En la Semana Mundial del Parto Respetado entrevistamos a la mujer que realizó una demanda sin precedentes en Latinoamérica por violencia obstétrica.
Por Vero Curvale
Agustina Petrella es actriz, productora, madre y trabaja en la difusión del parto respetado. Y esta historia comenzó con sus dos partos, la invasión, la violencia, el maltrato, con la diferencia de que, para el segundo, fue confiada pensando que estaba muy informada para hacer frente a las imposiciones clínicas y médicas. Para ello elaboró un “plan de parto”, una de las opciones amparadas en la Ley 25.929 de parto respetado, que habilita a la presentación de un instructivo, de la mujer a la clínica donde va a parir, para que tengan en cuenta sus deseos y necesidades, esas que al momento de las contracciones son difíciles de manifestar.
En diálogo con Agenda de Radio que se emite de lunes a viernes de 16 a 18 por Radio De la Plaza (94.7), Agustina contó su caso y cómo llegó a iniciar el juicio: “La particularidad de mi caso es que es un clásico caso de violencia obstétrica, de los que para el sistema de salud la mamá y el bebé estamos sanitos. Yo a través de esta demanda intento demostrar que no es así y hacer pagar a los responsables”.
Petrella está demandando a la clínica, la prepaga, al obstetra y a la neonatóloga que atendieron su parto y el nacimiento de su hija, en un juicio por daños, perjuicios y responsabilidad médica. En este sentido explicó que “la violencia obstétrica está tipificada como una de las formas de violencia de género, se reclama una indemnización por un daño que una situación de violencia obstétrica provocó; de todas maneras hay un proyecto de ley que presentó el Defensor del pueblo de la Nación para que se tipifique como delito”.
“El juicio está en primera instancia, súper lento” dijo y continuó “desde el punto de vista jurídico no hay antecedentes, no hay jurisprudencia, todavía no hay artículos; pienso que el juez debe estar perdido, no tuve ni siquiera la primera audiencia y ya paso más de un año”.
En cuanto a los pasos que hay que seguir luego de sufrir violencia obstétrica, Petrella informó que “las denuncias se hacen ante la Defensoría del Pueblo que abre un expediente con el traslado no solo a las partes denunciadas sino también a la Procuración General, a los Ministerios de Salud, a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSSALUD); y en cada uno de estos organismos se abren distintos expedientes” y arenga a las mujeres a “denunciar la violencia obstétrica; no se necesitan abogados, no se necesitan pruebas, no se necesitan testigos. Es muy importante, hay muy pocas denuncias por violencia obstétrica y, sin embargo, cualquier mujer en algún momento del parto o del post parto no se sintió bien”.
“Acá no hacemos parto humanizado”
“En verdad si yo te relato el parto sin contarte la previa y lo que pasó después podría ser una cesárea como cualquier otra, digamos, un parto intervenido donde a mí me sometieron a distintas situaciones que no son agradables pero son a las que someten a todas las mujeres y a mi hija lo mismo. La diferencia en mi caso es que yo había presentado lo que se llama un plan de parto” comenzó Agustina y siguió contando “presenté una carta amparada en la Ley 25.929 que es una ley vigente desde el 2004, reglamentada en 2015, que a las mujeres en situación de parto y a las personas recién nacidas les otorga ciertos derechos como elegir la posición para parir, no ser separadas de nuestro hijo, evitar intervenciones que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda porque son dañinas, peligrosas; aspirar al bebé, bañarlo, separarlo de la madre, el tema de una cesárea con luz y gente hablando alrededor haciendo chistes, no hacer silencio, la falta de contacto inmediato con el bebé. Todo me pasó, no hicieron nada de lo que yo les pedí. Cuando reclamé me maltrataron, hostigaron, me gritaron, me separaron de mi hija dos horas apenas nació, le dieron leche de fórmula, en fin cosas que para algunas personas es lo normal y para la OMS y la Sociedad Panamericana de Pediatría son violencias que dejan secuelas tremendas” relató.
Agustina sufrió en ambos partos de violencia obstétrica, verbal y física, que le provocaron dolores innecesarios a ella y, a sus hijes, un nacimiento traumático: “En el parto de mi hijo me intervinieron de más, como hacen con todo el mundo, y la intervención salió mal. Me indujeron el parto con una cápsula de prostagrandina y eso me provocó una reacción que se llama hipertonía uterina que puede matar al bebé, entonces tuve una cesárea de urgencia tremenda con maniobra de Kristeller, que es que se te paran entre dos personas empujando la panza. Yo me desmayé, fue muy fea”.
Luego de esa terrible experiencia, esta mujer quiso prepararse para su segundo parto y tomó las medidas necesarias “me tomé el trabajo de cambiar de obstetra, de presentar un plan de parto, hice todo el camino prolijo para que esto no fuera así pero en verdad, resumiendo, yo terminé en un juicio porque me di cuenta que ni estando informada me salvé”.
Agustina hizo todos los deberes, se informó sobre sus derechos, los de la niña al momento de nacer, se aprendió leyes y cómo aplicarlas. Nada de esto sirvió, la mismísima Jefa de Neonatología de la clínica le contestó que no hacían partos respetados, que tenían otros protocolos, dando a entender que de la puerta para adentro el poder lo tienen ellos. No les importó la Ley, “entonces yo me puse a hacer denuncias. Primero denuncié ante la propia prepaga a ver que contestaban ellos, no quería llegar a la vía judicial que es muy desgastante, muy expuesto. Tengo que estar recordando esto todo el tiempo, cualquiera googlea mi nombre y sabe en detalle mi intimidad, cómo fueron los partos de mis hijos; sin embargo yo no puedo decir los nombres de estas personas a las que estoy demandando que fueron personas perversas, crueles”.
Semana Mundial del Parto Respetado
Esta semana se celebra en todo el mundo la Semana del Parto Respetado, este año bajo el lema «Menos intervenciones, más cuidados», para festejar los logros y visualizar lo que aún nos falta, es un momento ideal para “difundir la importancia del modo en que parimos las mujeres y el modo en que nacemos las personas”, explicó.

Hoy todos los partos son violentos, todas las mujeres sufrimos violencia obstétrica a sabiendas o sin saberlo. Todas confiamos en el criterio médico todas tenemos miedo a rebelarnos y perjudicar a nuestro bebé, y las personas que nos violentan, los profesionales que nos maltratan y en cuyas manos dejamos nuestra vida y la de nuestro hijo por nacer, refuerzan permanentemente esta culpa, “inducir un parto es violento, te hacen tacto, te ponen una vía que es innecesaria en un parto sano. La vía es para poner oxitocina sintética. Inducir un parto que viene sano es violento. Mandar una cesárea porque el médico está de viaje, porque el bebe está alto. Hacer una episiotomía de rutina es violencia, parir acostadas es violencia. No hay forma que las mujeres tengan ganas de parir de esa manera y eso lleva a la maniobra de Kristeller, el uso de fórceps, la episiotomía”.
“En este momento tengo, de estos últimos seis meses, cinco casos de muertes de bebés productos de las posiciones y de las intervenciones para parir. Estamos hablando de instituciones públicas y privadas del gran Buenos Aires y de Capital Federal y no salen en ningún noticiero. Entonces algo que parece superficial como es la posición para parir, no es superficial. Yo hice dos cursos de pre parto y en los dos me enseñaron a pujar acostada, y es ridículo porque a nadie le pueden decir en qué posición una va a querer pujar cuando llegue el momento porque no todos los bebés se ubican igual. Violencia es cualquier parto en este sistema”.
Patriarcado vs. Sororidad
El movimiento de mujeres está haciendo historia. A lo largo y a lo ancho, en todo el mundo, las mujeres venimos aprendiendo, deconstruyéndonos, sorteando, a veces con mucha dificultad, las imposiciones del patriarcado que históricamente nos han sometido, vapuleado, descalificado, llenado de culpas y privándonos de derechos, incluso de los más básicos. Y en este tren de reconstruirnos para avanzar en los espacios, para conquistar derechos y reclamar las decisiones que nos corresponde tomar a nosotras, sobre nosotras mismas, también nos encontramos con falencias propias de cualquier movimiento pluralista y muchas lo encontramos en el espacio que ocupa la maternidad.
La actriz reflexionó sobre las acciones del feminismo y afirmó que “es una deuda de todas las mujeres, hay una negación y una subestimación en lo que tiene que ver con el parto y la maternidad, desde el punto de vista del feminismo, no dándole lugar y, desde el punto de vista del no feminismo, encubriéndolo con temas que no tienen que ver la profundidad del tema”.
“Según el estrato social en el que estés y tu condición socioeconómica, se le dan distintos marcos a la maternidad que son completamente superficiales y que no tienen nada que ver con la profundidad del vínculo madre-hijo, que está ninguneado desde el primer minuto” aseguró Petrella a Agenda de Radio, “yo apoyo el aborto legal, seguramente no me hubiera hecho un aborto, no lo sé, y me saco fotos de prensa y ando con el pañuelo verde, pero hay una cosa que tiene el feminismo y que yo entiendo que sea así y es que no estaríamos en este momento feminista (en el 53 las mujeres empezamos a votar), si esas mujeres que lucharon por el voto hubieran estado totalmente disponibles como madres, no sé si hubieran podido ganar esa batalla. Entonces hubo que anular muchos aspectos del poder y de los dones femeninos y de cosas importantes femeninas para estar donde estamos hoy”.
Sin quedarse en la crítica y bregando por la construcción y más conquistas, esta madre expone que “éste es el momento de hacer el cambio cultural donde tendríamos que tomar consciencia, especialmente las feministas, que este anular del ser femenino es completamente funcional al patriarcado. Impedir que la mujer tenga un parto y un maternaje placentero, es funcional al patriarcado. Porque una madre cansada y débil con un desajuste hormonal del nivel que le provoca a la mujer tener estos partos y estas maternidades intervenidas, que si tenés la posibilidad económica te los cría una niñera, le das leche de formula en vez de amamantar, no es inocuo; genera en el discurso y desde el punto de vista cultural que estás más libre, pero en profundidad sos una esclava del sistema, una mujer debilitada que no vivió un placer, que podría haber gozado; y cualquier persona, hombre o mujer, que se priva del disfrute es mucho más vulnerable y dominable, entonces es momento de hacer ese cambio”.
Agustina se define como una mujer que trabaja para cambiar esta realidad de las mujeres, lo femenino, el maternar; y en ese camino ha construido una relación firme con el feminismo aunque “sé que nos critican mucho a las que somos más radicales en cuanto a la crianza fisiológica”. Según esta mujer, actriz y productora, “el feminismo defiende los derechos de parto como un derecho, restando importancia a la cuestión biológica. En nombre de las libertades cualquier cosa vale y yo no creo que sea asi, sino que hay que capacitar y hacer un cambio para que, si deciden ser madres, por elección, no por mandato, que sea con responsabilidad”
“La base de la sociedad es la familia, la célula de la familia es el vínculo madre-hijo, el que te va a formar la cabeza de una persona como violenta o no violenta. Esto se sabe por países como Noruega que tienen políticas de Estado que apuntan al vínculo madre-hije, porque descubrieron que los índices de criminalidad bajaban de esa forma. Criminales, asesinos seriales, violadores, golpeadores tienen una fallita en el vínculo primal con la madre, la naturaleza nos hizo así y no va a cambiar. Podés educar a los chicos con cuestiones de género, a decir todes en vez de todos, hablarles de leyes y de igualdad, ahora si el pibe no mamó el respeto de madre va a haber un desajuste grabado en su inconsciente que a la larga ante ciertas faltas de este sistema va a explotar. Por supuesto que no todos los que no fueron amamantados o criados con apegos o respetados de su infancia van a ser golpeadores, depende de muchos factores, pero que la violencia está en todos los estratos socioculturales económicos, te aseguro que es así. Hay que leer mucho, hay que informarse mucho y después tomar mucha consciencia. Tienen que pasarte muchas cosas por el cuerpo para que entiendas que lo que leíste y te baje a la consciencia. En ese camino estamos” concluyó.
Cómo denunciar
La violencia obstétrica se denuncia en la Defensoría del Pueblo de la Nación. El trámite es simple y gratuito. No requiere abogados, pruebas ni testigos. Solo nombre, apellido y domicilio.
Para denunciar enviá un correo electrónico relatando lo sucedido a partorespetado@defensor.gov.ar o llamando al 0810 333 3762 de lunes a viernes de 10 a 17.
*Si te cuesta dar el paso para denunciar, si no estás segura si «es para tanto», si te sentís sola en tu tristeza, PEDÍ AYUDA. Cada vez son más las agrupaciones en todo el país que trabajamos para concientizar a la población y a las autoridades sobre la importancia del parto y el nacimiento.
TENER UN PARTO RESPETADO ES TU DERECHO
Denunciar la VIOLENCIA OBSTÉTRICA es darle entidad a tu dolor, es una buena forma de empezar a sanar y ayuda a otras mujeres porque permite visibilizar la problemática.
Si no denuncias en los ORGANISMOS COMPETENTES, el sistema de salud puede seguir diciendo «Esta todo bien así como está, se quejan en el momento porque están con las hormonas del parto, después se les pasa». Y con esa visión es muy difícil q cambien los modelos de atención.
ALGUNAS AGRUPACIONES QUE TRABAJAN PARA LA DIFUSIÓN DEL PARTO RESPETADO Y ERRADICAR LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA EN ARGENTINA
ASOCIACIONES CIVILES Y FUNDACIONES:
– EL PARTO ES NUESTRO, ARGENTINA
– LAS CASILDAS y OVO (Observatorio de VO)
– DANDO A LUZ
– VOS PODÉS (LA PLATA, contacto Lorena Ribot)
– MAMA KILLA (ZONA SUR)
– RELACAHUPAN (Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento)
GRUPOS Y PAGINAS EN FACEBOOK:
– VIOLENCIA OBSTÉTRICA – ARGENTINA
– LIBRES DE VIOLENCIA OBSTÉTRICA – ARGENTINA
– PARTO HUMANIZADO/RESPETADO
– BASTA DE VIOLENCIA OBSTÉTRICA
– Consejería para la Prevención de la Violencia Obstétrica – Argentina
– PARA SABER CON QUIÉN PARIMOS