Murió Fabián Tomasi, una historia colectiva de lucha contra los venenos

Tras años de lucha contra el uso de agrotóxicos y un modelo productivo de agricultura industrial en base al uso de venenos, murió el hombre de Basavilbaso víctima de los contaminantes. Los negocios por encima de la salud y los desafíos futuros.

Por Mariano Osuna

Murió Fabián, un caso testigo de los negocios de un modelo productivo que avanza y destruye la salud pública y ambiental. Hasta sus últimos minutos, esta mañana en el Hospital de Basavilbaso, Fabián Tomasi fue una víctima de los venenos y los agrotóxicos que transformó su dolor en una batalla colectiva. A los 52 años su cuerpo dijo basta, aunque un profundo legado de historias y luchas sientan las bases de desafíos necesarios y deudas postergadas.

La transformación de la agricultura hacia el monocultivo, la concentración de tierras, las nuevas maquinarias, la aparición de los pooles de siembra, el intenso uso de diversos venenos y el negocio internacional construido alrededor de la producción, condenaron a generaciones de personas y a suelos enteros a su destrucción. Su utilización en Entre Ríos, mediante productos prohibidos, y el daño estructural a la salud humana, no formaron parte de las prioridades en la agenda pública hasta la visibilidad de la historia de Fabián, que se convirtió en la voz de todos los Fabián que omite el poder político, el poder judicial y las principales empresas de medios masivos de comunicación.

“Llegábamos a casa y la cara nos ardía”, recordaba una y otra vez Fabián, educando, interpelando, reflexionando y compartiendo el sufrimiento de su vida cotidiana, no tan diferente a lo que sucede en distintos lugares del país, entre la indiferencia u omisión estatal, eufemismo de complicidad. Durante años trabajó para una compañía de fumigación aérea, cargando y bombeando productos químicos y desde joven se dedicó al mantenimiento de aviones fumigadores en una sucursal de la empresa agrícola Molina y Compañía S.L.R. “Cargábamos los aviones con veneno. Abríamos los tanques de 20 litros y al sacar las tapas se te pegaba todo el veneno en las manos. Comíamos debajo de las alas de los aviones, donde el veneno goteaba», precisaba Fabián, convertido en una voz colectiva de denuncia y transformación; ejemplo de miles de personas que construyen diariamente un modelo productivo distinto.

Fabián, con su mamá Bety. Foto : Pablo Ernesto Piovano

 

Como explicó Agenda Abierta en una de las notas sobre la historia de Fabián, el endosulfan, uno de los químicos que manipulaba Tomasi en la empresa Molina, es un insecticida prohibido por 80 países por las consecuencias irreparables a la salud humana que van desde las deformidades congénitas y la parálisis cerebral al cáncer. Su resistencia combate cualquier tipo de plagas agrícolas.

El herbicida más usado, con base en glifosato, por la empresa de la zona fue el Roundup, nombre en el mercado del producto comercializado por Monsanto, quien hace décadas se viene beneficiando con la fabricación de la soja modificada genéticamente. La manipulación de Roundup elimina cualquier clase de vegetación y permite fumigar en simultáneo con el crecimiento del cultivo. El mayor beneficiado con la elaboración de este agroquímico, el glifosato, lo tuvo históricamente Monsanto, que desde los años 70 es su principal comercializador.

El 2,4-D, otro los productos utilizados habitualmente, es un herbicida, que no está permitido en Entre Ríos, y que fue diseñado por Gran Bretaña como arma química para la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos, por otro lado, también los usaba para neutralizar a sus enemigos en la Guerra de Vietnam.

El clorpirifos, insecticida que también conoció Tomasi en su trabajo como fumigador, fue ideado por científicos alemanes convocados en 1925 por Bayer o BASF y que tuvo como antecedente, según la investigación de Eleisegui, al “nazismo que produjo gases neurotóxicos para el Tercer Reich”.

El debate es profundo y estructural. Los ejemplos como Fabián de las violaciones a los derechos humanos y del daño sistemático empleado por productos, algunos de ellos prohibidos para su aplicación, más las denuncias reiteradas en establecimientos educativos por pulverizaciones que exponen a severos problemas de salud a educadores, estudiantes y comunidad en general, y sobre todo la discusión de una agroecología sustentable, del avance del monocultivo y de la concentración de la tierra, marcan una agenda pública que aún espera el diseño de políticas articuladas que aborden esta situación a largo plazo. Fabián aportó desde su lugar a un involucramiento social sobre una temática que nos expone como sociedad y nos desafía hacia el futuro.

Para 2012, según la investigación “Envenenados”, del periodista Patricio Eleisegui, “dos de cada tres hectáreas del territorio agrícola disponible engendró hasta estos días un producto que además no se consume en la provincia”. La profundización del alquiler de tierras y la tercerización del proceso productivo, transformaron para siempre los campos entrerrianos. Ya en 2007, los pooles de siembra controlaban el 60% de los suelos de nuestra provincia, facilitando un esquema productivo que se caracteriza por la siembra directa, la utilización de soja transgénica y una mayor expansión de las fumigaciones con plaguicidas cada vez más resistentes.

La historia de Fabián Tomasi desnuda un sistema de impunidades continuadas justificadas en el negocio y la capacidad de rentabilidad. Según la investigación de Eleisegui “durante la primera década del 2000 Entre Ríos se puebla de maquinarias que siembran y fertilizan al mismo tiempo, de aparatos de fumigación terrestre, y de aviones y pilotos que se alquilan a otras provincias”. La transformación en la raíz productiva también cambió la garantía de puestos de trabajos, el cuidado de los suelos y su diversificación. “Antes se necesitaba un período de tres meses para volver a usar la tierra, mientras que ahora solamente 20 días y con las nuevas maquinarias es posible sembrar más de 100 hectáreas en menos de un día, donde un sólo trabajador puede labrar hasta 1000 hectáreas”, señala de manera contundente la investigación del periodista.

Este viernes falleció alrededor de las 10 hs Fabián, sin dudas el principal ejemplo colectivo para seguir construyendo otra sociedad, otras formas de producción y otra salud pública.