Capital Federal: Respuesta colectiva ante pintadas en la casa de una hija de desaparecidos

El viernes pasado la casa de Eugenia Azurmendi apareció con el apellido «Videla» escrito en sus paredes. El repudio generalizado transformó la amenaza mafiosa en una intervención de Memoria, Verdad y Justicia.

Foto: Mónica Hasenberg

 

Por Mariano Osuna

Eugenia es mujer, luchadora, docente e hija de Ana María Bonatto y Emilio Azurmendi, ambos desaparecidos por la última dictadura cívico-militar-clerical en Argentina. En la noche del viernes encontró su casa, ubicada sobre calles Planes y Rojas en Capital Federal, con el apellido Videla en una de sus paredes. Rápidamente lo denunció y lo visibilizó por distintos medios. Organismos de derechos humanos, amigos y compañeros de Eugenia se autoconvocaron el domingo como una reacción colectiva contra la impunidad.

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El sábado, un día después de la pintada, Eugenia publicó en sus redes sociales lo sucedido, una catarsis colectiva que terminó como el disparador del repudio generalizado y de la intervención del domingo. «Así apareció anoche el frente de mi casa. En la semana rompieron la baldosa de Raymundo Gleyzer en Paternal y borraron pañuelos que se hicieron para el 24 de marzo frente a una escuela», detalló. «Ahí están, como estuvieron siempre y ahora habilitados por la derecha en el poder», denunció.

«Nosotros llevamos las banderas de tantos años de lucha que nos hacen cada vez más fuertes. Y vamos a seguir siempre», advirtió. Y agregó que «el único lugar para un genocida es la cárcel».

Así apareció anoche el frente de mi casa. En la semana rompieron la baldosa de Raymundo Gleyzer en Paternal y borraron…

Publicado por Eugenia Azurmendi en Sábado, 14 de abril de 2018

 

El domingo, el frente de la casa de Eugenia, se vio abrazado por familiares, amistades, compañeros de ruta, educadores y organismos de derechos humanos, que se movilizaron hacia la casa. Lo que en principio iba a ser una refacción de la pintada se transformó en una intervención política de Memoria, Verdad y Justicia.

Foto: Mónica Hasenberg

 

Micrófono abierto, consignas y reivindicaciones, ex presos políticos interviniendo el espacio público, niñas y niños pintando y dibujando, y docentes abrazando el aprendizaje colectivo, fueron parte de las intervenciones del domingo.

Foto: Mónica Hasenberg

 

«Esto es parte del contexto político. No es un hecho aislado», expresó Eugenia durante las actividades frente a su casa. «Les agradezco la solidaridad, que esto se difunda, este nombre no puede estar escrito en ninguna pared», afirmó mientras la convocatoria cantaba «como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar».