Violencia e irregularidades en la Feria de Semana Santa en Paraná

El director Municipal de Emprendedurismo, Norberto González, volvió a protagonizar un hecho de violencia en el marco de la feria de emprendedores, cada día más desdibujada y donde el incumplimiento de la Ordenanza amplía los grises en la organización del evento.

Director de Emprendedurimos de la Municipalidad de Paraná, Norberto González (Foto: facebook.com/pg/Norberto-Gonzalez).

Por Pablo Urrutia.

Durante este fin de semana largo que incluyó jueves y viernes santo y 2 de abril, Día de los Veteranos y Caídos en la Guerra de Malvinas, se desarrolló en la zona del Puerto Nuevo de Paraná la tradicional Feria de Emprendedores y Artesanos. Una de las más convocantes en el calendario de ferias de la capital entrerriana. Su desarrollo tuvo un hecho de violencia, registrado en video por el agredido y protagonizado, nuevamente, por el director de Emprendedurismo de la Municipalidad, Norberto González. El año pasado, a partir de un suceso similar que tuvo como víctima a una emprendedora local, el funcionario se vio obligado a alejarse por un tiempo de estas actividades.

En la madrugada del domingo, Norberto González se hizo presente en el lugar y agredió al sereno contratado por los emprendedores para cuidar los stands durante la noche, y fue filmado en el momento en que rompía de un manotazo el celular con que fue filmada la agresión. La situación se había desencadenado antes, donde hubo empujones y manotazos de parte del funcionario municipal, ofuscado porque se había contratado a otra persona que la indicada por él para llevar adelante la tarea. El agredido fue Eduardo Vargas quien hace aproximadamente 10 años que presta su servicio a los emprendedores de la ciudad durante la realización de las ferias. A raíz de esa la situación de violencia, realizó una denuncia ante Prefectura, ya que al dirigirse a la comisaría de la zona le indicaron que no era su jurisdicción.

Video de la agresión:

Como se dijo, no es la primera vez que González protagoniza un hecho de violencia durante una feria de la cual, el área a su cargo, es la organizadora institucional. El año pasado, durante la feria de primavera que tuvo lugar desde el 21 al 24 de septiembre en el Puerto, fue denunciado ante el Instituto Nacional Contra la Discriminación la Xenofobia y el Racismo (Inadi) por una emprendedora agredida verbalmente por el funcionario de la gestión de Sergio Varisco. La mujer debió retirar su stand antes de la finalización del evento, debido al hostigamiento recibido. “Si fueras hombre ya te hubiese cagado a trompadas”, fue uno de los insultos que se le oyó vociferar a González contra la mujer en aquella ocasión; esta vez, al tratarse de un hombre, el director Municipal no se vio obligado a contener su violencia.

Por el hecho de la feria de primavera, Norberto González estuvo apartado durante un tiempo de su función o, al menos, no intervino en la organización de los posteriores eventos. Una vez resuelto de manera extrajudicial el conflicto con la emprendedora local, el funcionario volvió al ruedo y con él los llamativos manejos en torno a la organización de las ferias.

González se jacta de estar llevando adelante “una verdadera revolución del emprendodurismo” en Paraná. Las ferias han multiplicado el número de asistentes y cuentan con un marco regulatorio sancionado el año pasado por el Concejo Deliberante, lo cual ha puesto en relieve los grises en cuanto a la realización del evento.

Una feria irregular

Foto ilustrativa (lawebdeparana.com).

El año pasado, el Concejo Deliberante de Paraná, aprobó la ordenanza que regula el desarrollo de las Ferias de Emprendedores y Artesanos en el ámbito municipal. El órgano de aplicación de dicha ordenanza es la Secretaría de Producción, Innovación y Empleo de la Municipalidad, en cuya órbita se encuentra la Dirección de Emprendedurismo, a cargo de Norberto González. De hecho, quien implementa la norma es esa área, ya que es la que tiene a cargo la organización de las ferias.

Según la ordenanza, “Las ferias o exposiciones tendrán como finalidad promover la exhibición con fines de promoción y/o venta de los bienes y servicios producidos exclusivamente por los emprendedores y/o artesanos, dedicadas a las actividades en sus distintas ramas o rubros”. Prohíbe taxativamente la reventa y establece un padrón de emprendedores y artesanos que están diferenciados. Quienes participan de los eventos de ese tipo que desarrolla la Municipalidad deben estar registrados en ese padrón y a su vez abonar un canon en Tesorería. Dicho canon es de 800, 1000 y 1200 pesos, según las características del emprendimiento y las dimensiones del stand. A su vez, los emprendedores empadronados deben contar con un carnet que provee el Estado local.

Una visita a la feria que se instaló este fin de semana da cuenta del cumplimiento parcial de la letra normativa. Los emprendedores no cuentan con el carnet visible obligatorio, pero eso es un detalle. Lo más notorio fue la clara presencia de reventa dentro de la Sala Mayo, espacio exclusivo para los emprendedores, realizada por vendedores ambulantes que consiguieron stands dentro del predio.

Según la tipificación de la norma, la feria debería estar orientada a “aquellas personas que atentas a las oportunidades del entorno, reúnen los recursos necesarios para poner en marcha una actividad económica, produciendo bienes o brindando servicios. Si bien su trabajo no tiene las características propias del trabajo artesanal, los emprendedores generan un trabajo independiente o autoempleo y muchas veces alcanzan un crecimiento de su proyecto hasta lograr el nacimiento de pequeñas empresas”.

Otro de los artículos, indica que “Los ‘emprendedores visitantes’ no podrán ocupar más del 20% del total de los stands. Deberán inscribirse y dar cumplimiento a lo dispuesto en la presente Ordenanza y abonarán un canon diferenciado a los emprendedores locales”. Sin embargo nada de esto se cumplió. A la hora de consultar a los propios expositores visitantes, los montos abonados variaron sin ninguna explicación a la vista y los vendedores ambulantes lograron el beneficio de pagar 400 pesos por un stand doble, según lo relevado en el lugar.

En el caso de los emprendedores gastronómicos, ubicados en una fila de carpas que extendió la capacidad de la Sala Mayo, se pudo registrar que no se respetó el 20% asignado a los visitantes, ya que 12 correspondían a emprendedores empadronados y 12 a no empadronados, que se puede estimar correspondía a visitantes. En este punto vale aclarar que hubo una Asociación Civil que contó con stands gastronómicos que, según la ordenanza en cuestión, no debería exceder el 5% del total de expositores.

Dentro de los invitados se pudieron contabilizar alrededor de 30 stands que, por acuerdo, deberían corresponder a las provincias de Tucumán y Mendoza. Aunque también hubo expositores oriundos de Buenos Aires y Santa Fe, además de los mencionados vendedores ambulantes. Al no estar empadronados, no se pudo determinar cuáles fueron los requisitos exigibles ni el pago formal que realizaron para ser parte de la feria.

En las inmediaciones al lugar volvieron las atracciones privadas, el año pasado se trató de peloteros y otras ofertas para las cuales había que abonar una entrada, este año se pudo observar entre otras propuestas, un toro mecánico.

Desde el Municipio de Paraná, se destacó la Feria de Semana Santa como uno de los importantes eventos que tuvo la ciudad durante este fin de semana largo y el director de Emprendedurismo aseguro que lo que lleva adelante se trata de una verdadera “revolución”, aunque a la vista de los resultados y del papelón protagonizado por el propio González, es válido permitirse la duda en torno al rotundo éxito del evento.

De hecho, la feria de Semana Santa en la zona del Puerto Nuevo tienen un origen previo a la presente gestión de Sergio Varisco y una naturaleza que durante estos dos años fue mutando de una exposición de pequeños y medianos emprendedores locales a una especie de evento comercial que además se aparta en varios puntos de la ordenanza que el año pasado se aprobó con gran entusiasmo a pesar de la resistencia de algunos emprendedores y artesanos.