Uniformados de la Comisaría 6° confundieron un arma de juguete y detuvieron a un niño con discapacidad. Lo redujeron en el piso y lo golpearon. Luego amenazaron a su madre. El repudio de la Comisión Provincial de la Memoria.

Un niño de 9 años fue fue atacado por policías bonaerenses de la Comisaría 6° en Mar del Plata cuando jugaba con su hermano de 12, en la vereda de su casa, el pasado jueves. Ambos correteaban con pistolitas de juguete cuando los efectivos, al grito de “quédate quieto ahí”, redujeron al hermano más chico mientras el otro corrió asustado. El nene exclamó “es de juguete”, “es de juguete” y les mostró los balines de plástico amarillo. Los policías comenzaron la sesión de tortura y le pegaron trompadas, lo patearon en el piso y lo arrastraron ahorcándolo con la remera. El niño padece una discapacidad madurativa y clamaba por su mamá. Los vecinos gritaban que lo suelten y dejen de pegarle cuando su madre, Canela, salió y vio a su pequeño al borde un brote, tirado en el piso y atormentado por los uniformados. Ella se los arrancó de las garras, mientras uno de los policías le interrogó “¿usted les enseña a disparar a la Policía?”. Y luego agregó: “Yo tengo que cuidar mi vida” , burlándose de Canela.
Después, la obligaron a quedarse demorada junto al patrullero. A su vez, Canela radicó la denuncia ante “la Defensoría del Foro Juvenil, asistida por la Comisión Provincial por la Memoria”, destacó que tiene “mucho miedo» por sus niños y recordó que uno de los efectivos le advirtió que agradezca que no sacó su arma.
Cabe destacar que Canela es militante de la APDH -Nacional, reconocida activista contra el gatillo fácil de Mar del Plata y, recientemente, participó de la Carpa del Hambre que instaló una olla popular frente al municipio en reclamo de alimentos. De modo contundente, las fotos tomadas espontáneamente por los vecinos exhiben los golpes recibidos por el niño e incriminan sin atenuantes a los policías. Uno de ellos, que le había pateado con saña la cabeza al pibe de 9 años, ante el reclamo de su madre, le lanzó: “Es protocolar”. Ella le respondió si pegarle patadas de borceguí en la cabeza y en la espalda de su hijo era protocolar. Y, el efectivo le respondió: “Agradecé que no saqué el arma”.
“Vemos con enorme horror lo que pasó. Pero no podemos decir que genere sorpresa porque sabemos que la brutalidad policial es moneda corriente en el territorio, y es algo que venimos denunciando desde hace años”, afirmó Roberto Cipriano García, Secretario de la CPM.
Para Cipriano García la violencia institucional en este caso viene acompañada de un elemento especialmente “atroz desde lo simbólico que es que eran chicos jugando en la vereda”. Y agrega que lo que pasó es inconcebible pero a la vez tiene sentido si se lo interpreta pensando en «esas constantes habilitaciones que el poder político está lanzando desde los medios y en sus declaraciones.
Fuente: RNMA, Agencia Para la Libertad y P12