Tucumán: policías balearon la casa de Facundo Ferreira

Uniformados reprimieron un improvisado santuario realizado por familiares y amistades y la vivienda del niño asesinado por las fuerzas de seguridad. Hubo heridos y detenciones arbitrarias.

Amigos, vecinos y familiares de Facundo Ferreira, el niño asesinado por la policía provincial en marzo de este año, estaban en un pequeño santuario conformado en estos cinco meses de impunidad y lucha. Cuatro policías se acercaron y se burlaron de la ceremonia, que sólo tuvo el repudio generalizado y el pedido para que se retiren del lugar. La respuesta fue un operativo con más de 20 vehículos de las fuerzas de seguridad de Tucumán en el barrio La Bombilla. Ante las amenazas con armas, las personas comenzaron a dispersarse, aunque los efectivos siguieron a la familia de Facundo hasta su casa, donde balearon a los presentes. Mataron el perro, hirieron a la tía de Facundo y detuvieron a un joven de 12 años al que golpearon en la comisaría. Una secuencia de violencia institucional, que comenzó con el gatillo fácil y sigue ejerciendo su impunidad.

Los hechos se dieron luego de diversas advertencias por parte de la familia de Facundo Ferreira respecto a las constantes amenazas del círculo de los dos policías imputados por el asesinato del niño. Nicolás Montes de Oca y Mauro Díaz Cáceres, son los dos agentes que balearon al joven con el insólito argumento de «circular de manera sospechosa», aquél 8 de marzo del corriente año.  Desde allí las amenazas no cesaron y las denuncias de la familia tampoco.

Ambos policías continúan libres y en funciones, pese al pedido de detenciones de la Fiscalía y la querella. Los hechos en la vivienda de Facundo, donde resulto herida su tía Rita, donde hubo balazos continuados con un mega operativo policial y donde hubo detenciones arbitrarias, ratifican las irregularidades en un proceso de impunidad que ya superó los cinco meses.