El 4 de junio arranca la instancia oral y pública contra el sargento de la bonaerense Ballarino por los hechos ocurridos en Merlo el 23 de febrero del año pasado. Ismael Decima, padre del joven, dialogó con Agenda Abierta.
Por Mariano Osuna
Toty tocaba la guitarra y hacía música. Veía en ella un puente para transformar la realidad de todos los días. Con 17 años, Lucas Esteban Israel estaba cursando la secundaria y cada tanto vendía morrones para tener una changa. El 23 de febrero del año pasado, el sargento de la policía bonaerense, Mariano Alberto Ballarino, lo asesinó en la esquina de Bulnes y Costa, en Merlo, provincia de Buenos Aires.
Familiares y amigos comenzaron la búsqueda de justicia en un nuevo caso de gatillo fácil, moneda corriente en los últimos tiempos. Desde aquella noche, su foto, su nombre, su historia y sus consignas se transformaron en colectivas. Ahí está en murales, comedores, merenderos y remeras, resistiendo a la impunidad que olvida rápido, casi al mismo ritmo que el Poder Judicial.
Tras un año y tres meses, el Tribunal Criminal Nº6 de Morón, a cargo de Alejandro Omar Rodríguez Rey y Andrea Celia Bearza definió el comienzo de la instancia oral y pública el próximo 4 de junio a las 9 hs. El padre de Lucas, Ismael Decima, se refirió al inicio del juicio y a la necesidad de justicia por su hijo en diálogo con Agenda Abierta.
«Un caso de Gatillo fácil más», reclamó el familiar. «Pero que no muestra al pibe que quería ser músico, que tocaba muy bien la guitarra, que estudiaba en el secundario y que vendía morrones para tener su platita», lamentó.

Entre la impotencia de lo sucedido y la lucha colectiva que emergió, Ismael explicó que su hijo «fue asesinado el 23 de febrero de 2017 a la madrugada de un tiro por el sargento de la bonaerense Mariano Alberto Ballarino». Detalló que esa noche Toty «estaba con uno de sus primos y un grupo de amigos en la esquina» y describió que «cuando un patrullero viene hacia ellos, todos salen corriendo menos Lucas».
«El patrullero sigue a los que corren unos 80 metros hasta que frena y se vuelve a donde estaba él», recordó Ismael. «Al quedar frente a él, Ballarino le dispara un balazo que le provoca la muerte», denunció.
Ismael precisó que los chicos que estaban con su hijo le dijeron que cuando «escucharon el disparo y ven que Lucas no está con ellos» ven «que el asesino lo pateaba estando en el piso». Explicó que el efectivo de la bonaerense le decía a Lucas: «Guacho no te me mueras que me arruinas la carrera».
«Jamás pensó en Lucas», advirtió Ismael en diálogo con Agenda Abierta sobre el accionar del policía. «Para él era simplemente un guacho más», añadió.
Asesino en libertad
Actualmente el sargento de la policía Bonaerense continúa en libertad, a la espera de las instancias del 4, 5 y 6 de junio en Morón. De forma insólita, las fuerzas de seguridad aseguraron los primeros días después del gatillo fácil que «Ballarino tropezó con el arma y se le escapó un disparo». Estuvo preso por una preventiva de 30 días entre febrero y marzo del año pasado, aunque hace un año espera el juicio en su domicilio.
Familiares y amistades de Toty buscan una condena ejemplar. También las decenas de víctimas de gatillo fácil, transformada en política de estado en los últimos tiempos. La cara de Lucas, su nombre y su voluntad colectiva, hoy inspiran espacios comunitarios que saben que solo hay impunidad donde no hay memoria.