El cierre del Ciclo, que dio voz a varias mujeres para relatar su parto en primera persona, lo hace Soledad. Ella tiene 35 años, es de Alcorta, Santa Fe; Médica, mamá de Ema de 2 años y León de 40 días.
Por Soledad Cerqueira
“Y fue tan cuerpo que fue puro espíritu” Clarice Lispector
Durante la luna que no podía imaginarme, llegaste, agazapado y al acecho, estaba mi León, de lo que yo no pude ver, porque no naciste cuando te esperaba sino cuando tuvo que ser, justo el día que entendí que lo que yo debía hacer solo era…dejar suceder.
Sin miedo, confiando en mi cuerpo para parir y en tu sabiduría para andar ese camino, disfrutando el recorrido que anteriormente fue desconocido.
Meciendo el cuerpo, acunándote en cada contracción, aferrada bravamente al varón que me sostiene mientras me mira a los ojos amorosamente fijo, cómplice confiado, con el movimiento permanente de un cuerpo que redescubro mientras te siento atravesarme. Con una potencia fuerte, bella y transformadora me hago cargo de esta maternidad que elijo, deseante y gozosa. Una alerta me hace incorporar salvaje y en un rugido de ambos me siento parir.
Me quedo, eterno, besando tu piel esperada, me pierdo en esa primer mirada que trae otra conciencia, porque no es tu mirada de ahora, era otra, me agradezco permitirme una vez más la experiencia. Te veo tan bien, radiante y sereno, seguro y pleno.
El varón que me sostiene no me suelta hasta que me ve volver, cuida humilde y extasiado la escena que sabe necesaria, que ya conoce y yo honro una vez más la confianza, en mi cuerpo para parir y de mis decisiones, Gracias Eduardo Lastra compañero infinito.
Gracias Marcela Claudia Abello y Miguel Riva por acompañarme, ser mi tranquilidad y la razón que pude dejar en parte porque ustedes estaban ahí para cuidar. Y porque aunque los cuatro luchamos por partos y nacimientos respetuosos en las Instituciones nos permitimos a veces poner el placer donde se nos canta por respeto a una mujer que decide.