Con una trayectoria feminista y más de 80 años, la abogada especialista en derecho de familia y en derechos humanos se puso el pañuelo verde para disertar en el Congreso de la Nación.
Por Vero Curvale
El martes 10 de abril se inició en el Congreso de la Nación el proceso de exposiciones y debates sobre el proyecto de ley de interrupción legal del embarazo en la Argentina. Con un proyecto elaborado por la Campaña Nacional por el derecho al aborto seguro, legal, gratuito y libre, que se presentó repetidas veces y con sucesivas correcciones desde 2007, y firmado por 71 legisladores, se inauguró un momento histórico para quienes flamean la bandera del feminismo y el derecho de las mujeres a decidir sobre el propio cuerpo.
En diálogo con Agenda de Radio, que se emite de lunes a viernes de 16 a 18 hs. Por Radio de la Plaza (94.7 Mhz), Nelly Minyersky no hizo más que echar luz y plantear argumentos sólidos sobre la defensa de terminar con los abortos clandestinos: “Este momento histórico nos pone ante la obligación de asumir seriamente un problema grave que afecta a decenas de miles de mujeres, que interna a decenas de miles de mujeres por complicaciones de abortos realizados en malas condiciones, en condiciones insalubres, y que lo que buscamos con la despenalización y la legalización es que esta sociedad deje de ser una sociedad con una hipocresía muy grande” y agregó “hasta ahora hemos hablado muy poco de que se está lesionando un derecho humano fundamental como es el derecho a la autonomía, el derecho a tener un proyecto de vida propio, que todavía nos va marcando a las mujeres como discriminadas en esta sociedad”.
Dicho proyecto propone establecer la despenalización y legalización del aborto hasta la semana 14 por decisión de la mujer y, luego de ese plazo, por causales. Esto no implica “que estemos a favor del aborto, como no estábamos a favor del divorcio. Es que consideramos que una sociedad tiene que enfrentar y trabajar desde el punto de vista jurídico para un mejor vivir de la sociedad y también creo que es destruir mitos, ninguna sociedad desaparece o se demuestra disoluta porque tiene leyes que otorgan derechos, porque no se obliga a nadie. Esto es para que las mujeres o personas con capacidad de gestar que por “x” razones de salud, de proyecto de vida, de malas condiciones económicas y sociales no entra dentro de sus posibilidades seguir adelante con un embarazo no deseado”.
Biología y Religión
Consultada acerca de las posiciones antagónicas que mantienen quienes se manifiestan a favor y quienes en contra de la despenalización del aborto y la posibilidad de conciliar, Minyersky aseguró a Agenda de Radio que “hay un elemento fundamental que deberían comprender algunos sectores y es que cuando se amplían derechos no se obliga a nadie, cuando se restringen un sector de la sociedad se ve impedido de ejercer derechos tan personalísimos como es el derecho al propio cuerpo, a la autonomía” y en ese sentido afirmó, “decir que el embrión y el feto son exactamente igual a una persona no dependiente con corporalidad propia, que con sus caracteres genéticos ha consolidado a un ser humano a través de todo un proyecto de vida, de una vida real y practicada como es la suya, la mía o cualquiera de ellos, entonces no es que decimos hay que matar a los embriones, no, estamos diciendo que vida humana hay en uno y en otro, pero que no son comparables desde el punto de vista del valor y la prueba. Esa no comparación, esa equiparación ya lo dice la ley desde la época de Vélez, Vélez dijo que “hay persona” y cuando en un cuerpo jurídico de habla así, es nada más que a los efectos de una creación ficcional de derecho para garantizar algunos derechos que en el caso que hay personal desde el momento de la concepción, y lo decía Vélez con toda claridad, nada más que a los efectos patrimoniales, porque se buscaba era que si se moría el padre antes del nacimiento de un hijo o una hija tuviera derechos hereditarios”.
También se refirió a los preceptos de la embriología, partiendo de la base de que el embrión es “un proyecto de persona dependiente que a lo mejor se va a generar o no” y profundizando la idea con la explicación de que “hay un proceso continuo que es la embriogénesis, y el único punto de inflexión en hay unanimidad entre teólogos, juristas y biotesistas, es el nacimiento; porque en todo ese proceso, la humanidad no ha logrado hasta ahora un consenso. Y eso surge de la jurisprudencia de la Corte interamericana, la Corte de la comunidad europea, inclusive nuestra propia Corte, si nosotros tenemos antecedentes al respecto, ya. El problema es, qué valor se le da a uno y a otro de los puntos de esta ecuación”.
Por otra parte se ocupó de la cuestión de la religión interfiriendo en las leyes, la política, el desarrollo social y cómo ejerce presión para, tomando términos feministas, meter sus rosarios en nuestros ovarios: “Yo jamás impondría a otro una conducta basada completamente en cuestiones subjetivas; el artículo 19 de la constitución fija, y en el 18, en toda nuestra constitución, que las actividades privadas de los hombres están reservadas a cada uno, estamos hablando de derechos personalísimos. Cada uno tiene su proyecto de vida y mientras no dañe a un tercero lo puede realizar. En cambio si a mí me fijan que la interrupción voluntaria del embarazo en determinadas condiciones es delito me están empujando al campo delictual y eso adquiere en algunos sectores de la sociedad caracteres muy crueles. Eso hace que una mujer, que por cuestiones económicas o por lo que fuere, interrumpe un embarazo en condiciones insalubres, cuando se ve sometida a requerir un servicio hospitalario tiene que elegir entre la prisión o su salud”.
“Cuando usted analiza los casos de jurisprudencia cuando muere una mujer en una de estas intervenciones, el 99% de los casos son pobres, mujeres que sufren una exclusión total en la sociedad. Entonces una sociedad que no cuida, que no cumple la función del estado en cuanto a la salud y a la prevención después todavía re-victimiza con la cárcel. Y por otro lado esa conducta heroica no se le pide a nadie, a nadie se le obliga a donar un riñón a un hijo enfermo o donar médula o que se tire al agua para salvar, si no es un nadador super experto y se está ahogando alguien. En cambio a las mujeres se nos exige algo muy heroico que es tener un hijo aunque hubiera sido violada, aunque esté en peligro mi salud o aunque esté en peligro mi proyecto de vida o porque tenga ya cuatro o cinco hijos y no tengo medio económicos”.
Marco legal
“El código civil establece ficciones” afirma Nelly Minyersky, quien integró la comisión redactora de la reforma del Código Civil en 2014, a Agenda de Radio: “la mayoría de edad también es una ficción, no todos a los 18 somos iguales o podemos tener las mismas capacidades, y sin embargo el derecho necesitó crear eso como este artículo 19 que tenga en cuenta los mismos antecedentes del Código Civil. En los fundamentos, con toda claridad sus autores principales, Lorenzetti o Kemelmajer de Carlucci , dejaron bien sentado que esto era una definición de persona humana a los efectos jurídicos de es”, no hay mejor prueba de esto, agrega la abogada, que “el homicidio ya desde 1921 no tiene la misma pena que el aborto, que un médico que interviene en un parto y el chico nace muerto jamás se ha dictado una sentencia de homicidio por eso. La condición que nazca con vida que actúa en el Código de Vélez y en el Código actual es ineludible, si no nace con vida es como si no hubiera existido. Por eso digo que el único punto de inflexión cierto, y ahí ya hablamos de otra cosa, ya no estamos ante dos seres, aunque el infante lógicamente tiene una gran dependencia de los terceros y en especial de madre pero ya puede ser alimentado independiente de la madre”.
Y en ese proceso de ficciones y aggiornamiento a que está obligada la elaboración de las leyes, Nelly hace una afirmación muy certera y es que “no es lo mismo la mujer que existía en 1921 que era una incapaz jurídica, la mujer casada, que la mujer que existe hoy; así como tampoco puedo usar el mismo concepto de salud que trae el Código de 1921 en el artículo 86 que el concepto de salud que existe hoy que tiene una ampliación lógica que nos da la Organización Mundial de la Salud, que ya no se trata nada más de salud física sino que debemos conocer la salud psíquica, la social. Entonces mantenernos exactamente igual a las mujeres con el castigo que supone, si de una relación sexual deviene un embarazo no querido a proseguir ese embarazo que supone un cambio total en la vida de una persona, entonces es como mantener parada un lado de la historia sin tener en cuenta qué somos y cómo hemos progresado”.