Agustina Sánchez nació sin sus miembros superiores y al cumplir 21 años perderá la obra social. El Estado le niega una pensión porque su padre tiene vivienda y trabajo. En una carta al presidente Macri reclamó poder llevar una vida independiente y digna.
Lo que debería ser una fiesta en la casa de los Sánchez, en Noetinger, una localidad ubicada a 241 kilómetros al sudeste de Córdoba capital, por el cumpleaños de su hija -quien llegó este miércoles a la mayoría de edad- se ve empañaba por la incertidumbre.
Agustina nació con Amelia, una malformación congénita que se caracteriza por la falta de uno o más miembros. En su caso, la joven no tiene brazos. Pese a esa dificultad, se esforzó para superar los distintos obstáculos que se le fueron presentaron en todo este tiempo.
Ahora, y al cumplir sus 21 años, la chica debe sortear uno de gran peso: se queda sin la obra social de su familia y el Estado le niega una pensión no contributiva aludiendo que su padre “tiene trabajo y casa propia”.
“Desde hace aproximadamente dos años se viene tramitando una pensión no contributiva, amparada bajo la ley N° 18.910 y el decreto N° 432/97, la cual fue negada alegando que mi padre tiene propiedad -vivienda única-; trabajo formal –como metalúrgico- y poseo obra social”, expuso y añadió: “Reclamo ante usted mi derecho de acceder a esta pensión por el solo hecho de haber nacido sin brazos, para poder llevar una vida independiente y digna”.