Luego de 29 años de atención ininterrumpido, la firma Big Factory cerrará sus puertas tras la reducción de sus ventas. Entre liquidaciones y descuentos, este lunes la ciudadanía se acercó al negocio ubicado sobre la peatonal.

La situación se repite en distintos puntos de la ciudad. En los últimos ocho meses hubo decenas de comercios que cerraron sus puertas entre boulevares y en la zona de Avenida Ramírez. Los incrementos de los servicios públicos, la devaluación e inflación en ascenso constante, el deterioro del consumo popular y la consecuente caída en las ventas, fueron algunos de los factores que determinaron el cierre de Big Factory, una de las emblemáticas jugueterías de la ciudad.
Hace algunas semanas, en la previa a la convocatoria en Paraná contra los tarifazos, la dueña de una panadería de calle Ramírez explicó la situación que atraviesan de manera cotidiana los comercios de la ciudad. Detalló el sostenido aumento en electricidad y la imposibilidad de mantenerse en un contexto de inflación, aumento de insumos y estancamiento. El escenario se repite, desde el drugstore de calle Courreges, a la rotisería de calle La Paz, a la verdulería de calle Urquiza o la despensa de Santos Domínguez. También lo saben centros culturales o la radio La Cultural, que no puede salir al aire hace meses por deudas en los servicios básicos. Big Factory no fue la excepción de esa oleada.
Luego de conocerse los descuentos y la liquidación total de la juguetería ubicada en la intersección de Perú y San Martín, la ciudadanía se acercó este lunes al negocio surgido en 1989, con otro nombre y otras limitaciones, pero el sueño de consolidarse como una oferta en el sector.
«Tomar una decisión es duro, difícil. Pero no tengo más opciones y no quiero fundirme, o terminar en bancarrota. Lo vengo pensando hace varios meses, y cada vez se vende peor. Fui empujada por las ventas a tomar la decisión», afirmó María Cristina Rouco, propietaria de la empresa, en diálogo con UNO.
«Desde agosto a esta parte, y fundamentalmente en los últimos dos meses, las ventas han sido desastrosas. Entonces he tomado esta decisión, porque no quiero quedarme sin nada, quiero con este pequeño capital poder pagar las indemnizaciones y cerrar bien», explicó.