La Comisión Nacional de los Derechos Humanos denunció que desde el año 2000 hubo 133 homicidios a comunicadores y periodistas. Además desde 2005 hay 21 periodistas desaparecidos. Exigen al Estado que garantice la libertad de expresión.

Este jueves se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), de México aprovechó la fecha para volver a visibilizar los reiterados asesinatos a periodistas y comunicadores con la presentación de un documental sobre la temática. Se advirtió sobre las condiciones en que trabajadoras y trabajadores de la comunicación realizan su trabajo y se reclamó al Estado soluciones reales ya que el 90% de esos homicidios quedan impunes.
La CNDH subrayó en un comunicado que frente «al poder silenciador que representan los 133 homicidios de periodistas en el país, la desaparición de 21 más y los 52 atentados contra medios de comunicación, alzará su voz en favor de informadores y comunicadores, y exigirá a las autoridades acabar con la violencia contra ese gremio y dotar a sus integrantes de condiciones para que desempeñen su actividad profesional en forma segura».
Tras señalar que en dichos casos la impunidad es del 90%, la CNDH puntualizó que la violencia contra periodistas ha obligado cada vez con mayor frecuencia «al desplazamiento forzado de algunos comunicadores, quienes abandonan sus hogares y trabajos para ponerse a salvo junto con sus familias, como lo demuestra el hecho de que al menos diez de ellos estén acogidos por esa causa al Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, por lo que el Estado mexicano debe generar las condiciones para su retorno o para su integración plena en un nuevo lugar de residencia».
En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, en que la CNDH presentó el documental “Libertad de Expresión. Periodismo en México”, elaborado conjuntamente con la productora Máquina Negra, quedó de manifiesto que, ante el elevado nivel de impunidad en agresiones contra periodistas, el Estado mexicano «tiene la obligación de impulsar en todos los niveles de gobierno acciones encaminadas a mejorar el trabajo de prevención del delito y garantizar que las investigaciones de los casos se desarrollen de manera seria, diligente y profesional».
En el comunicado se recordó a las autoridades de los tres niveles de gobierno «que toda afectación a la libertad de expresión –amedrentamientos, amenazas, medios indirectos como criminalización y uso del derecho penal contra comunicadores, desaparición y el asesinato de periodistas— constituyen acciones condenables que deben prevenirse, investigarse y sancionarse para evitar su repetición». En esa línea, la Comisión definió a México como «un país inseguro para ejercer el periodismo y se requieren acciones inmediatas para revertir ese fenómeno».
El documental
La presentación del documental estuvo encabezada por el quinto visitador General de la CNDH, Édgar Corzo Sosa, quien estuvo acompañado por Leopoldo Maldonado, integrante del Programa de Protección y Defensa de Artículo 19, y Pablo Romo, docente, activista y ex presidente del Consejo Consultivo del Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. El material audiovisual pretende abarcar la realidad que enfrentan en aquel país quienes ejercen el periodismo, mediante distintas voces de la comunicación.
En su oportunidad, Leopoldo Maldonado señaló que la situación de vulnerabilidad de los periodistas conlleva un terrible costo en términos democráticos para la libertad de expresión. Afirmó que la impunidad en los casos de agresiones a periodistas tiene mucho que ver con la paradoja de que las autoridades no investigan las tareas periodísticas del periodista victimado y, de hecho, descartan esa línea de investigación.
Pablo Romo señaló que se trata de un documental muy completo que contiene apartados fundamentales para entender el estado de la libertad de expresión y el derecho a la información en México. Dijo que trabajadores de los medios de comunicación locales, principalmente en algunas entidades federativas, están más expuestos a sufrir agresiones, porque a través de su labor informativa llegan a tocar fibras sensibles del crimen, por lo cual es preciso denunciar y difundir dichos agravios.