El reiterado incumplimiento de la ordenanza 9596, la inclusión desmedida de puestos para la reventa y la falta de claridad en la conformación del canon, son algunas de las razones que motivaron un pedido de audiencia al Intendente Sergio Varisco.

Por Pablo Urrutia.
El año pasado, el Concejo Deliberante de Paraná, aprobó la Ordenanza Nº 9596 que regula el desarrollo de las Ferias de Emprendedores y Artesanos en el ámbito municipal. El órgano de aplicación de dicha ordenanza es la Secretaría de Producción, Innovación y Empleo de la Municipalidad, en cuya órbita se encuentra la Dirección de Emprendedurismo, a cargo de Norberto González. Esa área es la que tiene a cargo la organización de las ferias, por ende la que debería implementar de hecho la mencionada norma, pero según lo manifiestan los propios emprendedores, esto no es así.
Desde hace tiempo, Agenda Abierta viene informando sobre las irregularidades que se registran en las sucesivas ferias que se llevan adelante en nuestra ciudad, organizadas desde el municipio, además de los hechos de violencia que el funcionario que depende del secretario Francisco Mathieu ha protagonizado en reiteradas oportunidades durante el desarrollo de los mencionados eventos. El más reciente fue registrado en video y difundido en las redes. En el mismo, se ve cómo González agredió al sereno contratado por los emprendedores para la vigilancia de los stands durante la noche en lo que fue la feria de Semana Santa de Este año. Aquél hecho derivo en una exposición policial; otro anterior tuvo como víctima a una emprendedora y las agresiones se dieron durante el desarrollo de feria de primavera. Este último derivó en una licencia del funcionario, que este año volvió a su cargo, sin deponer ni su actitud hacia quienes forman parte de los eventos desde antes de su llegada a la función pública ni su deficiente observancia a la normativa que regula las actividades de las cuales es responsable.
Esto queda claramente expresado en un pedido de audiencia al intendente Sergio Varisco, de parte de un nutrido grupo de emprendedores, ingresado recientemente. En la nota se expresa que la solicitud se funda en el reiterado incumplimiento de la ordenanza 9596, en las irregularidades a la hora de seleccionar los participantes de las ferias y a la notable cantidad de puestos habilitados para la reventa. Si bien el reclamo hace referencia a la última feria realizada en la capital entrerriana en el marco del fin de semana largo de Semana Santa, que se desarrolló del 29 de marzo al 2 de abril, también se advierte que esta situación no es nueva. Además, los emprendedores reclaman el cumplimiento del reglamento y los derechos y obligaciones de los participantes y revisar y aclarar la conformación del canon que se les cobra.
Claramente, los emprendedores cuestionan todo el desarrollo de la feria de Semana Santa y confirman lo que venimos señalando: los eventos llevados adelante por la Dirección de Emprendedurismo dependiente de la Secretaría de Producción, Innovación y Empleo de la Municipalidad de Paraná, son un cumulo de irregularidades y desmanejos que evidentemente violan la normativa vigente.
Según la mencionada ordenanza, “Las ferias o exposiciones tendrán como finalidad promover la exhibición con fines de promoción y/o venta de los bienes y servicios producidos exclusivamente por los emprendedores y/o artesanos, dedicadas a las actividades en sus distintas ramas o rubros”. Prohíbe taxativamente la reventa y establece un padrón de emprendedores y artesanos que están diferenciados. Quienes participan de los eventos deben estar registrados en ese padrón y a su vez abonar un canon en Tesorería. Dicho canon es de 800, 1000 y 1200 pesos, según las características del emprendimiento y las dimensiones del stand. A su vez, los emprendedores empadronados deben contar con un carnet que provee el Estado local.
Según la tipificación de la norma, la feria debería estar orientada a “aquellas personas que atentas a las oportunidades del entorno, reúnen los recursos necesarios para poner en marcha una actividad económica, produciendo bienes o brindando servicios. Si bien su trabajo no tiene las características propias del trabajo artesanal, los emprendedores generan un trabajo independiente o autoempleo y muchas veces alcanzan un crecimiento de su proyecto hasta lograr el nacimiento de pequeñas empresas”.
Otro de los artículos, indica que “Los ‘emprendedores visitantes’ no podrán ocupar más del 20% del total de los stands. Deberán inscribirse y dar cumplimiento a lo dispuesto en la presente Ordenanza y abonarán un canon diferenciado a los emprendedores locales”.
Nada de eso se cumple desde hace un tiempo a esta parte.
La saladita de González

La feria de Semana Santa se realiza tradicionalmente en la zona del Puerto Nuevo de Paraná. Tiene un origen previo a la presente gestión de Sergio Varisco y es la más convocante e importante, tanto en público concurrente como en volumen de ventas, del calendario de ferias de la ciudad. Su naturaleza regional fue mutando de una exposición de pequeños y medianos emprendedores a una especie de evento comercial a partir de la llegada de Cambiemos al Gobierno Municipal y, particularmente, de la creación de la Dirección de Emprendedurismo y el nombramiento de Norberto González al frente del área.
En una visita a la feria de Semana Santa realizada este año, pudimos registrar que los emprendedores no contaban con el carnet visible obligatorio, aunque eso es un mero detalle en comparación con otras situaciones corroboradas. Lo más notorio fue la clara presencia de reventa dentro de la Sala Mayo, de uso exclusivo para los emprendedores, realizada por vendedores ambulantes que consiguieron stands dentro del predio. Además, las dimensiones de esos stands eran visiblemente mayores que los de los emprendedores. En la solicitud de audiencia al Intendente, los propios emprendedores denuncian que ese hecho determinó una competencia desleal en detrimento de las ventas de los productores. Además hubo puestos de venta de parte de comercios y marcas comerciales, con sucursales incluso, que compitieron a la par con los emprendedores, cosa que está prohibida claramente en la norma.
Se podían observar, junto con los productos regionales, relojes importados, bijouterie, bolsos, carteras, fundas para celulares, cristales protectores de pantalla y otro tipo de chucherías.
El cobro del canon fue otro de los puntos grises que pudimos detectar. Ante la consulta a los expositores visitantes, los montos abonados variaron sin ninguna explicación a la vista y los vendedores ambulantes lograron el beneficio de pagar 400 pesos por un stand doble.
En el caso de los emprendedores gastronómicos, ubicados en una fila de carpas que extendió la capacidad de la Sala Mayo, se pudo registrar que no se respetó el 20% asignado a los visitantes, ya que 12 correspondían a emprendedores empadronados y 12 a no empadronados. En este punto vale aclarar que hubo una Asociación Civil que contó con stands gastronómicos que, según la ordenanza en cuestión, no debería exceder el 5% del total de expositores.
Dentro de los invitados se pudieron contabilizar alrededor de 30 stands que, por acuerdo, deberían corresponder a las provincias de Tucumán y Mendoza. Aunque también hubo expositores oriundos de Buenos Aires y Santa Fe, además de los mencionados vendedores ambulantes. Al no estar empadronados, no se pudo determinar cuáles fueron los requisitos exigibles ni el pago formal que realizaron para ser parte de la feria.
En las inmediaciones al lugar volvieron las atracciones privadas, el año pasado se trató de peloteros y otras ofertas para las cuales había que abonar una entrada, este año se pudo observar, entre otras propuestas, un toro mecánico.
Desde el Municipio de Paraná, se destacó la Feria de Semana Santa como uno de los importantes eventos que tuvo la ciudad durante ese fin de semana largo y el director de Emprendedurismo calificó como una verdadera “revolución” su actividad al frente del área, aunque a la vista de los resultados y el hecho de violencia protagonizado por el propio González, es válido permitirse la duda en torno al rotundo éxito del evento.
Cabe preguntarse cuáles serán los motivos de tan flagrante desapego a la norma y el manejo casi personal de eventos que lleva adelante el Estado Municipal con carácter institucional.
También llama la atención la inclusión de los vendedores ambulantes en un pie de igualdad con los emprendedores. No porque no se merezcan tener la posibilidad, sino porque estamos hablando del mismo Gobierno que, mediante persecución policial y decomisos, desplazó a estos vendedores del espacio público, incluso haciendo uso del más rancio clientelismo, negándoles la posibilidad de continuar con una actividad tan antigua como difundida.
Cualquier visitante que llega por primera vez a nuestra ciudad y visita la feria de Semana Santa que se realiza en el Puerto, o cualquier otra, no podría distinguir si lo que recorre se trata de una exposición de emprendedores, de artesanos o una típica feria de las que comúnmente se denominan de pulgas. Esa es tal vez la revolución de la que hablan González y ante la cual, el secretario Francisco Mathieu parece asistir sin inmutarse, aunque para que eso suceda se esté tirando por la borda el espíritu del evento, la ordenanza que regula las ferias de emprendedores y artesanos de Paraná y el interés de aquellos a los cuales, según se proclama, se apunta a favorecer y promocionar.