El Ejecutivo local convirtió en un caos el Palacio Municipal tratando de evitar una sesión en que se trataría el aumento del boleto en la ciudad de Paraná. Desde temprano, militantes del espacio de Varisco, coparon el lugar.
Por Pablo Urrutia.
Mientras se multiplican los carteles de apoyo al intendente Varisco en la Plaza de Mayo, el mandatario apeló a una medida antipática que da cuenta del nuevo escenario abierto por su reciente imputación y citación a indagatoria en el marco de una causa por narcotráfico: suspender una sesión especial del Concejo Deliberante en el Teatro 3 de Febrero para tratar el incremento del boleto de la ciudad.
Lo dispuesto por el Ejecutivo local es que la adecuación tarifaria solicitada por la UTE de ERSA Urbano, actual concesionaria del servicio, ronde un incremento anual del 70%.
Las intenciones de la fuerza Cambiemos era pasar rápidamente al tratamiento sobre tablas y darle aprobación al proyecto en la misma sesión en que tomó estado parlamentario. Sin embargo, la resistencia de una escisión de ese espacio, Paraná de Pie, más el FPV, organizaciones de vecinos y cierta habilidad adquirida de la presidenta del Cuerpo legislativo, Josefina Etienot, obligaron a que la iniciativa pase primero por la Comisión de Servicios Públicos. La jugada, a puro reglamento, puso por primera vez desde el comienzo de la actual gestión en una situación incómoda al oficialismo en el recinto.
Arrinconados, los ediles tuvieron que ceder ante las mociones de que la sesión para el debate y votación del aumento del boleto fuese en el marco del programa El Concejo en Tu Barrio, y el lugar elegido, el Teatro 3 de Febrero.
Cinco reuniones de Comisión no pudieron aclarar demasiado las posiciones, mucho menos acercarlas. Lo que hasta ese momento fue un prolijo movimiento, se truncó al poco tiempo por la resistencia de los representantes del Ejecutivo. Frank lo planteo claramente, “la tarifa es política”. Esa decisión del Intendente, sería inapelable.
Los proyectos alternativos no pudieron modificar el planteo oficial. La última puntada, tal vez, se quedó sin hilo. Aun así, la situación obligó Sergio Varisco a una decisión que sin dudas tiene un costo político, no dar lugar a la utilización del Coliseo capitalino para la sesión especial en la que se congregarían algunos ciudadanos y se podría sentir además del rechazo al incremento desmesurado del boleto de colectivos, la repulsa a las relaciones del alcalde paranaense con una banda dedicada al narcotráfico.
En el medio, claro, había estallado una bomba. La imputación del juez Ríos dejó en ridículo la arenga a la justicia independiente y las loas a la salud de la República, blandidas por Varisco y funcionarios la misma tarde en que el Palacio Municipal de Paraná era copado por efectivos de la Policía Federal en busca de pruebas. El juez federal que otrora encarnaba la esperanza en la plena vigencia de la separación de poderes del Estado, fue recusado y denunciado penalmente por la defensa legal del Intendente. La imputación del titular del Ejecutivo junto a un concejal de estrecha confianza y la funcionaria de seguridad, Griselda Bordeira, pusieron pata para arribas al Municipio y golpearon con dureza a Cambiemos en Paraná.
Difícilmente, en ese nuevo escenario, desde el Gobierno local podían ver con buenos ojos la realización de una congregación de vecinos en un ámbito institucional donde, para colmo, está en discusión un aumento de tarifas impulsado por el propio Ejecutivo.
Lo forzada de la decisión explica en parte las desprolijidades con que se llevó adelante. Desde hace 20 días se sabía que la sesión especial por el aumento de la tarifa del transporte público sería en el Teatro de la ciudad. Resulta extraño que la presidenta del HCD, parte del Ejecutivo por ser además Viceintendenta, no haya resuelto el lugar hasta último momento.
Cabe mencionar que entre el Intendente y su Vice, persiste una interna que muchas veces ha tomado la forma de enfrentamiento descarnado. Aunque esta realidad no alcanza por si sola para explicar la actual situación.
La resolución de Varisco negando el permiso a usar el teatro fue un cachetazo para la oposición y para la propia Etienot, y un cambio en la situación del Ejecutivo en el contexto del Concejo Deliberante. El oficialismo pasó de estar contra las cuerdas, nuevamente, al centro del ring. Comunicada a último momento, la decisión no deja mucho margen de maniobra. Los integrantes de los bloques del FPV y Paraná de Pie, actuaron a manual abierto. Decidieron solicitar la convocatoria para hoy pero en el recinto del HCD y allí mocionar el cambio de lugar de realización del Concejo En Tu Barrio, es decir, para poder salir del atolladero y poder sesionar en el ámbito natural del Concejo y darle continuidad a la tensión con el Intendente. Sin embargo, para ello, le juegan en contra los números. La decisión de concurrir hoy al Palacio es meramente gestual. Para modificar el lugar de la sesión se necesitan 2/3 de los votos, es decir, 10 sobre 15; en tanto que para alcanzar el quórum y poder avanzar hoy en la sesión en que se decidiría dar tratamiento a los proyectos con despacho de comisión, se requiere la presencia de, al menos, ocho concejales. La pelota, del lado del Ejecutivo
La solicitud de reunirse hoy en el recinto del HCD, fue promovida por los cinco integrantes del FPV más los dos que integran Paraná de Pie. Difícilmente, un concejal del bloque UNA – Frente Renovador, o el propio Emanuel Gainza, que por procedencia tal vez podría respaldar a Etienot, ambos son del PRO, se atrevan a cruzar la línea que decide si la jugada de hoy será un fracaso para los concejales opositores o para el Ejecutivo, sin la anuencia del propio Varisco.
De no tratarse hoy los proyectos con dictamen de Comisión, o de no arribarse a la aprobación de alguno de ellos, mañana se producirá el vencimiento de los plazos por lo que el incremento del boleto quedaría legítimamente en manos del Ejecutivo Municipal. El intendente, ya tiene el Decreto en su escritorio.
Si el objetivo central de la acción desplegada por una parte de los ediles que por un momento estrecharon la comodidad del oficialismo era exclusivamente hacerle pagar el costo político al Intendente por el aumento del boleto y exponer a sus concejales, estos lograron sacar el cuerpo. Habrá costos, claro, pero serán menores en comparación con lo que hubiese significado una sesión con una amplia tribuna donde Cambiemos, salvo Etienot, jugaría de visitante.
En el caso de que la sesión se desarrolle en el recinto, el oficialismo retoma la localía.
Operativo copar el Municipio
De todas formas, la insistencia del FPV y Paraná de Pie en tratar de sesionar, motivó otra jugada, otra desprolijidad, por parte de los integrantes del Ejecutivo local. Durante el fin de semana, circuló una convocatoria motorizada por algunos funcionarios para movilizar partidarios del sector del intendente Varisco al Palacio Municipal. Cosa que sucede en estos momentos.
Los manifestantes, en su gran mayoría trabajadores del municipio, cumplen dos objetivos de blindaje a Varisco. Por un lado, impedir que se lleve adelante la reunión en el recinto del HCD y, llegado el caso, de fracasar este fin, copar el propio recinto cerrando la posibilidad de participación de otros sectores que mediante carteles y cánticos pudieren cuestionar al Presidente Municipal de Paraná. Esta situación está en resolverse por estos momentos, para lo cual se requirió la presencia de personal policial. Lo cierto es que los militantes de Cambiemos, lograron ocupar el Palacio Municipal, concentrándose en las escaleras y pasillos, a la espera de que se habilite el ingreso al recinto deliberativo.
Sucio y desprolijo ha sido el desarrollo de los acontecimientos, en un contexto caótico y confuso para el Municipio de Paraná, donde los propios integrantes de la fuerza gobernante tratan de despegarse del Intendente, a la vez que el Ejecutivo hace esfuerzos desesperados por salir de una situación en que se ve acorralado por la justicia, tratando de minimizar los costos políticos y apelando para ello a artimañas propias de la política pero que rozan la vulneración de las instituciones democráticas, que hasta hace apenas unas semanas, levantaban como una bandera inmarcesible.