En medio de una mar de críticas, de la confusión generalizada de usuarios a partir de las marchas, contramarchas, cambios negativos y escasez de información, un medio digital convocó a un especialista para analizar la app “¿Cuándo llega Paraná?” y le dio un “aprobado”.

Por Pablo Urrutia.
El servicio de transporte público colectivo de la ciudad de Paraná se sostiene desde hace un tiempo en el tope de la agenda y no precisamente por su nivel de excelencia. Un spot publicitario emitido por la Municipalidad, que comenzó a circular recientemente en las redes sociales, permite realizar un contraste punto por punto de todo aquello que se prometió y no se cumplió a partir de la nueva concesión del servicio que quedó en manos de un viejo conocido.
Allí se menciona que a partir del 8 de julio comenzaron a implementarse cambios que implican “mayor eficiencia y más seguridad” en el servicio. Ajá. Luego pasa a enumerar justamente todos los puntos que hacen a esa consigna, a saber: “Nuevas unidades”, esto es cierto y uno de los pocos casos en que, a un mes de las modificaciones, se puede corroborar; efectivamente hay como cinco coches nuevos circulando en la ciudad. “Más tecnología”, incomprobable o al menos, hasta ahora, brilla por su discreción. “Letreros electrónicos”, si usted encuentra uno, por favor, sáquele una foto y envíela a este escéptico cronista. “Nuevas normas ecológicas”, aquí debería ir el emoji de whatsapp: . “Rampas de accesibilidad”, sí es cierto, hay algunos que tienen ese estrafalario ascensor para sillas de ruedas; jamás, en mi larga trayectoria como usuario de colectivos vi a una personas en silla de ruedas viajar en colectivo y vale aclarar que los coches con accesibilidad para personas con movilidad reducida no tienen nada que ver con ese engendro y no hay uno sólo circulando en la capital entrerriana. Para aclarar el punto, estaríamos hablando de esto:
Y esto:
Y créame que ese tipo de coches existen en este planeta pero, claro está, en tierras lejanas y con sociedades avanzadas que tienen la posibilidad de acceder a otro tipo de derechos, como por ejemplo Santa Fe, Rosario, Buenos Aires, entre otras remotas comarcas…
Continuando con esta odiosa comparación entre la realidad virtual y la realidad de tener que viajar en colectivo en Paraná, en el spot oficial en cuestión, también se hace mención a “Nuevas líneas”, claro está, sacaron algunas y le pusieron otro número a otras; vale reconocer que dice “Nuevas”, no más, ni mejores. “Nuevas paradas”, buó, otra afirmación conceptualmente correcta, son menos, son nuevas; no se sabe muy bien dónde están, porque son nuevas; están a la intemperie, en veredas donde apenas cabe una persona de pie, pero son nuevas; quedan más lejos del centro, del barrio, de la que hasta hace poco usabas todos los días, ah, pero son nuevas… “Más frecuencias” y aquí hago la siguiente observación, esto fue cierto por más o menos tres días posteriores a aquél lejano 8 de julio, luego, volvimos a lo mismo, esperas de entre cuarenta, una hora, y hasta hora y media, en cualquier horario y día. “Más beneficios”: “Sube”, ¿beneficio para quién?; “Sube estudiantil”, sí, Sube, para todos, todas y todes, se entendió. “Tarifa diferenciada”, existe, por lo menos, desde hace seis años. Pero, en el caso de que se esté haciendo referencia al boleto más barato en horarios no pico, aún no se implementó. “Boleto combinado”, el preferido de la concejal Zuiani para cuestionar nuestro modo de vida y holgazanería, todavía no funciona aunque sí los cambios que hacen necesario tomarse dos coles para llegar al lugar al que antes se llegaba con uno. “Horarios nocturnos”, aún no funciona y cuando comience a funcionar vas a dudar si irte en cole o usar esa guita para comprar dólares o Lebacs. Y pará de contar.
Como estamos por dar paso al especialista, me pongo en modo científico para decir que el spot de la Municipalidad de Paraná, es cierto en un 20%. Todo lo demás está por verse. Claro está, si vivís en otro lugar del país y te encontrás con ese spot, vas a decir, qué bien la están pasando los paranaenses que viajan en colectivo, che. Y desearás haber nacido acá.
Y ahora sí, la estrella del momento vendría a ser la app “¿Cuándo llega Paraná?” y como puede haber gente joven leyendo estas línea voy a remitirme a la historia antigua de la Baxada del Paraná, hace mucho, mucho tiempo, más o menos tres años o un poquito más, esa app, ya existía por estas tierras. Fin de este breve resumen de historia antigua y vayamos a este futuro cargado de modernidad, apps, play stores, teléfonos inteligentes, luces de neón y coso. La app comenzó a funcionar hace poquito, con algunas deficiencias que seguro se irán corrigiendo con el correr de los días. Ayer, el sitio digital APF Digital, publicó una interesante nota sobre cómo los paranaenses se están apropiando de esta herramienta.
En 15 días de funcionamiento de la aplicación, hubo más de 50 mil descargas de la tienda Google Store. “De ese total, 1.131 usuarios calificaron la app: 295 con el puntaje máximo, 5 estrellas; 168 con cuatro; 190 con tres; 106 con dos y 372 con el puntaje mínimo: una estrella”, indica el informe que en el título le da un “aprobado”.
Ello en base al cálculo que determina que el “promedio de estas evaluaciones de los usuarios es 2,9”. Al respecto, el medio provincial convocó al especialista en tecnología, Leandro Fridman, docente de la Universidad Nacional del Litoral en Medios Digitales y con especializaciones de la Fundación Konrad Adenauer y la Universidad de Valencia. Sin embargo, cuando Fridman comienza a desarrollar su análisis, en el interior de la nota, aclara que la calificación implica un “puntaje promedio. Claramente no es alto. Sería un aprobado” ya que “no llega a bueno: un 3 sería bueno, 4 muy bien y 5 excelente. Dos es regular”.
“En general, en esos casos lo que evalúa es el servicio y no la app. Si el servicio de transporte es 2.9 (es decir entre regular y bueno), la aplicación no va a tener un puntaje más alto”, señala el especialista, que sin embargo, observa que “lo interesante es que no tiene muchos evaluadores. Apenas el 2.3% (del total de descargas). Otras apps similares, y teniendo en cuenta que es un servicio popular, tienen más comentarios y puntuaciones”. Es decir, son muy pocos los que dieron su opinión sobre la herramienta. Entonces, usted sabrá disculpar, la nota va perdiendo el entusiasmo línea tras línea y finaliza con citas de comentarios que contradicen lo que él mismo había afirmado más arriba:
“***** Está bien la app, Tiene una ligera incoherencia en los tiempos que dice y de llegada. Pero genial que puedas ver”.
“**** Hay algunos problemas como el mensaje que me dice que verifique mi conexión a internet”.
“*** Funciona, pero queda mucho por mejorar”.
“** No coincide con la realidad. Los coles anunciados se esfuman por arte de magia”.
“*Desastrosa. Funciona y deja de funcionar cuando quiere”.
Como se ve, todos los comentarios, salvo el tercero, hacen referencia directa a la aplicación y no al servicio, aunque se puede conceder que la valoración por debajo de “Bueno”, pueda estar influida por las deficiencias harto sabidas del servicio de transporte de la ciudad.
Sin el currículum de Fridman, continuaré con mi aporte subjetivo a la cuestión. La app “¿Cuándo llega Paraná?” resulta una herramienta en construcción para quien haya querido hacer uso en estos días. Deja de funcionar con mucha frecuencia, en eso supera a la de los coles; los 10 minutos de espera, parecen un predeterminado, siempre son 10 y no 11 o 13, y el coche llega en realidad a los 40 minutos de la consulta; el recorrido de varias líneas no es el que figura en la aplicación que plantea un mapa y una regularidad del servicio ideal en comparación con nuestra paupérrima situación.