias de ellas que había un nenito que era el hijo de una subversiva y que ahí no se daba puntada sin hilo sin que los médicos supieran». Resaltó que se trata de «todo lo que tiene que ver con este saber-poder puesto al servicio de la apropiación y de la sustitución de nuestras identidades».
Sobre el fallo de este martes, Sabrina aseguró que «las expectativas son buenas en relación a que como querella pedimos la figura de coautoría, como autores y responsables de la apropiación nuestra y pedimos 15 años. Y la Fiscalía pidió la figura en Torrealday como partícipe necesario y de Vainstub y Rossi como partícipes secundarios, con las penas de 12 y 9 años». Precisó que «son penas muy altas, que dan cuenta también que quedó muy en evidencia esta participación de ellos. Nosotros tenemos mucha expectativa que sea una condena ejemplar, por todo lo que significa haber podido desmontar la maquinaria médica y en un lugar como Paraná, con estos médicos con tanta trayectoria, poder decir que estas personas son responsables de nuestra apropiación y saben a quien entregaron al melli».
«A gran parte de la sociedad paranaense le quedó claro que los médicos saben lo que pasó, que ellos son responsables de habernos atendido y de haber sostenido este pacto de silencio en estos 40 años», analizó sobre el involucramiento ciudadano en la lucha. «Cada vez que voy a Paraná lo siento del vecino, de la persona que por ahí me ve y dice esta es la chica que busca al mellizo. Creo que eso es también una batalla por el sentido que ha sido ganada por la verdad y por la justicia», argumentó.
«Nosotros tuvimos que ir avanzando en desandar y debilitar ese poder que han tenido estos médicos, porque participaron en los partos de un montón de entrerrianos», relató la nieta restituida y militante de derechos humanos. «Nos llevó nuestros años pero llegamos a un juicio contundente con pruebas de que ellos participaron de la sustracción de nuestras identidades. Fue necesaria la participación de esta institución médica y sus dueños para que nosotros no podamos volver con nuestra familia biológica. Ellos callan porque están encubriendo», resaltó.
Recordó cuando habló con una de las enfermeras, Imelda Rosa Princic, que le dijo «que él (Torrealday) había entrado con el nene en brazos, con una mantita así nomas. Que le preguntó por qué al nene le había puesto NN y él le dio un argumento medio difuso en relación a que la mamá estaba delicada, hasta que se pusieran de acuerdo». Destacó que la enfermera «se acuerda de ese momento y así con todos los testimonios». Señaló que también Cuatrín, la otra enfermera, que dice que el nenito NN a ella le daba mucha pena, que como ella no podía quedar embarazada lo agarró porque no tenía mamá que lo iba a ver.»
Sentenció que «varias enfermeras dan cuenta de nuestro pasaje por ahí y además fue el mismo Torrealday, en marzo del 2013, cuando nosotros lo fuimos a visitar, que nos cuenta, mirando ese libro de producción, donde ellos simulaban participar de nuestra posible reconstrucción y fue él mismo el que dijo que ‘a tu hermanito el 27 de marzo se lo llevó la misma persona que a vos y de acá salió vivito'».
«Nosotros consideramos que los genocidas tienen que cumplir la pena en cárcel común, perpetua y efectiva», exigió, aunque aclaró que «eso ya después lo resolverá el Juez, no la justicia». Rescató que «hay que mirar en perspectiva todo lo que se han avanzado. Hoy no caben dudas que ellos saben que nosotros estuvimos ahí y que si Torrealday lo ingresó al Melli con una mantita, así nomas, a alguien se lo entregó». Concluyó que «es imposible que haya pasado sin que ellos supieran».