Alvaro Piérola: “No tenemos ninguna duda de que los hechos fueron tal cual lo relatan las víctimas”

Uno de los fiscales de la causa contra el cura Ilarraz por abusos a niños, cometidos en el Seminario de Paraná durante las décadas del ’80 y ’90, se refirió al comienzo del juicio. No descartó responsabilidades de la jerarquía de la Iglesia.

Dr. Álvaro Piérola, uno de los fiscales en la causa contra el cura Ilarraz.

Por Pablo Urrutia.

“Después de tanto tiempo de esperar finalmente llega a juicio la cusa Illaraz, que se inició en el año 2012, cuando se presentó un grupo de personas a hacer una denuncia por los abusos que habían sufrido por las décadas del ‘80 y ‘90, en lo que es el Seminario de Paraná”, destacó uno de los fiscales de la causa contra el cura Justo José Ilarraz, Álvaro Piérola, en torno al comienzo del juicio que tuvo lugar esta semana, con las dos primera audiencias en que declararon como testigos seis de las siete víctimas que denunciaron al religioso.

En entrevista con el programa Agenda de Radio, que se emite de lunes a viernes, de 16 a 18 por FM Radio de La Plaza (94.7Mhz), Piérola relató que “en la institución que depende de la Iglesia (por el Seminario de Paraná), además de hacer la educación formal de la secundaria, se podía hacer la carrera sacerdotal. Ese grupo de personas hicieron la denuncia y, en el marco de esta denuncia, pudieron dar cuenta de que una de las personas que allí se encontraba como responsable de su educación, concretamente el señor Justo José Ilarraz, abusaba de ellos a través de distintas prácticas que fueron las que pudieron, ahora en esta instancia, revelarle al Tribunal que es el que va a decidir respecto de la existencia misma de estos hechos y el juzgamiento a la persona de Illarraz como responsable, que es la hipótesis que sostiene tanto la Fiscalía como las distintas querellas”.

“Nosotros –por la Fiscalía– no tenemos ninguna duda de que los hechos fueron tal cual lo relatan las víctimas y por eso, vamos a seguir trabajando en la prueba de este juicio, pero ya con la convicción de que Ilarraz ha sido el responsable de estos abusos”, aseguró.

Las denuncias perdidas en el tiempo

Uno de los puntos más grave en torno a los abusos es que fueron denunciados en su momento por los niños y las autoridades eclesiásticas de ese momento, que en algunos casos actualmente ocupan altos cargos dentro de la jerarquía, colaboraron para silenciar el hecho y evitar que llegue a la justicia ordinaria. Consultado al respecto, Piérola, no dudó en cuestionar que dichas autoridades “no tuvieron ninguna respuesta” y detalló que, las víctimas, “eran chicos que estaban internos, pupilos, en el seminario. Sus familias habían depositado su confianza en la institución para que ellos sean formados en su educación en el nivel secundario y eventualmente en la continuidad de su vocación sacerdotal, porque eso surgió en el debate, muchos de ellos tenían el interés de ser sacerdotes. Muchas víctimas lo fueron y luego dejaron de serlo”, señaló.

En ese sentido recordó: “Estos hechos aberrantes comenzaron a pasar por quien estaba a cargo de la guarda de estas personas, quien era su guía espiritual, quien era la persona que los confesaba. Cuando esto comenzó a suceder, los chicos de 13 y 14 años, en distintos momentos, un grupo sobre fines de los ‘80 y otro sobre comienzo de los ‘90, hicieron conocer esa situación a las autoridades de la iglesia. En el marco de un absoluto hermetismo y secreto, las autoridades de la iglesia decidieron iniciar un procedimiento arquidiosesano contra el señor Ilarraz donde se pudo conocer, las víctimas pudieron decir sólo en ese ámbito, porque se los obligó además a guardar secreto de eso que estaban diciendo, y solamente las autoridades de la iglesia sabían, ni siquiera los padres lo sabían, lo que estaba sucediendo en el Seminario”.

Y subrayó: “Tampoco las autoridades de la iglesia se lo hicieron saber a los padres, ni mucho menos a las autoridades civiles de la justicia para iniciar las investigaciones penales correspondientes. Todo eso se dio en este marco de obligación para víctimas de abuso de guardar secreto. En ese momento fue que los chicos comunicaron estos hechos aberrantes que sufrieron y después de esto, las víctimas en ningún otro momento, después de haber sido silenciadas y haber confiado en las autoridades de la iglesia, pudieron decirlo nuevamente”, manifestó y agregó: “Recién siendo adultos pudieron anoticiar ellos directamente a un organismo del Estado como es el Ministerio Público Fiscal, que es quien tiene a cargo la investigación de delitos, y es así que se inicia esta investigación en el marco también de una investigación periodística”.

Nuevo testigo, posible víctima

Uno de los querellantes, el abogado Marcos Rodríguez Allende, solicitó la incorporación de una nueva víctima a las declaraciones a partir de la declaración de uno de los testigos durante las audiencias de esta semana. El fiscal Álvaro Piérola, admitió que “en función de relatos de alguna de las víctimas surge la posibilidad de un nuevo testigo” aunque solicitó la mayor cautela sobre el tema ya que, detalló: “Hemos adherido a la solicitud al Tribunal de que se convoque a una persona en su calidad de testigo, no de víctima, porque son delitos que hacen a la intimidad de la persona, a su integridad y libertad. Así que, en principio, lo que estamos haciendo es convocar a una persona que no era testigo hasta este momento y que pueda serlo respecto de lo que fue el funcionamiento en el Seminario y respecto a lo que una de las victimas refirió, pero porque esa persona que puede venir eventualmente como testigo conocía lo que le pasó a la víctima”, aclaró y remarcó: “No es que nosotros le estamos dando el lugar de víctima a la persona que buscamos como testigo. Hay que ser muy cautelosos y muy cuidadosos con eso por la naturaleza del delito. Obviamente, si esa persona que viene eventualmente decide que también es víctima y antes no lo pudo decir y lo va a poder decir en ese momento, desde ya que va a ser considerada como tal, pero hay una instancia privada que tiene que ver con que la persona lo pueda decir”, remarcó.

En referencia a los testigos en calidad de víctimas de Ilarraz que han declarado en este inicio de las audiencias, explicó: “Declararon 6, 3 el primer día, 3 el segundo día y la número 7 pidió que se reprograme la fecha en que va a venir por una cuestión de índole particular. Así que resta todavía recibir el testimonio de una de las víctimas y además de un número importante de testigos que tiene que ver con personas que concurrían al Seminario en aquel momento, estudiantes, sacerdotes, exsacerdotes y además familiares de las víctimas que van a estar frente al Tribunal contando lo que saben respecto a esto”.

Las cartas de ilarraz

El cura Justo José Ilarraz (Foto: eldiario24.com).

Durante el inicio del juicio surgieron una serie de cartas que el cura del Seminario de Paraná había presentado en la etapa de instrucción como prueba en su defensa y que generaron cierta controversia, particularmente con una de las víctimas que aseguró que la epístola que Ilarraz atribuía a su autoría, era falsa.

Piérola se refirió a ello y considero que “es propio de este modo de vinculación por demás perverso que establece un abusador con un niño. En algunos de los casos hubo un intercambio epistolar que lo interpretamos en esta línea”, expresó y, sobre el hecho puntual de la falsedad de una de esas pruebas, reconoció que “la victima al leer esa carta dijo que nunca la escribió ni la habría podido escribir, por su contendido” y aclaró que “eso todavía está en aras de dilucidarse porque se ha solicitado que se realice sobre otras cartas una pericia caligráfica a los fines de determinar el patrimonio escritural y ver si pertenecen o no a aquél que se lo adjudica Ilarráz”, apuntó.

En cuanto a las cartas como prueba, el fiscal advirtió que el cura “está poniendo mucha expectativa en algo que para nada contrarresta su compromiso con la causa, porque esto responde a la modalidad de este delito que es el de abuso sexual en donde se genera muchas veces un vínculo afectivo”, dijo y en ese sentido agregó: “No nos olvidemos que Ilarraz, para los chicos que estaban internados en el seminario, era el referente, era el padre, y que se entienda esto porque si no uno no puede contextualizarlo. Él era un referente afectivo muy importante, era la persona que los guiaba espiritualmente. Ellos, además, en el marco de lo que era la vida y el funcionamiento del Seminario, tenían escaso o nulo contacto con su familia, porque además sus familias tenían serias dificultades económicas para venir hasta la ciudad de Paraná, hasta el Seminario a hacer una visita permanente, y porque además no se las permitían. Estas visitas eran muy acotadas a lo largo del año, uno de los testigos refirió que solamente una vez al año podía ver a su familia”, ejemplificó e insistió: “Esto es lo que hay que tener en cuenta, esa relación que se hace, de carácter perverso del abusador para con el abusado y que, en algunos casos, existe cierta construcción de vínculo afectivo. En ese marco pudo haber habido un intercambio epistolar pero que en lo más mínimo pueden contrarrestar los hechos en sí, lo que fueron concretamente esos abusos y esa corrupción de esos chicos por parte de un adulto”.

Las responsabilidades de la jerarquía

Durante las audiencias se espera el testimonio en calidad de testigos de autoridades de la Iglesia Católica de Entre Ríos que tenía cierto peso jerárquico durante los tiempos de los abusos y que aún hoy ocupan lugares de relevancia. Su acción u omisión frente a los abusos que se conocieron y silenciaron en el momento en que estaban ocurriendo, será uno de los temas del debate.

“Esa ha sido una posición de parte de la víctimas, muy clara y contundente –aseguró Piérola–, respecto a que a pesar de haberle hecho conocer a en el momento a quien era el arzobispo de la ciudad de Paraná, Monseñor (Estanislao Esteban) Karlic, y a quien también en este momento es el arzobispo de Paraná, el Monseñor (Juan Alberto) Puiggari, el tenor de los hechos y concretamente lo que hacía Ilarraz con ellos, no actuaron”. El fiscal acotó que “obviamente las víctimas tienen, y eso se ha notado en su testimonio, una crítica, un reproche muy claro para el desempeño de estas personas en su carácter de responsables, tanto del Seminario en un caso, como de toda la iglesia paranaense en otro y esto es una decisión que vamos a ir tomando en función de la prueba que se siga produciendo”, señaló.

Sobre ese aspecto, Álvaro Piérola sostuvo que, desde la Fiscalía, “no descartamos nada, esta es una instancia definitiva que tiene que ver con determinar los hechos, que en el devenir de estos días ha sido muy importante y contundente, y la responsabilidad de Ilarraz. Pero esto no quiere decir que descartemos eventuales nuevas responsabilidades para que se formalicen en nuevas causas penales, esto no está agotado, se decide luego de que el juicio termina, porque se escucha la prueba en el debate y sobre esa prueba se toman las decisiones. Y en ese camino estamos, porque ha sido una cuestión muy clara cómo ha sido en ese momento el desempeño de las personas a las que me refería anteriormente”, finalizó Álvaro Piérola.

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