Se desarrolla el juicio a los médicos Torrealday, Vainstub y Rossi, acusados por la sustracción y sustitución de la identidad de los mellizos Valenzuela Negro y la todavía desaparición del bebé varón.

Por HIJOS Regional Paraná
El pacto de silencio todavía sigue vigente en la corporación médica de Paraná, pero los valiosos testimonios de un grupo de enfermeras, lo que dicen los documentos de la época y los aportes que a cuentagotas entregan otros testigos, son piezas que permiten rearmar el rompecabezas de la sustracción y sustitución de la identidad de los mellizos Valenzuela Negro y la todavía desaparición del bebé varón.
Transcurridas dos semanas del juicio contra los médicos Torrealday, Vainstub y Rossi, acusados de poner el Instituto Privado de Pediatría (IPP) al servicio del plan sistemático de robo de bebés durante la dictadura, queda clara la secuencia de los acontecimientos. La mañana del sábado 4 de marzo de 1978, uno de los médicos del IPP entró a la terapia intensiva del Hospital Militar de Paraná y se llevó a los mellis. Para que esto fuera posible primero coordinaron la derivación entre ambas instituciones.
Los testimonios indican que hubo diálogo entre los doctores Juan Ferrarotti, por el nosocomio castrense, y quien estaba de guardia ese día en el IPP, con mucha probabilidad alguno de los socios ahora enjuiciados. A los responsables de ambas instituciones nada les importó que los bebés estuvieran como NN, desamparados y alejados de su madre, su padre y el resto de su familia.
En esas condiciones los mantuvieron internados en neonatología del IPP, del 4 al 27 de marzo la niña y del 10 al 27 el niño. Una hipótesis es que el varón haya estado durante esos seis días de diferencia en el hospital San Roque. Los imputados se turnaban en guardias de 24 horas y por lo tanto se encargaban de la atención y el seguimiento minuto a minuto de los pacientes, entre ellos los mellis, que estuvieron muchos más días que la mayoría de los bebés internados en ese momento.
Finalmente, alguien decidió entregárselos a manos extrañas, sin dar aviso de nada a las autoridades judiciales. Las enfermeras recuerdan. Los médicos dicen que no.