Los allanamientos a dos activistas y usuarios, tuvieron como respuesta colectiva una asamblea permanente por el autocultivo libre. Un abrazo en la plaza Sáenz Peña, tras la violencia institucional.
Tras los allanamientos a dos activistas por el autocultivo y usuarios, y la detención de Iván, uno de ellos, una asamblea compuesta en solidaridad a la violencia institucional sufrida, pero también que exige el autocultivo libre e interpela la política tradicional sobre drogas. Con intervenciones culturales, usuarias, usuarios, activistas, organizaciones y autoconvocados, se extendieron por la plaza Sáenz Peña. Un abrazo colectivo a Maxi e Iván, pero también a una deuda estructural de la democracia.
«Gratitud, amor y felicidad»
Luego de su liberación, Iván se expresó en las redes sociales. «Estamos libres, juntes, hermanades y más fuertes que nunca», comenzó su escrito. «Esto recién empieza», destacó. «Las injusticias y atropellos que nos tocaron pasar solo nos hacen más concientes de la urgencia en la necesidad de que la política de drogas cambie de una vez por todas», añadió.
«Al parecer no es suficiente con decirles una y otra vez que no somos los narcos, que cultivamos por salud y por amor a las plantas y que somos activistas», advirtió. «Siempre van a encontrar la forma o excusa para poder arrojarse con toda la fuerza prohibicionista sobre nuestros derechos escudados en una ley obsoleta que data del año 1989», reflexionó. «Casi 30 años», agregó.
Puntualizó que «la sociedad ya ha avanzado sobre esta ley. Ya sabe que el cannabis es una planta y no una sustancia. Que las flores son medicina y no droga». Señaló que «es hora de que el cannabis sea excluida de la lista de «sustancias» prohibidas tal como recomendó la OMS y la ONU hace muy poco». Y alertó que es «para de una vez por todas dejar de tener Maxis que tengan que soportar que les confisquen su medicina, negándoles su derecho a la salud. Para dejar de tener Ivanes que pierden su fuente trabajo y son encarcelados por elegir hacer uso y cultivar una planta».