Lucía Tejera: «La mayor expectativa que tenemos es encontrar al Melli»

La abogada querellante se refirió a la inspección ocular que se realizó este lunes en el Instituto Privado de Pediatría de Paraná. Recorrió el proceso judicial y desestimó que haya pasado desapercibido la permanencia de Sabrina y su mellizo. «Que rompan el silencio», reclamó.

Foto Facebook

 

Por Mariano Osuna

Se efectuó una inspección ocular este mediodía en las instalaciones del Instituto Privado de Pediatría, ubicado en calle España 312 de la capital entrerriana, en el marco de la causa IPP que investiga el paso de Sabrina Gullino Valenzuela Negro y su mellizo, durante la última dictadura cívico-militar-clerical.  Se trata del proceso judicial que inició el pasado lunes 6 de agosto y que juzga a los médicos Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi, por sustracción y sustitución de la identidad de los hijos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela. El recorrido de la causa, primer juicio oral y público sobre la complicidad civil en la provincia, la inspección de este lunes, la responsabilidad de los socios y la búsqueda del Melli, fueron parte de los temas abordados por Lucía Tejera, abogada querellante, en representación de los organismos de derechos humanos de la Nación, en diálogo con Agenda de Radio.

«Fue una medida que solicitamos nosotras, la querella», explicó sobre la instancia realizada este lunes. «Fue muy positivo el resultado porque hoy pudimos dar cuenta que el espacio del que estamos hablando, en el que Sabrina y su hermano mellizo permanecieron entre veinte y diecisiete días respectivamente, que es la sala del servicio de neonatología del Instituto Privado de Pediatría, es un espacio físico muy pequeño, de dimensiones muy pequeñas, en las cuales no pudieron haber pasado desapercibido ninguno de los dos», explicó Tejera en declaraciones al programa que se emite de lunes a viernes, de 16 a 18 hs, por FM Radio De la Plaza 94.7.

Destacó la imposibilidad de «la permanencia de estos dos niños durante ese tiempo, sin ningún familiar que lo vaya a visitar, porque también nos dimos cuenta que el ingreso de los familiares y la permanencia de los familiares con los niños internados en ese servicio de cuidados intensivos no solamente requieren de determinado protocolo, de higiene, de asepsia, sino también de estar ahí presentes en ese lugar, estar a la vista de médicos y enfermeras del servicio». Advirtió que «entonces eso no pudo haber pasado desapercibido para los cuatro dueños del IPP, que tal como ellos dijeron digamos hacían guardia en el servicio».

Tejera reiteró que «no pudo haber pasado desapercibido la permanencia de estos dos niños en ese lugar, o que nadie los visitaba a estos dos niños y que el melli estaba identificado irregularmente como NN».

Foto: Juan Martín Casalla

 

Sobre la inspección ocular, la abogada querellante describió que «si bien cambió el espacio, se agregó como una sala en uno de los costados del servicio de neo, el servicio donde estaban las cuatro cunas y las incubadoras que ofrecía el servicio de Neonatología del IPP es exactamente igual». Puntualizó que «lo que se agregó es como un ala, pero en todo estamos hablando de dimensiones muy pequeñas». Y argumentó que no está hablando de nada gigante «donde podrían haber pasado desapercibido los niños».

Tanto el doctor Torrealday, presente en la medida y que ya declaró, como una de las enfermeras que trabajaba en ese momento en el servicio «dieron cuenta como estaban ubicadas las cunitas y las incubadoras al momento de los hechos. Y esa sala existe todavía, sigue funcionando como tal. Lo único que se modificó con el tiempo fue la sala de espera de los padres y el lugar de las enfermeras, pero luego estaba todo ahí». Avisó que «es imposible» que no sepan nada los imputados. «Nosotros salimos considerando que fue muy positiva la medida; muy positivo también la participación del juez López Arango, que es el Tribunal unipersonal que está a cargo de la causa, porque da cuenta y robustece nuestro argumento en relación a la responsabilidad que los médicos tuvieron en la sustitución de identidad de estos dos niños y en la retención y ocultación de esos dos chicos en el Instituto» señaló Tejera sobre la instancia en las instalaciones de calle España de Paraná.

Casi la mitad de las instalaciones

La abogada relató que «al momento de los hechos solamente el Instituto Privado de Pediatría contaba con cuatro cunas y con cuatro incubadoras» Casi la mitad del lugar estuvo ocupado entre 20 y 17 días por Sabrina y se mellizo, aunque nunca el establecimiento funcionaba lleno. «Tengamos en cuenta también que tanto en la indagatoria del doctor Rossi como del doctor Torrealday, como las declaraciones de enfermeras al momento de los hechos, dan cuenta que nunca estaba con una ocupación completa. Estamos hablando de un 60% o 50% de ocupación, estamos hablando de cuatro cunas y cuatro incubadoras, y estamos hablando de dos niños en total desamparo durante veinte y diecisiete días en ese lugar», analizó.

No pudieron haber pasado desapercibido

«Los especialistas en Neonatología, que era una disciplina incipiente en ese momento, eran Schroeder (fallecido) concretamente y también Torrealday que tenía más que ver con la administración clínica del espacio y el lugar», afirmó Tejera. Además, precisó que «otra cosa que salió del debate es que los cuatro médicos dueños del IPP cumplían guardias de 24 horas, o sea que no pudieron haber pasado desapercibido estos dos chicos en las condiciones que yo te relato anteriormente».

Rechazó «el sistema abierto que ellos argumentan, como que no supieran quien los internó y quien les dio de alta a estos dos niños» y recordó que «son los propios médicos los que reconocen el ingreso de estos dos niños en el IPP, también a través de los testimonios de diferentes médicos y pediatras que internaban a sus pacientes en el IPP». Se añadió que la relación «entre el médico de guardia y el médico de cabecera era estrecha y constante».

Remarcó que no pudo «haber pasado desapercibido dos niños con una permanencia de 17 y 20 días, ingresados de forma irregular, sin ningún tipo de adulto responsable de estos dos niños, a los cuatro médicos del IPP que cumplían guardia en ese lugar y que vivían ahí adentro». Detalló que «ellos mismos lo dicen ahí en la indagatoria porque era un servicio que recién estaban abriendo».

La abogada querellante explicó que solamente tienen «el libro de producción, donde consta el ingreso de estos dos niños, provenientes del Hospital Militar, y el egreso el mismo día, que es el 27 de marzo». Lamentó que luego no hay nada más y que no «se pudo recabar ningún otro tipo de documento fehaciente que nos permita dar cuenta quien fue el que se llevó a los mellizos».

Encontrar al melli

«Más allá de la expectativa de condena que nosotros tengamos, y que vamos a ubicar en nuestro alegato, lo cierto es que la mayor expectativa que tenemos es encontrar al melli, al hermano de Sabrina», señaló Tejera. «Nosotros estamos hablando de un juicio, donde no estamos juzgando a apropiadores porque el apropiado no está con nosotros. Hay una persona que está apropiada, que se le ha mentido en su identidad ideológica y que todavía no sabemos en donde está», reclamó en declaraciones a Agenda de Radio. «Todo lo que tiene que ver con la facturación, con la historia clínica de los niños, con las planillas de enfermería, con las evoluciones médicas de estos niños durante este tiempo que estuvieron internados ahí, con quien fue el médico que les dio de alta y quien los retiró, eso no existe», añadió.

«Supuestamente se perdió en alguna inundación que hubo en el sótano del Sanatorio del Niño, donde tampoco se corroboró ni tampoco fue contundente las declaraciones del personal que trabajan en el Sanatorio a la fecha y que hayan relatado de algún tipo de inundación», alertó. Explicó que todo ello es «una muestra más que estamos hablando de una situación super irregular que sucedió en el Instituto Privado de Pediatría, uno de los institutos con más prestigio en casos de neonatología en la provincia» y remarcó «que hay un contexto que tiene que ver con el terrorismo de Estado, y que eso no lo podemos desconocer y que tiene que ver con la destrucción de pruebas, material, que ha sucedido en todos los lugares donde se comete este tipo de delitos».

Tejera señaló que «el miércoles que viene, a partir de las 9 hs de la mañana, es la última audiencia testimonial, donde se va a producir un careo entre el doctor Ferraroti y el doctor Berduc, que son ambos médicos del Hospital Militar, que le dieron el alta a los mellizos de ese lugar». Cuestionó que «ese hecho siempre queda en el mismo punto, que es que le dieron el alta. Hay un careo que plantea la Defensa con un diagnóstico, porque el doctor Berduc dice que el mellizo varón habría tenido una cardiopatía congénita cianótica, mientras que Ferraroti dice que los vio bien a los niños, que estaban bien, que no tenían nada, que tenían un pulso cardíaco normal». Describió que «se someterá a careo y luego declara dos testigos llamados por la querella» y detalló que «uno era psicólogo de Abuelas de Plaza de Mayo y ayudó a Sabrina Gullino y a Sebastián Álvarez a reunirse con los médicos del IPP en aquél momento. Y luego está también el medio hermano de Sabrina, Matías Valenzuela, el hijo del papá de Sabrina, Tucho Valenzuela, que también va a declarar».

Sobre esta última etapa del juicio, que tiene como fecha de alegatos el próximo 21 de septiembre para la Querella y el 28 Defensa. «Que rompan el silencio, que nos puedan seguir ayudando a reconstruir toda esta historia», reclamó a lo socios del IPP. «Tengamos en cuenta que el nacimiento de Sabrina y el melli se fue dando a través de la reconstrucción de los relatos, desde el momento del parto de Raquel Negro en el Hospital Militar hasta su alta en el IPP. Fue todo una búsqueda de datos y reconstrucción que para nosotros fue y es esencial, por eso pedimos que rompan el silencio y convocamos a todas las personas que tengan algún dato que se acerquen», finalizó.

Escuchá el audio de la entrevista: