El trabajador fue echado sin explicación el pasado 29 de diciembre de 2016. En primera persona cuenta la historia de muchas personas que sufrieron la pérdida de su fuente laboral.

Damián Herrera, junto a sus compañeros, acamparon durante días en el Congreso para visibilizar un vaciamiento que suma más de 600 despidos y amenaza la desaparición de pueblos. Con sus palabras cuenta toda la violencia sufrida, una voz que sintetiza la situación cotidiana de sufrimiento de muchos.
«Trabajaba en el interior de la mina en el Yacimiento Carbonífero de Río Turbio. Estoy en el área de preparación secundaria: somos los que dejamos las galerías listas para que el sector de producción saque el carbón», detalló Damián sobre sus funciones. «Es un laburo pesado y riesgoso, trabajamos bajo mucho frío y mucho calor. Hay derrumbes y mucha inestabilidad. Soy minero como mi viejo», explicó. «A él lo despidieron cuando privatizaron la mina en los noventa; fue igual que ahora. Aquella vez el pueblo se levantó y luchó, y se lograron las reincorporaciones. Ahora me tocó a mí: soy uno de los primeros 79 despedidos», denunció en declaraciones a Revista Cítrica.
«Este año despidieron 500 trabajadores y trabajadoras. Pero viene de antes: a nosotros nos echaron el 29 de diciembre de 2016. La mayoría habíamos venido a Buenos Aires para una manifestación en contra del Gobierno. Por eso nos echaron: no nos dieron ninguna respuesta al telegrama en el que preguntamos por qué nos despedían. Ni siquiera nos dieron previo aviso. Yo ya llevaba tres años trabajando y otros compas muchos más años», describió Damián.
«A mí en particular cuando me despidieron, estaba de licencia médica porque me había atropellado un auto y no podía meterme adentro de la mina. La empresa dijo que no había ido a trabajar. Y el propio médico de la empresa me había revisado y ordenado que no fuese», puntualizó. «De indemnización no cobré ni un peso», denunció.
Damián recordó que después cortaron «rutas seis meses, pero es muy complejo porque los medios de comunicación no ayudaron y el interventor nos puso palos: incluso trataron de dividirnos, le ofrecieron plata a los chicos para que se fueran y de a poco se fueron yendo porque tenían familia y necesitaban comer».
«Mucha gente tuvo que irse hacia el norte porque en Río Turbio no hay de qué vivir, no tenemos otra fuente de trabajo», advirtió. «El pueblo se formó a partir de la mina de carbón, ahí empezó a venir gente de otros lugares y se formó el pueblo. La mina es la base del pueblo, si nos sacan la mina nos sacan todo. Ya lo intentaron en los noventa, con despidos y retiros voluntarios. Igual que ahora. Y en ese momento hubo una lucha de todos los pueblos cercanos a la mina y se logró reincorporar a los compañeros», rememoró el hombre despedido. «Eso es lo que queremos volver a ser, que el pueblo vuelva a ser uno», anheló.
«A la central termoeléctrica de 240 mega watts le falta solo un 20% de la inversión y con el carbón de la mina podría solucionar el problema energético del país. Pero el Gobierno quiere privatizar. No le conviene ponerla en marcha porque pierden plata: no podrían cobrar tan caras las tarifas, eso es lo que no quieren hacer. Cobran fortunas en electricidad porque prefieren avanzar con los aumentos», reclamó Damián. «Lo que quieren es borrar el pueblo», alertó.